Bendecido para matar

Reynner Franco

La estudiada imagen de los líderes religiosos imponiendo sus manos para bendecir y consagrar al gran patriarca blanco del mundo actual, D.J. Trump (DJT), procura proveerlo de una legitimidad abstracta (únicamente religiosa) para justificar los posibles crímenes de lesa humanidad que el elegido está cometiendo en este mundo real y finito que habitamos. Los simples mortales somos solo eso, individuos efímeros que tarde o temprano han de morir; es indiferente si su muerte viene decidida de las alturas o si las ejecuta el ungido exterminador. 

Emerge de nuevo esa situación sobradamente conocida: la grosería sustituye a la normalidad, la aniquilación a la convivencia. “Viva el exceso”, como retrató Pasolini al fascismo en su Saló, o “viva la muerte”, como llegó a oír Unamuno en Salamanca de boca de un fascista sin tapujos, cuyo nombre es sustituible por cualquier vasallo actual del gran patriarca blanco (aunque se empeñe en ser de color naranja del cuello para arriba). El delirio de grandeza, la manía persecutoria y las ansias de riqueza infinita están abiertamente avaladas por la mayor teocracia del mundo, que precisamente no proviene de Oriente Medio, sino del centro de operaciones de Occidente: el Pentágono. 

Si Nietzsche hubiera conocido a DJT habría descubierto la vuelta del indestructible espectro de Dios tras su confirmada muerte

En nuestros días no existe ayatolá, papa, dalái lama, pastor general, rabino o rey más poderoso en moral patética y en número de abonados que el inquilino de la Casa Blanca y su Sacro Imperio inmobiliario-petrolífero. Si Nietzsche hubiera conocido a DJT habría descubierto la vuelta del indestructible espectro de Dios tras su confirmada muerte. La voluntad de poder, bien entendida, necesita al Todopoderoso como instrumento de legitimación más allá del derecho internacional y del molesto orden mundial, donde por razones obvias no encaja. Pero, ¡ay del Todopoderoso si se atreve a contradecir al supremo Emperador del petrodólar! Siempre puede rehabilitarse el nihilismo, esta vez sin la melancolía de Nietzsche. Más le vale a Dios (el cristiano, claro) mantenerse calladito, no vaya a ser que le ocurra lo que le pasó a Maduro o, peor aún, a Jamenei o a los 150 tripulantes de las diversas lanchas del Caribe bombardeadas (entre septiembre y octubre de 2025), a los extranjeros en USA desde mayo de 2025, o a los estadounidenses Renee Good y Alex Pretti, o a las 165 personas muertas (la mayoría niñas) en el bombardeo de la Escuela Primaria Shajareh Tayyebeh, a los 80 muertos del asalto a Caracas (3/1/2026), a los más de 500 muertos en barrios de Beirut tras los últimos ataques y más decesos que nos esperan al amanecer, en cumplimiento de la amenaza permanente de la administración Trump de que “mucha gente morirá” por alguna de sus decisiones unilaterales.

No hace falta ser un jurista o una autoridad moral para saber que estos atroces actos no los comete cualquiera, solo puede hacerlo alguien que se considera más poderoso que todas las divinidades juntas y dispone del aval de los verdaderos líderes (pre y postespirituales) que le apoyan: Amazon, Tesla, Lockheed Martin, Raytheon, Boeing y Northrop Grumman o National Rifle Association of America, entre otros. La vida útil de los diferentes tipos de munición oscila entre los 10 y los 25 años. La tecnología armamentística, o industria de la guerra, es el pavo relleno de Thanksgiving. La teoría de la disuasión, y 5% del PIB, no es más que la excusa insuficiente. Todos sabemos cuál es el plan, lo dijo muy claro el hombre más peligroso del mundo el 3 de enero de 2026 tras atacar Caracas: “We would have gotten all that oil”. No tiene sentido preguntar por el escurridizo objetivo de la guerra en Irán iniciada ilegalmente un par de meses después por Israel y Estados Unidos. Tarde o temprano había que usar esa munición y probar en caliente esa tecnología punta, con drones e IA como armas, preferiblemente antes de que quede obsoleta y, sobre todo, antes de que se agoten los recursos no renovables.

Parece que nadie, dentro y fuera de este mundo de mortales, se atreve a sancionar al autor confeso de estos hechos incriminatorios. Comprensible, el líder supremo blanco-naranja ha sido bendecido para cumplir su promesa de matar a quien haga falta, con la jactancia del enriquecimiento personal a costa del daño generado al mundo entero, incluso a su propio pueblo.

_________________

Reynner Franco es socio de infoLibre.

Reynner Franco

Más sobre este tema
stats