Parinoush Saniee: "Mujeres y hombres iraníes han comenzado a avanzar juntos, todo cambiará pronto"
Parinoush Saniee (Teherán, 1949) es la autora iraní más leída y traducida a nivel internacional. Sus libros han sido prohibidos en repetidas ocasiones en su país natal por cuestionar abiertamente los mecanismos de control social, la represión y la discriminación hacia las mujeres. Alianza Editorial recupera ahora Una voz escondida y El libro de mi destino, dos relatos que trazan desde la intimidad un retrato valiente de la sociedad iraní contemporánea, en pleno momento de tensa calma tras la extraordinaria ola de protestas que barrió el mes pasado las calles de Teherán, así como pueblos y ciudades de todo el país.
Unas revueltas que se toparon con una fuerza letal sin precedentes y una gran pérdida de vidas —imposible de calcular con precisión, ya que el Gobierno clausuró el acceso a internet, la telefonía e, incluso, dejó sin electricidad gran parte del territorio, pero el primer balance oficial habla de 3.117 muertos—, a pesar de lo cual la población se mantuvo firme y no cesó de manifestarse en los espacios públicos contra la República Islámica comandada por el presidente Masoud Pezeshkian y el líder supremo Alí Jamenei, con las mujeres jugando un papel determinante, poniendo su cuerpo en primera línea y desafiando a cara descubierta a la teocracia islámica.
¿Qué siente al comprobar que el mensaje de El libro de mi destino sigue tan vigente más de veinte años después?
Las mujeres iraníes recorrieron un largo camino durante la época Pahlaví —último sah de Persia, que reinó desde 1941 hasta su derrocamiento en 1979—, pero la Revolución Islámica intentó devolverlas al punto de partida del islam utilizando todas las herramientas a su alcance, insistiendo y promoviendo la idea de que la única función de la mujer era dar a luz, criar a los hijos y ocuparse del hogar. Sin embargo, después de 47 años, usted puede ver cuál ha sido el grado real de éxito de ese intento. Han conseguido incluso que mujeres que creían en el hiyab se quiten el pañuelo y, en la medida de lo posible, busquen estudiar y aprender una profesión o un arte. Hasta el punto de que hoy, según las estadísticas oficiales, el 67% del alumnado universitario en Irán son chicas y mujeres, que además han logrado avances muy significativos en todas las disciplinas artísticas.
Las mujeres representan el 67% del alumnado universitario, pero tienen el doble de desempleo y ganan menos de la mitad que los hombres por el mismo trabajo.
Este tipo de desigualdades —salarios más bajos, mayores dificultades para acceder al empleo o menos oportunidades para ocupar cargos directivos— existen en muchos países, pero durante la República Islámica estas condiciones fueron mucho más pronunciadas. Además, se defendían abiertamente, considerándolas correctas y agradables a Dios, e incluso se presentaban como un favor a las mujeres, diciendo que así se las alejaba del trabajo fuera del hogar para que volvieran a su 'función principal', que era el cuidado de la casa.
Legalmente, todo sigue prohibido y ninguna de las leyes discriminatorias contra las mujeres ha sido corregida, pero en la práctica las mujeres, ayudándose unas a otras, ignoran todos esos obstáculos y siguen avanzando por su camino
¿Cuál es la situación actual de las mujeres en Irán?
Creo que todos vieron, durante la revolución de “Mujer, vida, libertad”, la situación de las mujeres iraníes y su fuerza y valentía. Legalmente, todo sigue prohibido y ninguna de las leyes discriminatorias contra las mujeres ha sido corregida, pero en la práctica las mujeres, ayudándose unas a otras, ignoran todos esos obstáculos y siguen avanzando por su propio camino.
¿La libertad de Irán llegará a través de las protestas de las mujeres o no llegará?
Las mujeres y los hombres iraníes han comenzado a avanzar de la mano. Las condiciones que rigen el país no son sostenibles ni pueden prolongarse. Todo cambiará pronto. El camino es duro y largo, pero yo mantengo la esperanza.
¿La lucha de Mahsa Amini —joven de 22 años, asesinada tras ser detenida por infringir el código islámico de indumentaria— está más viva que nunca?
Sí. Todas las luchas del pasado sientan las bases de las luchas posteriores y viven dentro de ellas.
Las iraníes, a cara descubierta, desafían a la teocracia islámica arriesgando incluso su vida. ¿Tal es el deseo de cambio?
El incumplimiento de las órdenes del gobierno siempre conlleva riesgos, pero las mujeres iraníes llevan mucho tiempo aceptándolos y, en la medida de lo posible, intentan seguir adelante con su vida y sus acciones.
La presencia de mujeres jóvenes en las protestas de las últimas semanas supera con creces la de períodos anteriores. Las activistas afirman que la edad media de las detenidas es de 15 años. ¿Qué significa esta lucha cuando comienza tan pronto?
