El asesinato de Alex Pretti convierte la política migratoria de Trump en un polvorín social
Nueva ejecución en Minneapolis: Alex Pretti, un enfermero de 37 años que trabajaba en un servicio de reanimación, fue cobardemente asesinado a tiros por agentes del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CPB) mientras defendía a una manifestante, maltratada por esos mismos agentes federales en la intersección de Nicollet Avenue y la calle 26.
Su muerte agrava una situación ya tensa en esa misma ciudad de Minneapolis desde el asesinato de Renee Good, una estadounidense muerta a tiros el 7 de enero por un agente del ICE, la otra policía federal encargada de la inmigración. CPB e ICE, que dependen ambos del ministerio de Seguridad Interior, están al frente de la política antimigración de la administración Trump.
En los múltiples vídeos que circulan por redes sociales (aquí, por ejemplo, con imágenes impactantes), y de los que la web USA Today ha extraído un detallado resumen del drama, se ve primero a Alex Pretti, con el teléfono en la mano, filmando a un agente federal interceptando a dos mujeres en la calle.
A continuación, se oye al agente gritar a las dos mujeres, acercarse y empujar a una de ellas. Luego, en otro vídeo, se ve a Alex Pretti acudir en su ayuda. Después, el agente empuja a la segunda mujer, que cae al suelo. Alex Pretti se interpone entre ella y el agente. En ese momento, el agente federal le rocía con un producto que parece gas lacrimógeno y se abalanza sobre él mientras se acercan más agentes federales. Los agentes separan a la manifestante de Alex Pretti, a quien aplastan contra el suelo. Al menos seis agentes están presentes y mantienen a Alex Pretti a cuatro patas. Uno de ellos incluso parece golpearlo con un objeto.
Luego se oye a alguien gritar que Alex Pretti está armado. Un agente desenfunda su arma. Se oye un disparo y otros tres más seguidos. Y uno último. Los agentes retroceden y vuelven a disparar a Alex Pretti, ya inconsciente. “Se oyen al menos diez tiros en total”, indica el medio de investigación online Bellingcat, precisando que “la mayoría” se realizaron cuando “el hombre ya estaba en el suelo sin moverse”.
Alex Pretti “quería cambiar el mundo”
Pero, al igual que en el asesinato de Renee Good, la Administración Trump culpa a Alex Pretti y protege a sus fuerzas del orden, a pesar de esos asesinatos. El departamento de Seguridad Nacional, a través de su secretaria Kristi Noem, indicó en particular que la víctima se había “acercado” a los agentes federales con una pistola semiautomática de calibre 9 milímetros, adjuntando la foto de una bala.
El departamento incluso calificó a Alex Pretti de “terrorista interno”, que tenía la intención de “causar el máximo daño posible y masacrar a las fuerzas del orden”. Finalmente, declaró que Alex Pretti “se resistió violentamente” antes de que el agente federal, “temiendo por su vida”, le disparara.
Lamentablemente, esa versión se ve refutada por las imágenes filmadas durante el drama. Es cierto que en uno de los vídeos se ve lo que podría ser una pistola tras el cinturón, a la altura del bolsillo trasero. El jefe de Policía de Minneapolis, Brian O'Hara, indicó que Alex Pretti tenía una licencia legal para portar armas.
Pero durante la escena del crimen, Alex Pretti nunca la sacó. Es más, cuando estaba en el suelo y, por lo tanto, neutralizado por los seis agentes federales, se ve cómo uno de ellos con uniforme gris saca el arma del cinturón de Alex Pretti... ¡antes incluso de que sonara el primer disparo!
Esa escena tuvo lugar justo delante del agente que disparó primero a quemarropa contra Alex Pretti. Por lo tanto, es difícil afirmar que el tirador no era consciente de que la víctima estaba desarmada. En otro vídeo se ve al agente que le retiró el arma a Alex Pretti alejarse de la escena con la pistola, mientras llueven los disparos sobre el pobre enfermero.
