Resaca
El invitado no dijo “acoso”, “abuso”, “violación”, que son palabras feas, no las fuera a leer algún niño. Dijo “plaga”, como si estuviera hablando de aquella polilla guatemalteca que nos dejó sin patatas durante un tiempo.
El invitado fue recibido con honores en la sede de la soberanía popular y ante los representantes democráticamente elegidos declaró indeseables algunas de las leyes que aquellos habían aprobado, como las referidas al aborto o al derecho a una muerte digna. Solo los de una tribu gallega llamada BNG y los de otra que anda diezmada y atiende por Podemos salvaron la honra y no acudieron a la fiesta.
Declaró indeseables algunas de las leyes que aquellos habían aprobado
El invitado hizo también cosas buenas. Distribuyó carantoñas entre los niños que habían tenido la suerte de nacer y nos exhortó a tratar bien a los migrantes, aunque le faltó excomulgar a quienes dicen que hay que hundir las pateras que los transportan. Además bebió vino de Toro, según consta en las fotos.
Por último, el invitado tomó el avión real y regresó al abrigo vaticano. Los diputados de la derecha montaraz, de la izquierda aturdida y del extrarradio arborícola todavía miran al cielo y siguen aplaudiéndole desde el país aconfesional, pero ya van desenfundando los sables, más afilados que nunca.
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Francisco J. Faraldo es socio de infoLibre.