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23 de abril, Día de Castilla y León

Ángel Díez de Miguel

Me he enterado de que el gobierno de PP y Vox en Castilla y León ha suprimido la fiesta de la Comunidad, la conmemoración de la derrota de los Comuneros en Villalar. Los Imperiales, más bien los acomplejados con ínfulas de imperiales, vuelven a derrotar al pueblo, lo peor es que hoy, en la Constitución vigente, se dice que la soberanía reside en ese pueblo que vuelve a ser derrotado por sus propios representantes.

Ya sé que esto no son cosas del comer, pero la historia nos enseña que somos porque fuimos y seremos porque somos; si no somos capaces de conocer y respetar lo que fuimos, ¿cómo esperamos ser algo más que sombras de lo que somos?

Las Comunidades de Castilla fueron un intento de organización social democrática enfrentándose a un modelo absolutista, un modelo surgido de abajo frente a la imposición globalizadora impuesta desde arriba, y eso pasó hace más de 500 años, o puede que todavía siga pasando. 

Fue la defensa de los intereses de los pobladores de Castilla convirtiéndose en ciudadanos, frente a la defensa del patrimonio particular de la familia Habsburgo, que entre sus pertenencias incluía a sus súbditos, sus tierras y sus riquezas.

500 años después, las hordas imperiales, los que quieren seguir conservando sus privilegios, sus patrimonios familiares heredados, sus parcelas de poder político y económico no conseguidos por su esfuerzo o por sus méritos, sino por la parasitación de lo público, siguen tratando a los castellanos como súbditos, que es lo que ellos quieren que sean.

Los Comuneros de Castilla se alzaron contra la injusticia, se alzaron en defensa de sus legítimos intereses y derechos para regirse a sí mismos, fue una de las primeras revueltas populares europeas contra el poder omnímodo de los reyes y las aristocracias

Los Comuneros de Castilla se alzaron contra la injusticia, se alzaron en defensa de sus legítimos intereses y derechos para regirse a sí mismos, fue una de las primeras revueltas populares europeas contra el poder omnímodo de los reyes y las aristocracias, pero tuvieron la desgracia de perder aquella guerra y Castilla fue sometida, humillada y expoliada y así sigue en nuestros días. 

Alguien dijo que Castilla hizo a España y España destruyó a Castilla; no fue España, fue el sentido patrimonial del absolutismo impuesto por la Casa de Habsburgo, que esquilmó a la más rica y dinámica de sus posesiones, con la complicidad necesaria de la alta nobleza castellana. La lana de Castilla se mandaba a Flandes dejando pingües beneficios a la nobleza ganadera y volvía echa paños, arruinando a la incipiente industria pañera castellana y dejando el mayor valor añadido a la industria pañera flamenca y a sus comerciantes. Las riquezas de las Indias acabaron en los bolsillos de los banqueros genoveses, al mismo tiempo que Castilla tuvo que aportar a sus hombres y sus impuestos para sostener las guerras imperiales en Europa.

Como homenaje a todos los castellanos de buena voluntad y en recuerdo de los que fueron, copio aquí el poema Castilla, canto de esperanza, musicado y cantado por el Nuevo Mester de Juglaría, que debería ser el himno de Castilla y León:

Mil quinientos veintiuno,

Y en Abril para más señas,

En Villalar ajustician

A quienes justicia pidieran,

En Villalar ajustician

A quienes justicia pidieran.

Malditos sean aquellos

Que firmaron la sentencia,

Malditos todos aquellos

Los que ajusticiar quisieran

Al que luchó por el pueblo

Y perdió tan justa guerra.

Desde entonces ya Castilla

No se ha vuelto a levantar(bis),

En manos de rey bastardo

O de regente falaz(bis),

Siempre añorando una Junta

O esperando un capitán(bis).

Quién sabe si las cigüeñas

Han de volver por San Blas,

Si las heladas de Marzo

Los brotes se han de llevar,

Si las llamas comuneras

Otra vez crepitarán.

Cuanto más vieja la yesca

Más fácil se prenderá.

Cuanto más vieja la yesca

Y más duro el pedernal,

Si los pinares ardieron

Aún nos queda el encinar.

¡Vivan los pueblos de Castilla y de León!

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Ángel Díez de Miguel es socio de infoLibre

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