Alex Pretti, ciudadano estadounidense y enfermero titulado, trabajaba en un centro médico del departamento de Asuntos de Veteranos en Minneapolis, según informa la AFP. Sus compañeros y su familia lo describen como un enfermero competente y empático, profundamente afectado por la represión de la inmigración llevada a cabo por la Administración Trump en las ciudades gemelas (twin cities) de Minneapolis y Saint Paul.
Era “un alma generosa que se preocupaba profundamente por su familia y sus amigos”, declararon sus padres en un comunicado publicado el sábado. “Alex quería cambiar el mundo. Desgraciadamente, no estará aquí para verlo”, añadió su familia.
Dimitri Drekonja, jefe del servicio de enfermedades infecciosas del Hospital de Veteranos de Minneapolis y compañero de Alex Pretti, lo describió como “una persona buena y generosa que vivía para ayudar a los demás”, y destacó que trabajaba “en apoyo de los veteranos gravemente enfermos”.
Manifestaciones en todo el país
Indignados por esta nueva injusticia, muchos habitantes de Minneapolis desafiaron el frío glacial que azota gran parte de Estados Unidos para salir a la calle a manifestar su descontento por la actuación de la policía de inmigración de Donald Trump. Al caer la noche del sábado, se colocaron numerosas velas delante de las casas nevadas, en apoyo a los manifestantes y, sobre todo, en homenaje a Alex Pretti.
También en Nueva York, con temperaturas cercanas a los −10°, se reunieron a última hora más de mil manifestantes en la Union Square el sábado por la tarde para protestar contra el ICE. Asimismo en California se celebraron concentraciones de miles de personas: en Los Ángeles, San Francisco, San José y Oakland y otras ciudades. Los manifestantes hacían sonar silbatos en señal de solidaridad con los barrios donde viven los inmigrantes, donde ese sonido se utiliza ahora para señalar la presencia de agentes del ICE.
Por parte de las instituciones, el Estado de Minnesota ha recurrido a la justicia para solicitar la suspensión de las operaciones de la policía de inmigración en su territorio. El gobernador Tim Walz considera que este nuevo drama es el resultado del despliegue de agentes vestidos con uniformes militares por parte de la Administración Trump.
“Tengo un mensaje contundente para nuestro Gobierno federal”, declaró el excandidato a la vicepresidencia en una rueda de prensa, pocas horas después del tiroteo. “La justicia de Minnesota tendrá la última palabra. Debe tenerla.”
Por su parte, el fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, anunció el sábado por la noche que había presentado una denuncia contra los responsables federales “para impedir la destrucción de pruebas” relacionadas con la muerte de Alex Pretti. Esta denuncia se produce tras la negativa de las autoridades federales a acceder a las pruebas relacionadas con el asesinato de Renee Good.
La gobernadora de Maine, Janet Mills, citada por el New York Times, ha solicitado una reunión con el presidente Trump para pedirle que retire a los agentes federales de inmigración de su Estado, ya que el departamento de Seguridad Nacional indicó recientemente, el 21 de enero, que los agentes del ICE habían comenzado a centrar sus esfuerzos en Maine.
La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, declaró por su parte que su ciudad apoyaba la acción judicial federal que pedía el cese del despliegue de agentes federales por parte de la Administración Trump en Minneapolis y Saint Paul. “Es necesario que cesen esos actos de violencia y que el presidente retire estas fuerzas federales armadas de Minneapolis y otras ciudades americanas”, afirmó en un comunicado.
Pero la Administración Trump no quiere escuchar. La fiscal general Pam Bondi incluso envió una carta el 24 de enero a Tim Walz, acusándolo a él y a otros políticos demócratas de ser responsables de la situación actual.
Un nuevo asesinato en Minnesota por parte de agentes federales pone en el foco las mentiras de Trump
Ver más
En esa carta, Pam Bondi exige que las autoridades del Estado de Minnesota faciliten los expedientes de los beneficiarios de ayudas sociales, deroguen las “políticas santuario”, que consisten en no cooperar con las autoridades federales encargadas de los asuntos de inmigración, y transmitan las listas electorales al Departamento de Justicia. “Es hora de que los responsables de su Estado, tanto a nivel estatal como local, cambien de rumbo”, escribe a modo de amenaza.
Traducción de Miguel López