La situación en el PP

El sector crítico del PP de Madrid demanda a Cifuentes un "gesto de integración" tras el congreso

Cifuentes posa con miembros del PP de Madrid tras dimitir como presidenta de la gestora.

Cerrado ya el 18 Congreso Nacional del PP, Mariano Rajoy ha dado órdenes a sus barones para que, antes de semana santa, estén celebrados los cónclaves regionales. El de Madrid será los días 17, 18 y 19 de marzo y Mariano Rajoy tendrá que hacer malabares para acudir a este y a los otros tres que coinciden en el tiempo: Andalucía, Castilla-La Mancha y Euskadi. El pasado martes, cumpliendo con los plazos que se había dado, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, renunció a presidir la gestora que lleva las riendas de la formación desde la marcha de Esperanza Aguirre y anunció su candidatura. A día de hoy, además de Cifuentes, otro militante del PP madrileño ha anunciado su intención de concurrir: Luis Asúa, presidente del PP del distrito de Chamberí. Íñigo Henríquez de Luna, portavoz adjunto del Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Madrid, podría ser el tercero. Tras semanas negando esta posibilidad ahora dice no lo tiene decidido.

Más allá de la novedad que supondría en Madrid un congreso asambleario con más de un candidato, las fuentes consultadas coinciden en que "salvo que aparezca un nombre de primera fila", algo que descartan, la pugna no estará reñida. Cifuentes lleva un año al frente de la gestora, un periodo en el que los críticos señalan que "ha hecho campaña" para este congreso y, además, consideran es "la candidata de Génova". Esto, sumado a que es la presidenta regional permite a las fuentes consultadas concluir que ninguno de los rivales obtendrán el 20% de los apoyos. En este contexto, en Madrid se piensa ya más en el postcongreso que en la campaña en sí. El verdadero reto de Cifuentes, señalan, va a ser la "integración". Una "integración" que no pocos dirigentes del PP de Madrid echaron de menos en la etapa previa a la gestora.

El PP de Madrid llega años siendo un dolor de cabeza para Mariano RajoyMariano Rajoy: primero por las guerras de poder entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón, luego por el reto casi permanente al que la lideresa sometía al PP nacional y, por último, por los escándalos de corrupción. El aguirrismo entendido como un grupo sólido de dirigentes en torno al liderazgo de la expresidenta madrileña no existe. Pero sí hay cargos y ex cargos públicos que se mantuvieron fieles a ella que piden "gestos" a Cifuentes a la hora de elaborar la lista al Comité Ejecutivo Regional.

Recuerdan que el mandato parte de Rajoy. En su discurso de presentación de candidatura del pasado fin de semana el jefe de los conservadores recordó a los suyos que "la clave" para los congresos regionales "es la integración". "Integrar y sumar y cuanto más arriba esté uno en el escalafón, más obligado está a integrar y a sumar. El enfrentamiento y la división las dejamos para otros", subrayó.

Los fieles a Aguirre recibieron con "mucho disgusto" escuchar este martes a Cifuentes decir en rueda de prensa que ésta había desertado del PP de Madrid, en alusión a su portazo cuando avanzaba la investigación de la Operación Púnica, unas declaraciones que la presidenta de la Comunidad quiso matizar un día después.

La "deserción de Aguirre"

En una entrevista con RNE Cifuentes explicó que le constaba que Aguirre y su "entorno" estaba "molesto" por sus palabras y explicó que su intención no fue hablar de "deserción" con la connotación negativa del término que puede tener en "el terreno militar". También pidió disculpas. "Lo expliqué por activa y por pasiva", que indicó que a la "enésima" pregunta de los periodistas de por qué se había puesto al frente de la gestora del PP madrileño, ella habló de que no lo había pedido sino que la llamaron del partido tras la "renuncia, dimisión, o abandono" de Esperanza Aguirre y del secretario general de entonces, Ignacio González.

Cifuentes señaló en la misma entrevista que los "entornos enredan mucho". "La tengo mucho cariño pero me temo que los entornos andan enredando", lamentó, quien preguntada por si cree que el entorno de Esperanza Aguirre está intentando enredar, respondió que sí y que "lleva muchos años haciéndolo".

Pese a las palabras de Cifuentes, los aguirristas mantienen que la líder de la oposición en el Ayuntamiento de Madrid, está manteniendo una "absoluta neutralidad" y no quiere entrar en la polémica. Defienden, además, que no está tras la candidatura de Asúa ni la posible de Henríquez de Luna

En todo caso, la presidenta de la Comunidad de Madrid asegura a estar dispuesta a integrar a Aguirre, si ella quiere, en su candidatura. "Es una persona que tiene mucho que aportar", mantiene.

¿La mano de Aguirre?

El portavoz adjunto del PP en el Ayuntamiento de Madrid se hizo muy conocido en el PP más allá de Madrid en 2008, en los meses previos al 16 Congreso Nacional del PP. Con Rajoy en horas muy bajas de liderazgo, presentó una enmienda a la ponencia de Estatutos del partido proponiendo la elección del líder del partido por el sistema de 'un militante, un voto'. Fracasó. Volvió a hacerlo cuatro años después y ha vuelto a presentar la enmienda en este último cónclave. Hay dirigentes del partido que siempre han visto la sombra de Aguirre tras sus iniciativas de demanda de primarias. Pero ésta, en 2008, se limitó a señalar que veía con "simpatía" la iniciativa. Y, en 2012, se decantó por la enmienda de Luis Asúa que demandaba primarias a la francesa.

Henríquez de Luna, pendiente de confirmar si da el paso, ha sido muy crítico con Cifuentes en las semanas previas al 18 congreso nacional del PP. A su juicio, el convocar el congreso regional en pleno puente de San José es "una trampa". Este miércoles insistió en la misma idea: "Yo el día que tome otra decisión ya lo anunciaré, pero ahora solo defiendo que se hagan las cosas bien; convocar el congreso en el puente de San José cuando hay cuatro días de fiesta, no me parece la mejor forma de que los militantes participen. Es lo que pienso. Si molesta, lo siento, pero es lo que piensa la mayoría de militantes del partido", informa Europa Press.

En la enmienda de las primarias, que no salió adelante, pedía que en las normas de funcionamiento interno del partido se estableciese la obligación del candidato ganador de los congresos de integrar en la nueva dirección a miembros de las candidaturas perdedoras. Hay quien vio en esta iniciativa una forma de "protegerse" por si daba el paso. También se vio detrás la mano de la propia Aguirre, algo que negaban "rotundamente" en su equipo.

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