Auge de la ultraderecha

Vox presenta una ley de los "caídos" en la Guerra Civil para limitar la acción de las asociaciones de memoria

Flores junto a un lugar donde se cree que se encuentran enterradas víctimas del franquismo, en el cementerio de Sevilla.

Declaración de intenciones de Vox en Andalucía. Crecido electoralmente, reforzado en su estrategia de presión constante y reclamación de atención, el partido de Santiago Abascal ha presentado su primera proposición de ley en el Parlamento autonómico tras más de un año de legislatura. ¿El tema? La memoria histórica. Más bien la enmienda al concepto e implicaciones de las políticas de memoria histórica. O, en la terminología de Vox, calcada a la de Pablo Casado (PP), la "concordia".

La "ley de concordia" del partido ultraderechista tiene tres elementos fundamentales: 1) Deroga la actual Ley de Memoria Democrática, impulsada por Izquierda Unida durante la legislatura 2012-2015, la de su acuerdo con el PSOE, y que fue aprobada en 2017 sin ningún voto en contra. 2) Da reconocimiento a los "caídos en la guerra civil", sin distinción de bando aunque con una significativa utilización del término, "caídos", el preferido del franquismo para definir a los muertos por Dios y por España. 3) Reconoce el derecho de los familiares a conocer el paradero de sus muertos y a darles "digna sepultura", pero excluye expresamente de entre los posibles impulsores de exhumaciones a las asociaciones, motor del movimiento memorialista en España. Vox, que ya ha logrado introducir oficialmente el término "violencia intrafamiliar", empuja ahora por lograr lo mismo con "los caídos".

La ley de los "caídos" de Vox, aliado parlamentario del Gobierno de PP y Ciudadanos, adopta una posición de estricta equidistancia entre ambos bandos, sin ninguna consideración al carácter democrático de la Segunda República España ni del carácter ilegítimo del golpe de Estado. "Los españoles caídos murieron por una idea de España que, errada o no, era una noción de lo que ellos estimaban mejor para su patria. Y no es potestad de los legisladores juzgarlos", afirma la breve exposición de motivos de la ley, de sólo cuatro páginas y presentada en el registro del Parlamento el martes. Añade: "La Constitución de 1978 [...] consagró la concordia y el entendimiento entre los españoles. La paz fue posible gracias a la Corona y a políticos que trascendieron sus discrepancias en pos de la prosperidad y la continuidad histórica de España". Según Vox, la actual ley de memoria es "contraria a los valores de libertad y tolerancia que impulsaron la transición" y "alienta la profanación de tumbas". La norma se presenta como un intento de "rendir homenaje a los caídos de la guerra civil", como si sus redactores ignorasen las evocaciones del término. Y hace alusión también a la necesidad de "rigor científico" en los trabajos de recuperación de cuerpos, en sintonía con la reiterada denuncia del partido de que, hasta la fecha, dicho "rigor" no ha existido.

Las contradicciones de Moreno

La norma, que previsiblemente ocasionará revuelo político y mediático, tiene escasas posibilidades de aprobación. La misma no forma parte de ningún acuerdo entre PP, Cs y Vox. Y el partido naranja, que ha sufrido una fuerte erosión electoral tras sus alianzas con Vox en Andalucía, Madrid y Murcia, no está por la labor de ninguna ley sobre memoria que no sea por consenso. Obviamente, el consenso en esta materia es imposible en un Parlamento en el que está Vox. El líder de este partido, Santiago Abascal, opina que el culpable de la Guerra Civil es el PSOE. El partido tiene abundantes figuras que legitiman el golpe. Un parlamentario de Vox, Eugenio Moltó, afirma que el franquismo no fue una dictadura.

No obstante, hay que recordar que el PP sí acordó con Vox en enero, para lograr su investidura, la derogación de la Ley de Memoria Democrática de Andalucía. También se comprometió más tarde a nombrar un "comisionado de Concordia",comisionado de Concordia cargo que sigue vacante. Empiezan a asomar las contradicciones inherentes a la forma en que Moreno se convirtió en presidente, firmando por separado acuerdos de investidura con Cs y con Vox, sin que Cs se dijera concernido por los acuerdos alcanzados por el PP con Vox. Luego los tres partidos han ido trazando un camino conjunto con dos acuerdos presupuestarios, pero la huella del acuerdo inicial PP-Vox sigue ahí. Vox se ha cobrado ya éxitos en materia de memoria, como el compromiso de que las asociaciones de memoria tendrán limitaciones para acceder a subvenciones que no se exigen a otro tipo de colectivos.

Vox, que preside la comisión de Cultura del Parlamento andaluz, encargada de los temas de memoria, ha ganado protagonismo en la cuestión de la memoria, un tema más que delicado en Andalucía, región brutalmente castigada por la represión franquista. El Gobierno de PP y Cs ha mostrado escaso interés en el tema. La Consejería de Cultura ha retirado el apoyo a uno de los proyectos de recopilación de datos y creación de redes de apoyo más ambiciosos de España. El propio "mapa de fosas" de Andalucía, de carácter oficial, recoge la existencia de 708 enterramientos, en los que se estima que siguen enterradas más de 45.000 personas.

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