ELUSIÓN FISCAL

Las grandes empresas aprovechan los resquicios para eludir el impuesto de sociedades mientras se desploma la recaudación

Las grandes empresas aprovechan los resquicios legales para eludir el impuesto de sociedades mientras se desploma la recaudación

Apple pagó en 2014 sólo el 0,005% en impuestos por sus beneficios. El Corte Inglés lleva cinco años sin ingresar ni un euro por el impuesto de sociedades, un lustro en el que Hacienda le ha devuelto 343 millones de euros. Al Banco Santander, 1.236 millones de euros en 2013 y 2014. Las tres grandes compañías, cada una a su escala y en su sector, son también campeonas en beneficios. Pero sus facturas fiscales resultan mínimassus facturas fiscales resultan mínimas. Y se desvelan al mismo tiempo que la recaudación del impuesto de sociedades se hunde a niveles desconocidos incluso en los peores años de la recesión. Paradójicamente, eso ocurre cuando las ganancias empresariales repuntan y empiezan a coquetear con las cifras precrisis.

En 2015 las empresas ganaron 209.361 millones de euros, casi lo mismo que en 2006. Pero sólo pagaron 20.649 millones por el impuesto de sociedades, un 44,5% menos que entonces. Pese a que el año pasado sus resultados casi duplicaron los declarados en 2012, cuando tocaron fondo en el peor momento de la crisis, las empresas tributaron por este impuesto 786 millones de euros menos que tres años atrás.

Aunque lo peor estaba por llegar. El pasado abril, cuando las empresas hacen el primer pago fraccionado del impuesto sobre sociedades, saltó la primera alarma: Hacienda ingresó 2.972 millones de euros, la mitad que el año anterior. Es más, en el acumulado de esos primeros cuatro meses del ejercicio la cifra resultaba negativa, -1.802 millones de euros, por primera vez desde 1995, debido a que las devoluciones habían sido mayores que los pagos.

En los meses siguientes la cuenta no ha mejorado. Los últimos datos hechos públicos por el Ministerio de Hacienda corresponden a julio. Aunque el dato acumulado ha vuelto a cifras positivas, los ingresos por el impuesto de sociedades en los siete primeros meses del año ascienden sólo a 433 millones de euros, siete veces menos que en 2015.

El impacto negativo supera las previsiones del Gobierno

El motivo del desplome no es otro que la reforma fiscal. La Agencia Tributaria lo explica en sus informes mensuales de recaudación. La reducción de tipos del 30% al 28% en 2015 y del 28% al 25% este año tuvo un impacto negativo de 291 millones. Pero la mayor parte del hachazo, 1.434 millones, procede de la eliminación tanto de los tipos incrementados en los pagos fraccionados del impuesto para las empresas que facturan más de seis millones de euros, como del pago mínimo del 12% sobre el resultado contable que desde 2012 se exigía a las compañías que superan los 20 millones de euros de cifra de negocio. Es decir, apunta la Agencia Tributaria, son las grandes empresas y los grupos consolidados los protagonistas de esta caída de la recaudación. Así, en el primer pago a cuenta de abril, el ingreso cayó un 56,5% en el caso de las grandes compañías y grupos, casi ocho puntos más de lo que se redujo el de la media de las empresas.

Por último, la Agencia Tributaria destaca un tercer factor, la ausencia este año de los “fuertes” ingresos extraordinarios generados en 2015 por la privatización de AENA, que se vendió por 4.200 millones de euros.

El Gobierno previó que estas medidas de la reforma fiscal iban a recortar la recaudación del impuesto sobre sociedades en unos 3.000 millones de euros entre 2015 y 2016 pero presupuestó unos ingresos para este último ejercicio, 24.868 millones, que ahora se antojan inalcanzables. El agujero en la recaudación, que aleja un poco más el objetivo de déficit público impuesto por Bruselas, ha obligado al Gobierno a anunciar la recuperación de los tipos incrementados y del mínimo para las grandes empresas que previamente había suprimido, a fin de ingresar 6.000 millones de euros.

En su último informe, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) deja claro que “una parte” del agujero generado por la reforma fiscal en la recaudación del impuesto de sociedades “no va a recuperarse”. Y que “las principales incertidumbres” en el capítulo de ingresos para cumplir el objetivo de déficit se centran en este impuesto.

