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Unidos Podemos pierde la moción de censura contra Rajoy al sumar sólo los votos de ERC, Bildu y Compromís

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el portavoz del PSOE, José Luis Ábalos, se estrechan la mano durante la segunda jornada del debate de la moción de censura.

No hubo sorpresas. La moción de censura promovida por Podemos contra el Gobierno de Mariano Rajoy sólo obtuvo 82 votos a favor -los de Unidos Podemos, ERC, EH Bildu y Compromís-, mientras que reunió 170 en contra y 97 abstenciones, correspondientes al PSOE, el PNV, el PDeCAT y Nueva Canarias. Hubo 349 sufragios emitidos: un parlamentario no votó.

Así las cosas, la moción no salió adelante porque no consiguió el mínimo de 176 votos que necesitaba, la mayoría absoluta de la Cámara baja. PP, Ciudadanos, Foro, UPN y Coalición Canaria unieron sus fuerzas para rechazar la candidatura del líder de Podemos, Pablo Iglesias, a la Presidencia del Gobierno, por lo que Mariano Rajoy -que recibió un caluroso aplauso de su grupo nada más terminar la votación- seguirá en la Moncloa.

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La votación se produjo en torno a las 14.00 del miércoles, después de 17 horas de un intenso debate que se inició el martes a las 9 de la mañana y que ha tenido como protagonista a un Iglesias que ha querido utilizar la iniciativa -que, como él mismo admitió, no tenía opciones de prosperar- para mostrar una imagen presidenciable y conciliadora, con varios guiños al PSOE correspondidos desde la nueva dirección de la bancada socialista.

La votación, que se realizó en voz alta y diputado a diputado, tuvo algunos momentos de incertidumbre ocasionados por varios errores cometidos por los parlamentarios. El jefe de gabinete de Rajoy, Jorge Moragas, votó en un primer momento a la moción, lo que ocasionó risas en la Cámara baja. Poco antes, le había pasado algo parecido a Pedro Quevedo, el diputado de Nueva Canarias, que dio en primer lugar un no en lugar de una abstención. Ambos pudieron corregir su voto sin mayores problemas.

Pese a que Iglesias procuró y consiguió durante casi todo el debate -el rifirrafe con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, fue una de las excepciones- mantener un tono comedido en sus intervenciones, los discursos fueron duros. El PP y el Gobierno escucharon duros reproches a su política económica y a los casos de corrupción que les rodean tanto por boca del candidato como a través de los portavoces de grupos como Unidos Podemos, ERC o el PSOE, y el propio Rajoy tuvo que bregarse en un intenso intercambio con Iglesias.

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