VIRAJE EN LA ECONOMÍA MUNDIAL

Huracán Trump: España no se librará de la guerra comercial ni de la subida de tipos de interés que se avecinan

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

“Sólo por la virulencia con que ha arremetido Donald Trump contra China, Alemania y la UE, mucho mayor de la esperada, sus medidas económicas van a impactar en España”, expresa su preocupación el economista Santiago Carbó, catedrático de la Bangor University (Reino Unido). El analista Juan Ignacio Crespo, que lleva tiempo augurando el estallido de una nueva crisis mundial este mismo año, no se atreve sin embargo a predecir por dónde va a dolerle a España el trumpismo económico. “Es prematuro, pero si sigue cumpliendo sus promesas electorales al mismo ritmo que hasta ahora, y los presidentes de EEUU suelen cumplir hasta el 80% de las que hacen en campaña, nos podemos ir preparando”, advierte en cualquier caso.

Sólo la incertidumbre que provoca cada uno de los tuits de Trump ya tiene sus consecuencias en la economía mundial. “Aunque sus órdenes ejecutivas las echen atrás la Justicia o el Congreso, el daño de unas decisiones precipitadas ya está hecho y la confusión que producen tiene su impacto sobre el crecimiento y los mercados”, se lamenta Juan Ignacio Crespo.

No obstante, el efecto del golpe de timón que está dando Trump será “cuantitativamente pequeño” en España, apunta por su parte Federico Steinberg, investigador principal del Real Instituto Elcano, al menos desde el punto de vista estrictamente comercial y a corto plazo. Los intercambios con Estados Unidos no suponen más de un 6% del comercio español, recuerda. “Estamos fuera del foco porque la balanza comercial con EEUU está muy equilibrada”, explica Crespo. No como Alemania, que mantiene un importante superávit con la potencia norteamericana. En concreto, 60.658 millones de euros de desajuste a favor de los alemanes, el tercero mayor sólo detrás de chinos y japoneses.

Santiago Carbó, de hecho, teme más los perjuicios del Brexit sobre una economía española en plena fase de recuperación que los de Trump. Lo que no quiere decir que no vaya a afectarle. “Poner paños calientes no nos va a ayudar, ni ponernos de perfil, tampoco”, protesta el economista en alusión a la tibia respuesta del Gobierno español y de las autoridades europeas. “España hará bien en estar alerta”, advierte.

Crespo y Steinberg discrepan. El analista cree que la UE tiene “muy poco margen de actuación frente a las decisiones del nuevo presidente de EEUU. La británica Theresa May intenta llevarse a Trump a su terreno “para no estar tan sola”, y Merkel y Hollande, los más potentes, ya han hablado. “Quizá para los demás”, dice el analista, “lo mejor ahora mismo es ponerse de perfil como ha hecho Rajoy”. El investigador de Elcano alaba por “adecuada y, de momento, razonable” la actitud “cauta” de los líderes europeos. Habrá que esperar para ver si la dinámica política de Donald Trump es “permanente” o fruto de “un principiante poco experto”.

Adiós al orden comercial multilateral

A su juicio, lo más peligroso para España, que tiene un nivel de exposición pequeño tanto a Estados Unidos como a México, es el “socavamiento del orden comercial multilateral” que provocará la política proteccionista anunciada por Trump. Steinberg considera que a España siempre le ha beneficiado la apertura. Por el contrario, le perjudicará a medio y largo plazo que el TTIP, el tratado de libre comercio entre EEUU y la UE, haya quedado “congelado” –“No sé si muerto”, apunta–, al menos hasta después de las elecciones en Francia y Alemania.

Además, se verán directamente afectadas las empresas españolas con intereses en México, detalla el investigador de Elcano. En primer lugar, por la depreciación del peso, ya que repatriarán beneficios devaluados al convertirlos en euros. Y en segundo lugar, porque las empresas que forman parte de la cadena de valor que empieza en México y termina en EEUU sufrirán con la ya anunciada renegociación del Nafta, el acuerdo comercial firmado por las tres naciones norteamericanas. Por ejemplo, proveedores del sector del automóvil como Gestamp, que posee cinco plantas en México, y Antolín, que tiene ocho.

BBVA yanotó la depreciación del peso en sus cuentas del cuarto trimestre de 2016: en México sus resultados cayeron un 5,4% por este motivo. Del país azteca el banco de Francisco González obtiene el 27% de su margen bruto. De España, el 26%. Es el primer banco de México.

Paradójicamente, de la desregulación financiera con que amenaza el presidente Trump puede resultar beneficiado el Santander. El banco de Ana Patricia Botín lleva años intentando cumplir las exigencias de la Security and Exchange Commission (SEC) –la CNMV estadounidense– en materia de gestión de riesgos, controles internos y gobernabilidad. Suspendió los test de estrés de la Reserva Federal en 2015, ha cambiado su cúpula directiva local y reorganizado el negocio creando un holding. También retrasó dos veces la presentación de resultados, por lo que sufrió un fuerte castigo en bolsa.

