SECTOR FINANCIERO

La gran banca gana un 9,3% más en España tras alcanzar el mejor resultado global desde 2009

El presidente de BBVA, Carlos Torres, en la presentación de los resultados de 2018.

Los seis mayores bancos españoles ganaron el año pasado en territorio nacional un total de 7.167,7 millones de euros, por lo que sus beneficios crecieron un 9,3% respecto al año anterior. Esa cifra representa el 43% de sus resultados totales, que se elevan a 16.676 millones, un 22,4% por encima de los conseguidos en 2017.

De las seis entidades, Bankia no tiene negocio en el exterior desde que fue rescatada y Bankinter cuenta con una filial en Portugal que en 2018 le aportó 60 millones de euros de beneficio antes de impuestos. En las cuentas que hizo públicas el pasado 24 de enero, no revela la cifra de beneficio después de impuestos que atribuye a Bankinter Portugal. Por tanto, descontados estos dos bancos, los otros cuatro, Santander, BBVA, Caixabank y Sabadell, que son los que desarrollan mayor actividad internacional, obtienen no obstante en España el 38,4% de sus beneficios.

Y ello pese a que son frecuentes las quejas de sus responsables sobre la mala salud del negocio bancario en España. Por ejemplo, el consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, aseguró en el Congreso que su banco “no genera beneficios en España desde hace seis años”. Se refería a la suma de los resultados del Banco Santander España, la división inmobiliaria y el centro corporativo. Estas dos últimas divisiones sí dan pérdidas, no así el primero. En 2018 el banco de Ana Patricia Botín ganó 1.738 millones de euros en España, un 21% más que el ejercicio anterior. El porcentaje de crecimiento es superior al que ha tenido el beneficio global de la entidad, un 18%. Su resultado alcanzó los 7.810 millones de euros, la mayor cifra desde 2011.

Ciertamente, los beneficios españoles del Banco Santander se derrumbaron a partir de ese año, como consecuencia de la crisis financiera, y llegaron a su mínimo en 2013, cuando sumaban sólo 430 millones de euros. Pero desde entonces no han hecho más que subir y los del año pasado multiplican por 3,6 los de cinco años atrás. Según la propia entidad, el buen resultado se debe al “aumento de los ingresos comerciales” y a la integración del Banco Popular. De hecho, cifra en un 40% el aumento del número de clientes vinculados –los que consideran al Santander su banco principal– y en un 14% el de la facturación de tarjetas. En pymes ha crecido un 17% y en banca privada, un 30%. Los depósitos por la cuenta 1,2,3 han mejorado un 8%, un alza de 5.300 millones respecto a 2017.

Un comportamiento similar han tenido los resultados de BBVA. Los beneficios del banco de Carlos Torres en España también alcanzaron su mínimo en 2013, cuando ganó 589 millones de euros, pero los registrados en 2018, 1.522 millones de euros, los multiplican por 2,6. La entidad atribuye sus buenos resultados –gana un 10,8% más que en 2017– al crecimiento de las comisiones en un 7,7%. También se felicita por el 22% en que ha subido la financiación al consumo y las tarjetas de crédito respecto al año anterior y el aumento de los depósitos en un 6,5%.

El año pasado el BBVA se apuntó unas ganancias globales de 5.324 millones, lo que se traduce en un espectacular aumento del 51,3% respecto a 2017, que la propia entidad atribuye a la plusvalía conseguida con la venta del BBVA Chile.

Más comisiones, menos morosos, más rentabilidad

Caixabank no tuvo negocio en el exterior hasta que en 2017 adquirió el portugués BPI. Ese año se apuntó 176 millones de euros de beneficios procedentes de la entidad lusa, apenas el 10,4% de los 1.684 millones que ganó en total. En 2018, BPI ha aportado al grupo unos beneficios de 262 millones de euros, el 13,2% de la cifra global de ganancias, 1.985 millones de euros. Caixabank mejora así sus números en España en un 14,25% respecto a 2017.

Bankia también disparó el ejercicio pasado sus resultados, un 39,2%, tras registrar unos beneficios de 703 millones de euros. La fusión con BMN le ha supuesto un aumento del número de clientes, asegura la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri, que además ha elevado los ingresos por comisiones en un 25,3%. Y ha reducido sus activos improductivos en 6.000 millones de euros, duplicando su objetivo, por lo que la tasa de morosidad ha bajado 2,4 puntos. Gracias a sus buenos resultados, Bankia subirá un 5% el dividendo por acción, por lo que el Estado, a través del FROB, recibirá 219 millones de euros por el 61,4% de acciones que posee de la entidad nacionalizada. Así, habrá devuelto ya 3.083 millones de las ayudas públicas, más de 24.000 millones que recibió al ser rescatada.

