Boxeo sobre hielo Víctor Guillot
Desde el blitz de Venezuela, la escena política europea se ha convertido en un extraño ring donde los líderes políticos europeos parecen practicar boxeo sobre hielo. Ninguno puede pegar demasiado fuerte a los EEUU sin riesgo de perder el equilibrio, ninguno puede permanecer demasiado rígido sobre la pista sin riesgo de quedarse petrificado y caer después noqueado. Macron ha definido, desde la cumbre de Davos, el juego de piernas de la UE como lento y previsible, fundado sobre el Estado de derecho, “lo cual es una ventaja en estos tiempos”.
La UE prefiere el Estado de derecho a la brutalidad de los hechos, pero el orden internacional ha cambiado tras la reelección de Donald Trump. Las relaciones internacionales se juegan desde el poder de los actos antes que desde la eficacia de los tratados. Es la época del poder duro y la influencia, de las capacidades militares y tecnológicas, de la fortaleza económica, de la estrategia política nítida y acelerada, de los dioses fuertes con suficientes reflejos como para ser capaces de esquivar un golpe, aunque el firme de las relaciones internacionales sea tan resbaladizo como una pista de hielo. Parece que la UE carece de todo esto y mira con nostalgia las viejas reglas de boxeo del Maques de Queensberry antes que las habilidades de Sugar Ray Robinson.
Quien golpea primero, golpea dos veces. El 14 de febrero de 1951 es una fecha icónica en la historia del boxeo. Sugar Ray Robinson le arrebataba a Jake LaMotta el cinturón de campeón mundial de peso medio en el Chicago Stadium de Illinois. Fue la sexta y última vez que se enfrentaron dos leyendas del ring. La pelea fue extremadamente intensa y brutal. Robinson, conocido por su estilo elegante, superó a LaMotta en los últimos asaltos, castigándolo severamente, aunque LaMotta se negó a caer a la lona.
Sánchez, Costa y, ahora también, Macron, parecen haber comprendido que respetar el orden internacional no equivale a boxear con un puño atado a la espalda. Como Robinson, se puede golpear con pulcritud, aunque uno sea un peso medio. Es por eso que Von der Leyen ya prepara medidas anticoercitivas ante la próxima guerra arancelaria que se avecina contra EEUU y la isla de Groenlandia de fondo. La Comisión contempla represalias valoradas en 93.000 millones de euros que fueron preparadas en primavera. Lo llaman el “bazuca comercial”, un botón nuclear para evitar que terceros países utilicen el chantaje como método para forzar a los Estados miembros a tomar decisiones contra sus intereses.
Trump quiere debilitar Bruselas y potenciar la relación bilateral con cada país europeo. El César del imperio y del emporio necesita dividir para vencer
Las ballenas lentas de la ideología han llegado a las costas de Groenlandia. Aunque EEUU tiene bases militares en la isla desde 1951, es China quien tiene el monopolio de las tierras raras y las fórmulas necesarias para separar los diecisiete elementos que necesitan las baterías de los coches híbridos o los superimanes de las turbinas eólicas. Las ballenas americanas anuncian también desde Groenlandia una pelea ideológica contra las élites occidentales y contra Europa. Si EEUU se decide a aumentar los aranceles sobre la UE, habrá declarado una guerra y ocupado un lugar resbaladizo que puede ser, al mismo tiempo, su propia trampa.
Trump está dispuesto a boxear sobre el hielo de Groenlandia para hacerse con sus recursos minerales y reforzar su posición geopolítica en el Gran Norte. Es la Guerra Blanca que firmó Marzio G. Mian. El presidente de los EEUU está convencido de que la UE nació para dañar a su país tanto como en otro tiempo lo pensaron de la vieja URSS. En realidad, la UE que conocemos es fruto de la acción sostenida de Washington para garantizarse un mercado y un bloque de países aliados frente a la URSS, mediante la integración de todos ellos en el Tratado de la OTAN. La mayor ventaja de Trump, tal y como explica su Estrategia Nacional de Seguridad, es que puede golpear a la UE desde fuera con la misma fuerza que desde dentro, apoyado en los Patriotas por Europa o ECR en el Europarlamento o en los partidos ultraderechistas que han iniciado el reemplazo de la vieja derecha, el seno de sus estados. Trump quiere debilitar Bruselas y potenciar la relación bilateral con cada país europeo. El César del imperio y del emporio necesita dividir para vencer.
La falta de estrategia política produce jirones en los trajes políticos de Europa, El combate contra Jake LaMotta del 14 de febrero de 1951, conocido como la "Masacre de San Valentín", se decidió por nokout técnico (TKO) a favor de Sugar Ray Robinson en el 13.º asalto. Robinson utilizó sus habilidades boxísticas, jabs a distancia y contragolpes para desgastar a LaMotta, especialmente a partir del octavo asalto. El 2026 acaba de comenzar con la sensación de que cada día es un año y que cada mes es una vida. El tiempo se acelera y se delata. Todo parece más intenso y más largo. En esta situación ¿Qué haría Sugar Ray Robinson? La política, como el boxeo, no sólo es fuerza física, sino también elegancia e intuición, velocidad y potencia y, sobre todo, inteligencia.
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