Los temores a que se desate una guerra comercial parecen bien fundados. Ya ha ocurrido antes: en la Gran Depresión, cuando los aranceles aplicados por EEUU fueron replicados inmediatamente por Canadá, Gran Bretaña y Francia. Los que Trump amenaza ahora con implantar para proteger la economía estadounidense generarán una “dinámica de represalias”, augura Santiago Carbó. Juan Ignacio Crespo no duda de que el “efecto dominó” del deterioro comercial que producirá la recuperación de aranceles en todo el mundo alcanzará a España. Justo en el momento en que presume de haber aumentado sus exportaciones, gracias a la devaluación salarial, y coincidiendo con un momento de especial fragilidad política de la UE, añade Carbó, por culpa del Brexit y las próximas elecciones en Francia y Alemania.

Trump también quiere impulsar acuerdos bilaterales con otros países, en la creencia de que EEUU tiene así mayor poder de negociación. “Pero no se puede hacer de esa forma con las reglas actuales de la Organización Mundial del Comercio (OMC): no se puede discriminar a un país respecto a otro poniéndoles aranceles distintos”, resalta Federico Steinberg. En el caso de que EEUU impusiera esas barreras discriminatorias, la OMC activaría su mecanismo de resolución de conflictos, que podría terminar decidiendo sanciones compensatorias –aranceles equivalentes por parte del país perjudicado– o bien ordenar a EEUU que modifique el arancel aplicado. Para Carbó, en cambio, la OMC tendrá poco o nada que decir. “Lo único que puede hacerle temer a Trump es que las grandes potencias exportadoras, la UE, China y Alemania, le enseñen los dientes”, apunta.

¿Dólar débil o fuerte?

Además, la política proteccionista necesita una divisa débil. “Para ser proteccionista, Trump necesita tocar la moneda, y hasta ahora no está claro si quiere un dólar débil o fuerte”, asegura Juan Ignacio Crespo. De momento, tanto el presidente como su gobierno han cargado contra Alemania por “devaluar manifiestamente” el euro. “Un gran obstáculo para considerar el TTIP como un acuerdo bilateral es Alemania, que continúa explotando a otros países de la UE, así como a EEUU, con un marco alemán implícito que está muy infravalorado”, declaró el director del Consejo Nacional de Comercio, Peter Navarro al Financial Times.

También ha atacado la devaluación del yuan, pero Juan Ignacio Crespo piensa que el conflicto se resolverá con una negociación: “Te imponemos un arancel del 45% o fortaleces el yuan”.

El problema es que, al tiempo que necesita un dólar débil, el aumento de la inflación, por un lado, y la acción conjunta del plan para invertir un billón de dólares en infraestructuras y su anunciada rebaja de impuestos, por otro, elevarán los tipos de interés. De hecho, la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, ya ha anunciado que subirá los tipos “varias veces” hasta 2019. Y tipos más altos atraerán a inversores del resto del mundo hacia Estados Unidos, lo que a su vez disparará el dólar. “No sé si alguien se lo habrá explicado a Trump”, ironiza Crespo.

En Europa, la subida de la inflación con que ha comenzado el año, con un 1,8%, ha disparado las alarmas en Alemania, que presiona al BCE para que también suba los tipos de interés. El ministro de Economía, Luis de Guindos, considera esa alza el mayor riesgo para la economía española, porque agravaría las dificultades de financiación: España tiene que afrontar este año 350.000 millones de euros en emisión de deuda. El impacto de una subida de tipos, dijo, sería “rápido, intenso y negativo”.

65.800 millones de inversiones españolas en EEUU

Steinberg desdeña que las inversiones estadounidenses en el exterior vayan a resentirse por el nacionalismo proteccionista de Trump, puesto que las destinadas a España no suponen una merma del empleo en EEUU –como ocurre con las que recaen en México, por ejemplo–. Estados Unidos es el segundo inversor extranjero en España, según el ÍCEX, con un stock de 47.322 millones de euros.

A la inversa, el país de Trump es el tercer destino de la inversión directa española, 65.792 millones de euros. Las grandes constructoras españolas tampoco declaran estar especialmente asustadas por el America first. Al menos es lo que dice Ferrovial, que tiene en Estados Unidos su tercer mercado: allí gestiona casi 2.000 kilómetros de autopistas en 27 concesiones. “Son los Estados, sus departamentos de Transportes, los que hacen las grandes inversiones en infraestructuras”, explica un portavoz de la compañía que preside Rafael del Pino cuando se le pregunta por el billonario plan federal de infraestructuras anunciado por Donald Trump.

Ferrovial acaba de conseguir un contrato de 111 millones de euros en Texas para ampliar una carretera. Antes firmó otro en Virginia, por 3.000 millones durante 50 años, pues incluye su construcción, operación y mantenimiento. Remodelará otra en Atlanta, construirá un tramo de la red del tren de alta velocidad en California… De momento, no teme que, por ser extranjera, se le restrinja el acceso a estos concursos, donde compite con empresas australianas, suecas o alemanas, asegura el portavoz de Ferrovial. “También tenemos nuestras ventajas para ser competitivos: en EEUU no tienen empresas que incluyan desde la ingeniería hasta la construcción y la gestión”, destaca. Allí operan con filiales –Cintra– y con firmas locales que han ido adquiriendo con los años: Webber, Pepper Lawson.

Según el ÍCEX, en Estados Unidos operan 700 filiales de empresas españolas, que dan empleo a 74.600 personas.

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