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COMPAÑÍAS EN CRISIS

Una empresa de ingeniería civil quiere comprar la cadena de tiendas Blanco

Una empresa de Barcelona, Hipaldisa, está interesada en adquirir la cadena de tiendas de moda Blanco y así se lo ha comunicado al abogado que administra el concurso de acreedores de la firma textil. Se trata de una empresa constituida el pasado mes de febrero y dedicada, según figura en su inscripción en el Registro Mercantil, a la construcción de redes eléctricas y de telecomunicaciones. Su administrador, Jordi Hidalgo Palomares, asegura a infoLibre que quiere quedarse con la marca y con el personal, mantener las tiendas y la plantilla, y que tiene capacidad para hacerse cargo del negocio. Global Leiva, la empresa que gestiona la cadena de moda, declara un pasivo de 133,42 millones de euros. Esta misma semana continúa con los cierres de tiendas: de las más de 120 que tenía sólo quedan abiertas la mitad.

El pasado 24 de noviembre el Juzgado de lo Mercantil de Toledo declaró en concurso de acreedores a Global Leiva, cuyo propietario es AC Modus. Este fondo de Dubai decidió abandonar la cadena de ropa española sólo cinco meses después de haberla comprado. En junio lo había adquirido al grupo saudí Alhokair por 83,1 millones de euros, el doble del precio que esta compañía había pagado por la cadena en 2013.

Ahora, sin embargo, “Blanco no tiene valor alguno y la marca está por los suelos”, explica Jordi Hidalgo, quien dice que le interesa quedarse con las 70 tiendas que aún le quedan a la cadena y con la plantilla para mantenerlas en funcionamiento. Con las 120 tiendas abiertas antes del concurso, el personal lo integraban 835 trabajadores. En sus mejores tiempos, cuando llegó a los 250 locales repartidos por todo el mundo, alcanzó los 3.000 empleados. Además, el responsable de Hipaldisa dice tener “capacidad” para hacerse con el negocio a través de sus propias “vías de financiación”, que no precisa. Y aunque su empresa de ingeniería civil no tiene nada que ver con el comercio textil, Hidalgo Palomares asegura que sabe “dirigir empresas” y que el sector lo conoce porque cuenta con personas de su “confianza” que sí están al tanto.

“Me interesa la empresa porque soy un admirador del trabajo de Bernardo Blanco Solanas [el fundador de la cadena] y me da mucha pena que en una firma de esta relevancia se hayan estropeado 50 años de trabajo por una mala gestión”, destaca Jordi Hidalgo. Blanco Solanas murió en junio de 2012 y dejó la cadena de tiendas en manos de su hijo, Bernardo Blanco Moreno, quien a su vez la dejó en manos de los saudíes de Alhokair cuando se encontraba en pleno de concurso de acreedores. El que atraviesa ahora Blanco es, por tanto, el segundo concurso en menos de tres años.

Hidalgo Palomares niega conocer personalmente a Bernardo Blanco Moreno. “Aunque sí me gustaría que pudiera participar en el proyecto”, puntualiza. Tampoco conoció a su padre: “Soy un simple admirador de alguien que supo hacerse a sí mismo y empezó al mismo tiempo que Amancio Ortega en Inditex”. Sin embargo, fuentes sindicales consultadas no descartan que detrás de Hipaldisa se encuentre el hijo del fundador. Blanco Moreno, que ejercía como director general, fue despedido de Global Leiva en septiembre de 2015 y readmitido junto con su mujer, Teresa Pérez, el pasado mes de noviembre, tras ganar una demanda en los tribunales, según avanzó el digital especializado moda.es. El pasado 28 de noviembre el Boletín del Registro Mercantil publicó la constitución de Yshey Desarrollo SL, en la que Bernardo Blanco Moreno figura como representante. El objeto de la empresa es la fabricación, diseño y compraventa al por menor de ropa y complementos de moda.

Sin cantidad ni condiciones

“De momento sólo me ha llegado un correo electrónico, y no incluía una oferta formal, sino una mera insinuación de interés”, responde por su parte Antonio Muñoz Perea, administrador concursal de Blanco. Hipaldisa no ha precisado una cantidad por la empresa ni las condiciones de la propuesta, añade, lo que confirma el propio Jordi Hidalgo. Ambas partes esperan a una próxima reunión para concretar. “Es muy pronto para dar una opinión”, indica el administrador concursal, “hay que comprobar si la oferta es real y si Hipaldisa tiene capacidad para hacerse con una empresa de este tamaño e importancia”. “No es raro recibir este tipo de ofertas en los concursos de acreedores, unas no son ciertas y otras, aun siéndolo, no pueden hacerse cargo de los negocios”, advierte Muñoz Perea.

Por su parte, Jordi Hidalgo revela las prisas que tiene por hacerse con el negocio a la vista de que esta misma semana Barcelona se quedará sin tiendas de Blanco: cerrarán, dice, las últimas tres. “Queríamos empezar a negociar ya los alquileres de las tiendas [muchas están amenazadas de desahucio por impago]”, apunta. Pero el administrador concursal indica que el proceso no ha hecho más que empezar. “Falta mucho para elaborar siquiera el informe provisional”, resume.

Querella contra los gestores

Mientras, los sindicatos han interpuesto una querella contra los gestores de Global Leiva por la quiebra de la empresa. También han recurrido la declaración de concurso en el Juzgado de lo Mercantil de Toledo. Global Leiva presentó allí su solicitud pese a que su sede social se encuentra en Alcorcón (Madrid). Para hacerlo adujo que tiene un “centro de interés” en Seseña (Toledo), una nave donde sólo trabajan cuatro personas.

El artículo 10 de la Ley Concursal establece que la competencia para declarar y tramitar el concurso corresponde al juez de lo mercantil en cuyo territorio tenga el deudor “el centro de sus intereses principales”. Y por centro de los intereses principales la ley entiende “el lugar donde el deudor ejerce de modo habitual y reconocible por terceros la administración de tales intereses”. En caso de que el deudor sea una persona jurídica, como es el caso de Globa Leiva, se presume que el centro de sus intereses principales se halla en el lugar del domicilio social. En su auto de declaración del concurso, el titular del juzgado toledano considera la nave de Seseña como el “centro de intereses principales” de la empresa.

Además, los sindicatos de Blanco han recurrido el nombramiento del administrador concursal. Antonio Muñoz Perea también se encargó de la quiebra de Autopista Madrid-Toledo Concesionaria Española de Autopistas. En ese concurso, declarado en mayo de 2012, coincidió con él como administrador –en representación de Caixabank– Santiago Hurtado, el abogado de Deloitte que ahora representa los intereses de Global Leiva.

Pese a la entrada de capital saudí y dubaití en Global Leiva durante los últimos tres años y el fichaje de gestores extranjeros de renombre, la cadena no ha conseguido levantar la cabeza. Ha sufrido dos Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) en tres años. En el primero fueron despedidos 711 trabajadores, en el segundo, 189 mientras se cerraban 12 tiendas. Además, Blanco estuvo a punto de pasar por un tercero que fue retirado por AC Modus el pasado 27 de octubre, a la espera de encontrar un nuevo inversor. Sin embargo, ese comprador no apareció y el fondo dubaití optó primero por el concurso de acreedores y, el pasado 7 de diciembre, por la liquidación de la empresa.

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