Doble imposición internacional, el boquete

“Los efectos de la reforma fiscal no se han compensado con la recuperación de la actividad económica: lo que se ha ensanchado por un lado se ha estrechado por el otro”, explica José Luis Groba, presidente de la Asociación de Inspectores de Hacienda, quien apunta inmediatamente al “boquete” que perforan en la recaudación del impuesto de sociedades las deducciones por doble imposición internacional. Recuperar el mínimo y los tipos incrementados del pago fraccionado no son más que “un parche”, una medida coyuntural, pero los resquicios por donde las grandes empresas distraen “miles de millones” cada año requieren una reforma completa y permanente del impuesto de sociedades, advierte Groba.

Coincide con él Carlos Cruzado, presidente de Gestha, el sindicato de los técnicos de Hacienda: “Hay que taponar el agujero eliminando las deducciones”. También lo cree la propia OCDE, que lleva desde 2013 diseñando medidas para frenar “la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios”. “Desgraciadamente”, declaró en su día el secretario general del organismo, José Ángel Gurría, “el abuso de las normas para evitar la doble imposición permite que ésta se convierta en doble exención”.

José Luis Groba asegura que, en efecto, la exención de los dividendos y plusvalías de procedencia extranjera permite que haya beneficios que no tributan ni en España ni en el exterior gracias a la “ingeniería fiscal de las grandes empresas”.

Deducciones lógicas de las que se abusa

Aunque no es ésta la única deducción que aprovechan las mayores compañías. También existen descuentos para evitar la doble imposición interna, a fin de no pagar impuestos dos veces por operaciones de una filial nacional. Son los que utilizó en 2015 El Corte Inglés para reducir su factura fiscal y obtener una devolución de 81,1 millones de euros, por ejemplo.

Además, las empresas pueden compensar pérdidas de años anteriores para no tributar por los beneficios del ejercicio. Para Carlos Cruzado, se trata de “deducciones lógicas sobre el papel, el problema es que se llevan más allá”. El Gobierno ya ha eliminado las ventajas fiscales que se aplicaban por gastos financieros. Pero se ha aumentado al 60% este año y al 70% en 2017 el límite aplicable a la compensación de pérdidas y aún quedan las deducciones por inversiones y reinversiones de beneficios, así como las que se aplican a la I+D+i.

Groba es partidario de sustituir por subvenciones las deducciones por invertir en investigación y desarrollo, donde a su juicio es “muy fácil defraudar” y de cuya eficacia duda. Por su parte, Cruzado apoya la propuesta del PSOE de crear un tipo mínimo del 15% sobre el resultado contable de las mayores compañías. “Sería una forma de acabar con la diferencia entre tipos nominales y efectivos”, asegura. Se trata de una medida que sólo apoya Podemos y no llegó a incluirse en el pacto que los socialistas firmaron con Ciudadanos.

Según el último informe de recaudación de la Agencia Tributaria, en 2015 el tipo efectivo del impuesto de sociedades fue del 24,1%. Pero el aplicado a las grandes empresas fue sólo el 13,9% y a los grupos consolidados incluso menor, el 6,9%.

El segundo país donde más se aleja el tipo efectivo

Sobre esa brecha entre tipos nominales –los que aparecen en la ley– y efectivos –los que realmente pagan las empresas– pone la lupa el presidente de los Inspectores de Hacienda. “Salvo Holanda, España es el país donde hay más distancia entre el tipo efectivo y el nominal”, destaca. Mientras en España la diferencia entre ambos llega a los 10 puntos, añade José Luis Groba, la media del resto de la UE está entre uno y cuatro. Esa discrepancia es la que hay que corregir, porque sus grandes beneficiarios son las mayores compañías, explica. Groba no tiene dudas al respecto: “Deberían pagar bastante más [de lo que tributan ahora]”.

De hecho, cifra en 5.000 millones de euros lo que debería crecer cada año la recaudación del impuesto de sociedades para equipararla a la de los países del resto de Europa. El pacto que firmaron Ciudadanos y el PP para la investidura fallida de Mariano Rajoy reducía el aumento a 3.000 millones en 2017 y 4.000 millones los siguientes. “Y sin concretar cómo piensan alcanzar esa cifra”, critican al tiempo técnicos e inspectores fiscales.

Para Carlos Cruzado, en cualquier caso, taponar los resquicios por donde hace aguas el impuesto de sociedades en España será imposible si no se afronta como un problema internacional. “Es necesario crear una base común para liquidar el impuesto en toda la UE”, reclama, aun consciente de la dificultad de la empresa: Irlanda recurrirá la multa de 13.000 millones de euros impuesta por Bruselas a Apple por las ventajas fiscales que el propio Gobierno de Dublín le había brindado. El tercer tipo nominal más bajo de la Unión Europea, un 12,5%, y un tipo efectivo que para la multinacional estadounidense no superó el 1%.

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