El voto útil frena a Vox y su estrategia de gobernar con el PP para disputar la Moncloa

 La estrategia del PP de llamar al voto útil ha dado sus frutos, hasta el punto de contener el avance de Vox, que hasta ahora estaba siendo muy sostenido. La extrema derecha gana dos diputados, muy por debajo de sus aspiraciones, y, sobre todo, pierde la oportunidad soñada de entrar en el Ejecutivo de la comunidad autónoma más poblada y con mayor presupuesto de toda España. Su porcentaje de voto (13,4%) mejora apenas en 2,5 puntos y sobre todo está sensiblemente por debajo del 20,78% que consiguió en Andalucía en las generales de noviembre de 2019. 

Vox ha ganado sus dos nuevos diputados por Almería (3) y Granada (2) y mantiene los mismos resultados de 2018 en Sevilla (2), Cádiz (2), Málaga (2), Huelva (1), Córdoba (1) y Jaén (1).

Y eso que Vox puso toda la carne en el asador, incluida la candidata, Macarena Olona, una de sus figuras más combativas y reconocibles en toda España, que este domingo se ha anotado el primer gran fracaso de su partido al perder la oportunidad de gobernar en Andalucía y sobre todo dejar en suspenso el mensaje de que la alianza PP-Vox es inevitable.

Vox pidió expresamente el voto para gobernar con el PP y no lo ha conseguido. Su objetivo era superar los 20 escaños —oficialmente han afirmado toda la campaña que estaban en condiciones de batir incluso al PP— y se ha quedado muy por debajo.

La hoja de ruta trazada por su líder, Santiago Abascal, para las generales de 2023, que son la verdadera prioridad para Vox, pasa por garantizar que en caso de derrota de los partidos de izquierdas el PP no tenga más remedio que gobernar con ellos. De ahí el empeño de forzar a los conservadores a ensayar coaliciones en Castilla y León —donde sí lograron entrar— y en Andalucía, donde no han conseguido su objetivo.

La votación andaluza es una muy mala noticia para Vox porque impulsa el plan trazado por Alberto Núñez Feijóo de reunificar todo el espacio de la derecha bajo las siglas del PP. El voto a Ciudadanos ya ha pasado en su mayor parte a la formación conservadora y ahora, por primera vez, Génova demuestra que las apelaciones al voto útil funcionan y que es posible ganar por mayoría absoluta sin los ultras. Exactamente lo que Feijóo sueña con conseguir en las generales de 2023.

Visible decepción

Olona compareció ante sus seguidores al filo de las 22.30 horas. Con ella, Santiago Abascal, cuyo semblante estaba muy lejos del de otras ocasiones y reflejaba mejor que ningún discurso la frustración por el resultado. La candidata confirmó su intención de permanencer en el Parlamento de Andalucía —“Os prometí que mi entrega a vosotros iba a ser absoluta en cuerpo y alma y a eso me voy a dedicar cada día”, declaró— y dio la enhorabuena a Juanma Moreno. 

Pero sobre todo se felicitó porque el resultado electoral haya sido, en su opinión, “un no” de los andaluces “a las políticas de ruina y miseria que nos han traído a España y a Andalucía los gobiernos socialistas”. Un “no al Gobierno de Sánchez no con el resultado que hubiésesmos deseado”, reconoció, “pero hemos crecido, y elección tras elección, Vox aumenta la confianza de los españoles allí donde concurrimos”.

Santiago Abascal, que intervino a continuación, confirmó que esa será la narrativa de la extrema derecha a partir de ahora para disimular el estancamiento sufrido en las urnas. De un lado, la derrota sufrida por el PSOE “y la extrema izquierda”, dijo, y del otro que Vox sigue creciendo, aunque “haya estado lejos de su gran ambición”, reconoció.

El líder de Vox aprovechó para enviar dos mensajes al PP. El primero para Juanma Moreno, al que emplazó a no perder la oportundad que le brinda la mayoría absoluta con el fin de “que Andalucía quede completamente libre del latrocinio, el sectarismo y la traición socialista. Que no desaproveche la oportunidad de cambio real”, porque ya hemos visto al PP disponer de mayorías absolutas en otras ocasiones”. 

El segundo mensaje era para Alberto Núñez Feijóo, aunque no mencionó por su nombre al líder del PP. El castigo electoral sufrido por la izquierda en Andalucía, subrayó, “exige una distancia infinita con el PSOE”. Y eso significa no llegar a acuerdos con el Gobierno de Pedro Sánchez, ni en relación con el Consejo General del Poder judicial ni en ninguna otra materia.

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