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50 años de 'Canciones para después de una guerra', la 'playlist' cinematográfica que puso banda sonora al franquismo

Portada de la película 'Canciones para después de una guerra'.

Este 2021 se cumplen 50 años de Canciones para después de una guerra, la película de Basilio Martín Patino que nos muestra las escenas de la vida cotidiana durante los años siguientes a la Guerra Civil española (1936-1939), acompañada de una playlist cuidadosamente elegida. La película nos muestra una sucesión de imágenes en las que podemos ver a la gente corriente principalmente en la década de 1940, alternando con anuncios, fragmentos de películas y partes del NODO.

El filme tuvo que esperar más de cuatro años para ser estrenado: hasta que el dictador no murió, la película no vio la luz. Martín Patino la realizó en 1971 con imágenes de archivo que habían sido aprobadas por el régimen franquista. Se propuso su estreno en el Festival de San Sebastián, lo que produjo discrepancias incluso dentro del propio régimen, llegando a recibir más de 50 cartas en favor de su retirada en el periódico El Alcázar. Finalmente, la película suscitó tantas dudas que llegó a verla Carrero Blanco, en ese momento número dos del Gobierno franquista, quien acabó espantado y amenazando con tomar represalias contra quien la había dirigido. Tras esta campaña contra la película de Martín Patino, esta fue retirada hasta 1976, año en el que finalmente se estrenó.

La película tuvo un éxito absoluto en las salas de cine, tanto que incluso el propio director se mostraba sorprendido. “La acogida de la película cuando pudo estrenarse nos desfasó”, afirmó Patino durante una entrevista recogida en el libro Basilio Martín Patino. Madrid, rompeolas de todas las España. Más de 800.000 personas acudieron a las salas de cine y aún más compraron el vinilo o las cintas de casete.

Las salas se llenaron de gente con tendencias políticas totalmente diferentes: comenzaba la película con el Cara al Sol, y algunos de los espectadores cantaban el himno franquista con el brazo en alto; después, otros respondían cantando Se va el caimán, según cuenta John Hopewell en su libro El cine español después de Franco. Todos los espectadores, tanto en el momento de su estreno como al verla hoy en día, conocían, y conocen, muchas de las canciones que acompañan a las imágenes de familias emocionadas que se saludan tras la Guerra Civil, de otras personas que sacan cadáveres de las trincheras, edificios destrozados, desfiles de los vencedores tras las caída de Madrid o imágenes de películas tan conocidas como las de Paco Martínez Soria.

Martín Patino hizo una película en la que mostraba las colas del hambre y las cartillas de racionamiento a la vez que sonaba Tengo una vaca lechera, o en la que se veían imágenes de Madrid conquistado a la vez que en la canción se cantaba Ya hemos pasao, como respuesta a la mítica pancarta de No pasarán que había colgada en la calle Toledo durante la guerra civil.

La mezcla que encontramos durante la hora y media que dura la película puede traer recuerdos nostálgicos a quienes se ven reflejados en esos niños que durante varias escenas aparecen mirando a la nada, buscando a sus familiares, o a esos otros que se abrazan a sus madres al bajar del tren. También puede traer a la memoria de quienes la ven los anuncios que les acompañaban en su infancia, imágenes del sorteo de la lotería o escenas de películas, todo ello acompañado de las voces de Lola Flores, Miguel de Molina o Sara Montiel.

Desmitificar la España de la dictadura

La película de Patino es una obra cinematográfica que utiliza las que fueran imágenes propagandísticas del franquismo para ironizar sobre la idea de mundo idílico que había vendido el Gobierno de la dictadura. Patino usó las mismas imágenes que aparecían en el NODO para desmontar esa idea.

Durante las secuencias se puede apreciar la entrada del bando sublevado en Madrid. Mientras se escucha el Cara al Sol se puede ver cómo varias mujeres son obligadas a cantarlo mientras lloran con el brazo en alto, se aprecia en toda la película el carácter violento de una dictadura que se edificó sobre el crimen, la violencia y la represión.

Canciones para después una guerra, es sin lugar a dudas, una gran recopilación de la situación que atravesaba España en los duros años de posguerra. Martín Patino y su equipo consiguieron aglutinar en hora y media muchos de los sentimientos que acompañaban a los españoles en esa época y acompañarlos de una banda sonora que acompasaba los sucesos que se habían mostrado en otras ocasiones con una intención propagandística.

Actualmente esta obra, que hizo discutir a gran parte de los censores e incluso del Gobierno, es un ejemplo de archivo de memoria histórica que hace que quien decida verla pueda observar casi de primera mano cómo vivía la sociedad española esos primeros años de dictadura franquista. Martín Patino consigue desmontar la España idílica que había difundido la propaganda franquista con una playlist aparentemente inofensiva. Esta combinación de imágenes y música popular de la época hacen de esta hora y media un videoclip histórico.

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