La coherencia como exigencia democrática
Soy de los que piensan que detrás de muchas de las investigaciones que se están desarrollando existe una cierta intención, más o menos encubierta, de desgastar y, en última instancia, derribar a este Gobierno progresista. Sin embargo, también creo que puede haber casos reales de corrupción y presuntas maniobras dentro de determinados sectores del PSOE orientadas a obstaculizar investigaciones en curso o a impedir que prosperen aquellas que pudieran afectar a dirigentes relevantes del partido.
También me produce asombro la estrecha relación que mantuvo el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero con el régimen venezolano. Aun así, durante sus años de Gobierno, ninguno de sus ministros o altos cargos fue investigado o imputado por delitos relacionados con el ejercicio de sus funciones.
Recientemente, Miguel Sebastián ha afirmado que era habitual recibir regalos cuando presidentes, ministros u otros altos cargos visitaban determinados países “amigos”, muchos de ellos monarquías autoritarias o dictaduras del Golfo Pérsico. Según él, le sorprende la hipocresía de quienes, habiendo recibido este tipo de obsequios, guardan silencio al respecto.
Lo que a mí me parece aún más preocupante es que se pretenda normalizar una práctica difícilmente justificable. Esos presentes no se recibían a título personal, sino en representación del pueblo español. Por ello, deberían formar parte del patrimonio público y no del patrimonio privado de quienes ocupaban temporalmente esos cargos. Cuando aparecen joyas valoradas en más de un millón de euros guardadas en una caja fuerte y sin un origen claramente acreditado, es evidente que algo no funciona como debería.
Miguel Sebastián ha afirmado que era habitual recibir regalos cuando presidentes, ministros u otros altos cargos visitaban determinados países “amigos”
La izquierda no puede limitarse a proclamar valores éticos; debe esforzarse por practicarlos. La ejemplaridad no consiste únicamente en el discurso, sino también en la conducta. Todo lo demás resulta, como mínimo, preocupante.
El desgaste que está sufriendo el PSOE arrastra inevitablemente a Sumar y, en general, a todo el espacio político de la izquierda. Lo más preocupante es que alimenta el crecimiento de los populismos de derecha y extrema derecha. Por eso resulta imprescindible aclarar cualquier sombra de duda y asumir las responsabilidades que correspondan.
No es normal, aunque algunos intenten presentarlo como algo cotidiano, que las dos personas de máxima confianza del presidente del Gobierno hayan sido investigadas o estén siendo juzgadas por presuntos casos de corrupción. Tampoco parece normal que una figura como Leire Díez mantuviera reuniones y contactos con cargos del PSOE en circunstancias que todavía requieren explicaciones.
Es posible que determinados mensajes políticos, como los pronunciados en su día por José María Aznar, hayan contribuido a que algunos sectores de la magistratura impulsaran procedimientos de dudoso recorrido. Pero también existen otros casos que sí parecen sostenerse sobre indicios consistentes y que, me temo, acabarán pasando factura.
Esa factura tendrá consecuencias en la capacidad del Gobierno para reunir apoyos parlamentarios, en la estabilidad de la legislatura y, sobre todo, en la posibilidad de seguir impulsando políticas que beneficien a la mayoría de la sociedad.
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Carlos Brage es socio de infoLibre.