Volver a Lorca
Vuelvo a Lorca.
Toco un texto.
Sangra un poco.
Sangra y salta.
Huele a huesos y a estrellas.
Porque Lorca sabía..., sabía mucho.
Sabía de la existencia de las montañas. Y de los anteojos para la sabiduría… Pero él no había venido a ver el cielo. Él había venido a ver la turbia sangre.
Sabía cantar, tejer, gemir...
Sabía de tambores y brisas, de las albas mentidas de New York y de los ríos que vienen cantando por los dormitorios de los arrabales...
Sabía del disparo a mil kilómetros de profundidad.
Sabía del miedo de España antes de que España tuviera miedo.
Sabía que caería el muro. Sabía que caerían como él los que caen sin saber por qué caen.
La Guerra ya estaba en sus romances.
La guerra venía en un temblor de tierra que ni los niños ni los caballos iban a poder detener.
Él ya había sentido la tierra mojada, y el frío en el pecho de los hermanos… Y las botas negras. Y silencio negro.
Sabía que no habría horizonte para el perdón.
Sabía que España tenía esa costumbre, bailar con guirnaldas las alegrías y matar lo que no entiende.
Sabía que la oscura raíz del grito crecía desde hacía mucho en cada mujer que arrojaban al silencio.
Dicen que el arte predice antes de que la realidad confirme, pero al poeta casi nunca se le escucha con atención. Se agradecen sus cantos y sus mariposas, pero los augurios que duelen no.
Lorca decía que él no era un hombre, ni un poeta... que era sólo un pulso herido que sondaba las cosas del otro lado. Por eso escuchaba todos los llantos. Los lejanos y los próximos. Los de los toreros y los de la luna. Los que nacen de los muslos y de las anémonas. Y el suyo propio también lo llegó a escuchar, y lo transformó en gacelas y valses, y en una cuerda que tira y ahoga entre el Eros y el Thanatos.
Profetizó con los ojos abiertos con la lucidez más peligrosa que existe: la del que sabe invocar el amor y la violencia antes de que tenga nombre.
Por todo eso Lorca nos dejó escritos los mejores tratados del deseo y del odio de nuestra lengua. Porque él no había venido a ver el cielo..., había venido a contarnos a todos.
Y por eso, hoy, cuando volvemos a Lorca no podemos atender solamente a la música de sus versos. Debemos mirar la luna y el verde. Leer su advertencia.
Porque sabía que la culpa es de la tierra, y que la tierra es nuestra. Y que cuando las cosas llegan a los centros, ya no hay quien las arranque.
Sabía que si tienes hambre no puedes ver las azucenas.
Sabía que ante la barbarie hay que convocar esa melancolía amorosa que desea ante todo la bondad y la belleza para aquel a quien quieres, y a quien no.
Y sabía también que si te dejan las alas en su sitio, los seres humanos sabemos volar bien...
Sabía muchas cosas, es verdad... tal vez por eso le mataron.
La obra maestra era él
Ver más
*Paula Ortiz es directora, guionista y productora. Obtuvo gran éxito con su película 'La novia' (2015), adaptación libre de 'Bodas de sangre'.