Nuestra juventud demuestra el fracaso total del régimen islámico en la formación de jóvenes musulmanes. Esta generación, gracias a las nuevas herramientas, tiene mucho más y mejor acceso a la información y al conocimiento que las generaciones anteriores. La educación familiar también neutraliza muchas de las ideas que se les intentan imponer en la escuela. Ven las carencias y frustraciones de los adultos. Parecen más inteligentes y más valientes, y sienten que no tienen nada que perder. Por eso salen a la calle con la pasión y la honestidad propias de la juventud para reclamar sus derechos y construir un futuro mejor que el de sus padres, porque creen que bajo este régimen no pueden imaginar ningún futuro deseable para sí mismos.
¿Será el siglo XXI el siglo de las mujeres o, si no lo es, nos dirigiremos aún más hacia la autodestrucción?
Yo veo la victoria y el bienestar en el movimiento coordinado de todos los seres humanos. En el siglo XXI, por fin se han reconocido las capacidades de las mujeres y, en gran medida, se ha aceptado su igualdad con los hombres. Por eso ahora vemos más claramente su papel en la construcción del mundo. No creo en la superioridad de ningún género. Todos los seres humanos son iguales y pueden construir un mundo mejor ayudándose mutuamente. El énfasis en los derechos y capacidades de las mujeres no busca demostrar su superioridad sobre los hombres, sino recuperar los derechos perdidos y alcanzar la igualdad con los demás.
Las mujeres, ayudándose unas a otras, ignoran todos los obstáculos y siguen avanzando por su propio camino
¿Es una quimera pedir en Irán, en pleno siglo XXI, algo aparentemente tan obvio como libertad, justicia e igualdad?
No. ¿Por qué habría de ser una ilusión? Apoyándonos en nuestra antigua civilización, nuestra rica cultura, personas formadas, especialistas capaces e inteligentes y abundantes recursos, y con la ayuda de un gobierno sano y honesto, podemos volver a construir Irán.
¿Ha llegado Irán a su punto de inflexión definitivo?
Sí. Creo firmemente que estamos viviendo un momento histórico extremadamente sensible.
¿Está el régimen de Jamenei más debilitado que nunca?
Sí. En todos los sentidos se encuentra en su peor momento.
Circulan informaciones fragmentadas sobre la situación, pero muchas coinciden en señalar una represión sangrienta. ¿Están las protestas resquebrajando por fin el aparato represivo?
La represión salvaje ejercida en las protestas recientes, la magnitud de los crímenes y la gran cantidad de sangre derramada permanecieron ocultas durante varios días por la ausencia de medios de comunicación. Pero poco a poco han ido llegando noticias y vídeos estremecedores que muestran que la represión fue mucho más brutal y severa de lo que imaginábamos. Todos nos debatimos entre el shock, la rabia y el dolor, pero frente a un régimen tan sanguinario, sin ningún medio de defensa, ¿hasta cuándo se puede resistir? Es ahí donde nace la esperanza de un apoyo internacional.
La represión estatal está siendo brutal. ¿Puede someterse indefinidamente a una población dispuesta a pagar el precio de tantas muertes por la libertad?
En los últimos años se han producido más de diez protestas de este tipo, todas ellas sofocadas con matanzas despiadadas. Pero esta vez tanto la intensidad de las protestas como el número de participantes han sido inéditos, al igual que la brutalidad de la represión. Esa ira y ese odio reprimidos volverán a estallar en algún momento.
¿Está la sociedad iraní desafiando al poder establecido con una fuerza y una magnitud desconocidas?
Si el mundo apoya a los iraníes, y los iraníes están preparados para ello, sí.
¿Lo que está ocurriendo en Irán son crímenes contra la humanidad?
Sí. Matar de esta manera a civiles desarmados que solo gritan por la libertad es, sin duda, un crimen contra la humanidad.
¿Qué debe o puede hacer Occidente en este momento de protesta y represión tan brutal?
Estar del lado del pueblo, no limitarse a expresar rechazo de forma pública mientras en privado se acomoda y coopera con el régimen.
En Irán, ¿la realidad supera a la ficción?
En mi opinión, completamente.
¿Qué puede aportar la ficción de las novelas a una realidad tan salvaje como la que viven las mujeres y quienes se oponen al régimen en Irán?
Puede estar seguro de que ya se han escrito y se escribirán muchas novelas sobre estas realidades.
¿Puede la revolución encontrar otra vía para su lucha a través de la literatura?
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Para los iraníes, la literatura —y especialmente la poesía— es una de las formas más importantes de comunicación, de expresión emocional y de lucha. A través de ella se animan unos a otros, se dan la mano y alzan la voz. Este camino siempre ha existido y sigue estando vivo.
¿Cómo se siente al ser prohibida en Irán y, al mismo tiempo, un éxito internacional?
Mis dos primeros libros —los mismos que se han traducido— fueron prohibidos varias veces, pero tras denuncias y procesos muy largos finalmente lograron publicarse. Sin embargo, mi libro, Los que se van y los que se quedan, lleva 17 años esperando en el Ministerio de Cultura y todavía no ha recibido autorización para publicarse. Aunque ha sido traducido a varios idiomas, incluido el español, la gente en Irán no lo ha visto ni lo ha leído.