El primer barómetro del CIS tras el accidente de Adamuz confirma la activación de la derecha

Comparecencia de Pedro Sánchez ante el pleno del Congreso

Francisco Sande

Este es el primer barómetro (estudio de campo entre el 2 y el 6 de febrero) que recoge los efectos del terrible accidente ferroviario en Adamuz (18 de enero) y de la regularización de personas migrantes del Gobierno (decreto aprobado el 27 de enero). También durante ese periodo el Ejecutivo anunció que prohibirá el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años. No entran los resultados de las elecciones de Aragón celebradas el 8 de febrero, que consolidan la subida de Vox, que dobla sus resultados, igual que en Extremadura. 

Como sucedió con la dana valenciana, es Vox quien rentabiliza la situación de inestabilidad. Si en aquella ocasión (noviembre del año 2024) pegó un primer estirón hasta el 14%, ahora alcanza la cifra del 20%, tal y como podemos observar en la siguiente estimación basada en el análisis independiente de las tablas del barómetro del CIS de febrero publicado este lunes. 

El bloque de la derecha se ensancha por la fuerza de Vox

En realidad, la estimación se mueve poco respecto al pasado mes, lo que quiere decir varias cosas: 

  • El bloque de la derecha se consolida, alcanzando el 48% en intención de voto. PP y Vox sumarían hoy 195 diputados, una mayoría holgada, casi 20 puntos por encima de los 176 necesarios para formar Gobierno. Esto sin tener en consideración los resultados de Aragón, unos comicios que se celebraron después de que se realizara el estudio de campo de este barómetro de febrero. 
  • Vox se mantiene fuerte, sin síntomas de agotamiento. Exprime al máximo su momento, las elecciones adelantadas por el PP, con ataques constantes al bipartidismo. Se vende caro, y Abascal, al igual que en Extremadura y en Aragón, en Castilla y León recorrerá localidades, visitará sus bares, paseará por sus calles, se reunirá con sus seguidores. 
  • El PP está en serios problemas: continúa la fuga a Vox (más de un 16% según el barómetro de este mes) mientras crece la imagen de un partido con más de un alma (Moreno Bonilla vs. Ayuso) y la sensación de un liderazgo cuestionado de Feijóo que apenas supera la nota del 6,0 entre sus votantes. Sánchez tiene un 6,8 entre los suyos y Abascal un 7,4. 

El PP sacrifica barones en aras de que Feijóo sea presidente. Pero su estrategia de desplazamiento hacia posiciones más radicales no está teniendo buenos resultados. La contratación del activista Vito Quiles en el cierre de campaña aragonesa, o el reciente acuerdo con la formación verde para prohibir el burka son los últimos ejemplos, pero parece hacerlo todo a regañadientes, forzado, y no sirve para atraer el voto de los jóvenes y del segmento intermedio (hasta 44 años), que siguen apoyando masivamente a Vox, que es la primera fuerza política destacada en estos segmentos, muy por encima del PP. 

El problema de Feijóo es que ya no es creíble ni a un lado ni al otro. La preferencia por Abascal como presidente se dispara hasta un 18% entre los más jóvenes, muy cerca de la preferencia por Sánchez, y duplicando la que tiene el líder de los populares. Igual en el segmento de 25 a 34 años, donde Feijóo cae a los infiernos (4% de preferencia como presidente frente a un 14% de Abascal) o, incluso, en el segmento de 35 a 44 años (6,2% del gallego, 12,9% Abascal) dentro de un clima marcado por la desafección y la antipolítica. 

Con estos números, el PP tampoco tiene asegurada la primera plaza, más estando el PSOE a menos de medio punto, casi en empate técnico.

El cóctel perfecto

El factor que ha determinado los resultados de las últimas elecciones autonómicas (Extremadura y Aragón) ha sido el descontento. Una mezcla pura entre desafección política y la crisis económica que no para. 

La crítica al Gobierno, al conjunto de los partidos políticos y al mal comportamiento de los políticos los sitúa, sumados, como el primer problema de los españoles, empatando con la vivienda, que sigue escalando posiciones y ya está en el 23% de primeras menciones, o sea que casi uno de cada cuatro españoles la menciona como primer problema del país. 

Mientras la izquierda siga hablando de macroeconomía, de la venta de vehículos eléctricos, etc., será alimento para Vox, que este mes es la primera fuerza con diferencia en la clase baja, con un 21% de intención de voto. 

Con estos mimbres, es previsible que la mayoría de los ciudadanos (que en los menores de 45 años llega a un intervalo entre un 60% y un 70%) tenga poca o ninguna confianza en que la Constitución del 78 pueda ayudar a resolver los problemas que hoy sufren. Las demandas de reforma, muy mayoritarias, se centran en los derechos sociales, económicos y laborales, es decir una constitución que blinde sus derechos, que no ven ahora protegidos, básicamente la vivienda y la precariedad laboral que son dos de los principales problemas del país. Por eso acaba de actuar el Gobierno en ambos flancos con la subida del SMI y su plan de vivienda (España crece), aunque este último parece más bien una gota de agua en un pozo sin fondo. 

Algo que se mueve por la izquierda

Pedro Sánchez trata de ocupar el centro, siguiendo el camino de José Seguro en Portugal, aunque sea dando bandazos: aprobando la regulación de inmigrantes y acto seguido dando luz verde a la ley para la expulsión de multirreincidentes con el apoyo de Junts, PP, Vox y PNV y con el 'no' de todos los grupos de izquierda, salvo Esquerra. 

El PSOE contiene sus fugas, aunque ya manda tantos votantes a Vox como al PP, en conjunto un nada despreciable 7% a la derecha. El trasvase a su izquierda es más contenido, de apenas un 5%, mientras sigue recogiendo votos de Sumar, un 18%. 

Es la marca la que tira, la de la rosa y el puño. El PSOE conserva un “suelo” competitivo suficiente para disputar la primera plaza, está muy cerca del PP. La primera de las condiciones para formar Gobierno de Sánchez. Si las otras no se dan no será culpa suya. 

En definitiva, continúa la batalla electoral. Terminará el calvario en junio de este año para el PP y en el verano de 2027 para el PSOE (resurrección o martirio). Cada vez queda más claro que no habrá adelanto electoral, por mucho que le pese a García Page. 

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Mientras, la izquierda del PSOE se rehace en una semana decisiva: 

  • Gabriel Rufián es un político con buena reputación entre los electores, y que sabe leer los códigos de comunicación actuales. Los sucesivos barómetros del CIS han puesto al parlamentario de ERC como el líder de la izquierda alternativa preferido para el cargo de presidente del Gobierno, por encima de Yolanda Díaz. La adelantó en el sondeo de diciembre y ahí sigue en enero y febrero. Mientras, Podemos, que crece en este barómetro, se sitúa en un aparente fuera de juego.
  • La deseabilidad del proyecto de unidad de la izquierda no está en cuestión, queda la duda de cuántos votos podrá reunir tanto en la España periférica como en la central. Pero lo que está claro es que hay dos opciones que pueden llegar a verse beneficiadas del desgaste que sufre el bipartidismo: una es Vox y otra los partidos como Compromís, Chunta, BNG, Bildu…Y nadie mejor que Rufián para consolidar este espacio. 
  • La otra dificultad es pivotar sobre un discurso 100% defensivo sin nada más que el mensaje de parar a la derecha. Pero todo se andará. El portavoz de ERC presenta su propuesta este miércoles en un acto junto a Emilio Delgado (Más Madrid). La renovación del espacio de Sumar queda pendiente para este sábado. 

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Francisco Sande es responsable de investigación social en Logoslab.

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