Futuras elecciones en Aragón
Los resultados de las últimas elecciones extremeñas pusieron al orden del día el sempiterno frente electoral o, como lo llama Maíllo, un Frente amplio para las venideras elecciones aragonesas, en las que ya sabemos que habrá tres candidaturas a la izquierda del PSOE, si es que a esa izquierda se la pueda llamar así. Con el debido respeto, para mí esa izquierda representa esencial y políticamente el ala izquierda del PSOE, nada más; no comprendo por qué no militan juntos en el PSOE.
Entre el “no seremos nosotros quienes harán caer al Gobierno” de Enrique Santiago y el “Frente amplio” de Maíllo, la clase trabajadora va a tener dificultades para encontrar una razón para ir a votar, tanto como si van juntos en ese “Frente amplio” o por separado.
No hubo negociaciones porque antes de que empezaran ya había vetos cruzados. ¿Políticos? Ni por asomo. Sin embargo, eso sí, politiquería. Podemos es tan nítidamente de “izquierdas” que lo tiene que repetir como un mantra, ya tiene candidatura propia para “desmarcarse” de Sumar. ¿Pero no lo habían hecho ya? ¿O ya en esa época era únicamente un problema de politiquería?
El frente amplio de Maíllo se limita a IU y Sumar, porque es inconcebible que IU y Sumar se separen dado que es casi la misma cosa, y al contrario de Podemos, no intentan disimularlo. En cuanto a la Chunta Aragonesista, está muy cabreada ya que ha sido excluida de antemano.
Comprendo a los que piensan que es un drama la división en Aragón del espacio a la izquierda del PSOE, dado que en realidad lo que separa a estos partidos no son sus políticas sino algunas comas o puntos y comas
Muchos electores de izquierda piensan que es un drama. No tendría por qué serlo, sería natural defender en periodo electoral cada cual su política, ya que estos partidos están organizados por separado, cada uno defendiendo supuestamente políticas diferentes. Las elecciones serían una manera de medir qué espacio abarca sus ideas políticas respectivas entre la población.
Comprendo a los que piensan que es un drama, dado que en realidad lo que separa a estos partidos no son sus políticas sino algunas comas o puntos y comas, en el mejor de los casos.
Todos defienden y entienden que tener 20 escaños más, en un parlamento burgués, para gestionar lo que los poderosos les permitirán gestionar, es más importante que utilizarlo como tribuna para concienciar a la clase trabajadora de que la solución a nuestros problemas no pasa por un parlamento sino en la calle.
Todos están de acuerdo para alimentar el electoralismo en lugar de apelar a la clase trabajadora a organizarse en un partido que tenga como objetivo apropiarse de los medios de producción, ya que es ella quien los utiliza. Nuestros explotadores no se quedarían de brazos cruzados con un recibimiento de gala, al contrario, entonces tiremos las conclusiones, porque esa realidad impone.
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Mario Diego Rodríguez es socio de infoLibre.