Bankinter ganó 526,4 millones de euros el año pasado, un 6,3% más que en 2017, y presume de ser el “banco cotizado español más rentable”. Lleva seis seguidos “batiendo resultados”, hasta alcanzar en 2018 más beneficios que nunca. Ingresó un 6,2% más por comisiones que en el ejercicio precedente y tiene una morosidad de sólo el 2,9%, menos de la mitad que la media del sector.

Banco Sabadell, en cambio, es el único de los seis grandes que ha encogido sus beneficios. Nada menos que un 54,2%. Ganó 328,1 millones de euros en 2018, pero en su caso el desplome se debe a sus problemas en TSB, el banco británico que compró en 2015. Sin los costes extraordinarios que le supuso el cambio de plataforma tecnológica del TSB, que cifra en 637,1 millones, Sabadell habría aumentado su beneficio en un 9,6%, asegura la entidad. En España, de hecho, ganó 955 millones de euros el año pasado, aunque la cifra también es un 39% inferior a la de 2017. En Reino Unido, por el contrario, perdió 239,9 millones: en los dos últimos años, un total de 130.000 clientes cerraron sus cuentas en TSB por los errores informáticos que cometió el banco y que incluso le costaron el puesto a su consejero delegado, Paul Pester.

16.676 millones de euros en 2018

Los 16.676 millones de euros ganados por los seis grandes en 2018 constituyen su mejor resultado desde 2009. Los beneficios de la gran banca se hundieron en 2012, cuando sumaron sólo 1.731,9 millones de euros. Entonces era el Popular el más pequeño de los grandes; hoy se encuentra integrado en el Santander y Bankinter ocupa su lugar en la cabecera del sector financiero español. Desde entonces, las ganancias de la gran banca no han dejado de crecer, aunque todavía no alcanzan los 17.590 millones de euros conseguidos en 2008, el primero año que resultaron tocados por la crisis financiera. En plena euforia económica, un año antes, habían registrado la cifra récord de 21.595 millones.

Sin embargo, los mejores resultados de la gran banca en una década se han producido cuando sus acciones se desmoronaban en la bolsa. Mientras el ÍBEX 35 perdía un 15% en 2018, Sabadell, Bankia y BBVA se dejaban más del doble: la cotización de sus acciones se hundió un 37,4%, un 35,5% y un 34,8%, respectivamente. Las del Santander cayeron un 27,5%, mientras que las de Caixabank descendían un 18,6% y las de Bankinter, un 11,2%. El mal comportamiento no es único de la banca española, sino que se reproduce en el resto del mundo. Si el ÍBEX bancario se desmoronó un 28,7% el año pasado, el índice de bancos de la zona euro bajó aún más, un 33,3%, y el Stoxx Banks, que incluye al Reino Unido, se recortó un 28%. El S&P Regional Banks de Estados Unidos lo hizo un 20,5%.

Los afectados atribuyen semejante depresión inversora a las incertidumbres políticas en Italia, Brasil y Reino Unido –con la amenaza del Brexit–, así como a la guerra comercial de Estados Unidos con China. También los síntomas de desaceleración de la economía mundial influyen en la escasa alegría de los mercados bursátiles. Es decir, los bancos acuden a causas externas al sector para explicar la debacle, que les ha supuesto una pérdida de capitalización superior a los 50.000 millones en un año. El caso es que la caída se ha producido antes incluso de que se hicieran públicas las relaciones del expresidente del BBVA Francisco González con el comisario Villarejo, la renuncia del Santander al carísimo fichaje del italiano Andrea Orcel como consejero delegado o el ERE de Caixabank. Queda fuera igualmente de las explicaciones de los banqueros el escándalo que provocó la sentencia del Tribunal Supremo sobre el impuesto de las hipotecas.

Ante estas perspectivas, no es de extrañar que la privatización de Bankia se retrase, a la espera de mejores condiciones en la Bolsa. Este viernes, la acción del banco semipúblico cerró a 2,48 euros, tras una semana en la que las entidades financieras no han dejado de caer mientras presentaban sus buenos resultados de 2018.

Banco Sabadell fue el más castigado, al acumular un descenso del 15,8% en la última semana. Fue el que peores resultados publicó. Pero los demás tampoco tuvieron mucha animación en el parqué pese a que lucían mejores caras. CaixaBank perdió un 10%, Bankinter un 7,75 %, Santander un 6,49 %, Bankia el 4,21% y el un 2,02% el BBVA.

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