REFORMA LABORAL

2012 -2013, el peor bienio de la historia: nunca se destruyó tanto empleo fijo y a jornada completa

El Gobierno convierte ahora la lucha contra la dualidad en un “objetivo a medio y largo plazo”

Los dos años transcurridos desde la aprobación de la reforma laboral han sido “los peores de toda la historia reciente” para el mercado de trabajo español. Es la lapidaria conclusión de un estudio elaborado por CCOO. 2012 y 2013 suman el periodo en que más empleo indefinido se ha destruido en España desde que el Instituto Nacional de Estadística (INE) registra datos de empleo, 1976. También ha sido el bienio en que más puestos de trabajo a jornada completa se han perdido. Y cuando más empleo público se ha eliminado.

Es decir, no sólo se han batido récords cuantitativos –1,35 millones de empleos destruidos desde 2012–, sino que además se está produciendo “una intensa quiebra de la calidad del empleo asalariado”. Desaparece el “núcleo central de la clase trabajadora”, el que poseía “ empleo estable y con derechos”. A una conclusión parecida llega también otro informe, éste de UGT, sobre salarios: desde 2012 se están perdiendo los empleos con mejores cualificaciones y de mayores sueldos, “en muchos casos intercambiándose por empleos de menos cualificación, menos experiencia y menores retribuciones globales”, como son los puestos de trabajo a tiempo parcial y los temporales.

Los sindicatos culpan al abaratamiento del despido del cambio en el modelo que las empresas aplican para reducir sus plantillas. En los dos primeros años de la crisis, 2008 y 2009, se limitaron a no renovar a sus trabajadores temporales. Con las reformas laborales –la del Gobierno socialista en 2010 y la del PP en 2012– el despido es más fácil y las indemnizaciones menos costosas, así que las empresas empiezan a deshacerse de sus empleados fijos: de cada 100 empleos asalariados perdidos, 73 son indefinidos. Según las cifras del INE manejadas por CCOO, en los dos últimos años se han destruido 777.100 puestos de trabajo indefinidos, un 20% más que los temporales desaparecidos. Pero es que, además, son casi el doble de los fijos perdidos en 2010 y 2011.

La ofensiva sobre los trabajadores indefinidos también se debe a otros dos factores. En los dos primeros años de la crisis, el bienio negro del empleo con una destrucción de 1,47 millones de puestos de trabajo, el 67% procedía de la construcción. Si se le añaden los empleos de la industria y los servicios vinculados con el ladrillo, la cifra de los asalariados expulsados del mercado de trabajo se eleva al 75%. En la construcción se concentraban los puestos de trabajo temporales y más precarios. Cuando, en los años siguientes, la destrucción de empleo pasa a la industria y los servicios, por un lado, y al sector público, por otro, el principal damnificado resulta ser el contrato indefinido.

Récord en empleo público destruido 

Y es ahí donde aparece el segundo elemento de la ecuación. Porque desde 2012 ha sido el empleo público el más afectado por la demolición laboral. En los cuatro primeros años de la crisis toda la pérdida de empleo asalariado se concentró en el sector privado, explica el estudio de CCOO. En el sector público, incluso aumentaron las plantillas. Por el contrario, en 2012 y 2013 se han volatilizado 361.000 puestos de trabajo públicos: 11 de cada 100 de los que había en 2011. En las empresas privadas fueron menos, nueve de cada 100. Y de cada tres puestos públicos desaparecidos, uno era temporal, una ratio que triplica la del sector privadoratio .

El motivo: la reforma laboral no sólo permite alegar la “insuficiencia presupuestaria” para reducir plantillas en el sector público. También niega a éste el recurso a las medidas de flexibilidad interna que sí pone a disposición de las empresas privadas para evitar los despidos. Las administraciones y empresas estatales, autonómicas o locales no pueden suspender contratos o reducir la jornada laboral. Sólo pueden despedir. Y lo están haciendo con mayor contundencia que las privadas.

El informe de CCOO constata asimismo otro fenómeno destacable. Desde 2007 han desaparecido 3,4 millones de puestos de trabajo a jornada completa. Los de tiempo parcial, en cambio, han aumentado en casi 350.000. Si en 2010 y 2011, antes de la reforma laboral, se destruyeron 690.000 empleos de ocho horas, desde 2012 se han evaporado 1,57 millones, 2,3 veces más. El Gobierno ha situado el trabajo a tiempo parcial en el centro de sus esfuerzos para reducir el 26% de paro, asumiendo que la lenta y débil recuperación vaticinada por expertos y organismos internacionales no va a dar para más.

Salarios en caída libre

Como recuerda el sindicato, el 70% de los trabajadores a tiempo parcial han aceptado esa jornada a falta de un empleo de ocho horas. No les sirve para compatibilizar trabajo y vida privada, o estudios y otras ocupaciones. Tampoco para cubrir sus necesidades económicas. Según el estudio de UGT, un asalariado a tiempo parcial cobra un 40% del sueldo de otro a jornada completa.

Ésa es otra consecuencia –“perversa”, dice CCOO– de los cambios que la triple “R” formada por la recesión, la reforma laboral y los recortes de gasto público, está infligiendo en el mercado laboral. Al destruirse los empleos más estables, con mayor cualificación y a jornada completa, también desaparecen los de mayores salarios. Y de los trabajadores que no pierden su puesto, la bajada de sueldos se ceba en los que ganan menos, en el 30% más pobre, destaca el estudio de UGT. “Los salarios medios de esto grupos son los únicos que, según la EPA, han descendido de manera muy importante”, explica el sindicato, tanto en los cuatro primeros años de la crisis como desde que se aprobó la reforma laboral. Estos grupos de trabajadores con salarios más bajos han perdido un 16% de poder adquisitivo, por un 10% para el resto.

Además, continúa el informe de UGT, destruyendo trabajos de alta cualificación y estables, y sustituyéndolos por otros más precarios y con menor jornada y remuneración, se está “promocionando una estructura del empleo” incompatible con un modelo productivo basado en la mejora de la excelencia productiva y en el valor añadido. España, lamenta el sindicato, es el país de la Unión Europea con mayor peso de las “ocupaciones elementales” –escasa cualificación y muy baja aportación de valor añadido a la producción final–, cinco puntos por encima de la media. También es el país con mayor peso de los trabajadores ocupados en servicios, mientras que tiene un 6% menos de asalariados en puestos técnicos de apoyo. Con la devaluación salarial y la precariedad como tendencia dominante gracias a la reforma laboral, ese modelo, denuncian ambos sindicatos, se está consagrando.

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