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El tope del gas permite a España empezar a doblegar la inflación antes que el resto de la eurozona

Un puesto de frutas del mercado de abastos de Triana. A 13 de septiembre de 2022, en Sevilla (Andalucía, España).

Los precios siguen sin dar una tregua a Europa. Los países de la zona euro han visto sus precios crecer un 10,7%, una tasa sin precedentes en la historia de la unión monetaria. Dentro de la región económica, la situación es dispar. Por un lado, las repúblicas bálticas se enfrentan a tasas que están por encima de 20%. Por otro lado, países como Francia, España o Malta resisten con un IPC interanual por debajo del 8%. España, tras coronar el ranking de inflación europeo en primavera, ahora ocupa el otro extremo de la clasificación: es el segundo país con menor subida de precios. Lo que ha ocurrido en medio es la aprobación del tope de los precios del gas, entre otros factores que han soplado a favor de este país.

España ha pasado de una inflación del 9% en septiembre al 7,3% en octubre. En el mismo período, la media de la eurozona ha pasado del 9,9% al 10,7%. “Del caso español no tenemos aún el desglose, pero ha habido algunos elementos que ya sabemos que le han favorecido", explica Alejandro Inurrieta, economista y exasesor del Ministerio de Economía. "Uno claramente es la energía y el gas. Con la excepción ibérica la inflación se está comportando mejor en España que en el resto de países europeos. Luego está el textil: el precio ha subido menos que el año pasado. Creo que esto se debe a la situación climática”, añade Inurrieta. 

Si la contención de precios se debe fundamentalmente al tope del precio del gas, cabría preguntarse por qué en Portugal sí han subido los precios. El país luso ha pasado de una tasa inflacionista del 9,3% en septiembre al 10,2% en octubre. Detrás de la disminución en España y el aumento en Portugal hay otro factor, que Alejandro Inurrieta califica de “efecto estadístico”. La tasa de inflación supone comparar los precios de este mes con respecto al mismo mes del año anterior. España en octubre de 2021 registró un dato peor que el europeo, del 5,4% frente una media del 4,1%. En Portugal ese mes fue del 1,8%. Esta situación desigual de hace un año hace que la tasa interanual parta de una situación desigual.

Hay otro elemento que explica la diferencia de tasa entre España y Portugal. España ha crecido en el tercer trimestre de 2022 un 0,2%, un dato en la línea de la media de la eurozona. Sin embargo, Portugal ha crecido un 0,4%, el doble. “Cuanto más sube el PIB, hay un tirón de la producción mayor, tira más la demanda. Si se produce más, es porque se consume más. Por lo tanto, cuanto mayor es el crecimiento, mayor es la subida de precios”, analiza Antoni Cunyat, profesor de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya. “En el lado opuesto, en una época en la que no hay demanda, los consumidores bajan su consumo y los precios bajan. En Portugal parece que hay factores internos que llevan a aumentar la producción, parece que han subido los productos alimenticios no perecederos”, explica el profesor Cunyat.

Esta menor demanda en España explicaría en parte la contención. Así lo explica a infoLibre el analista financiero Javier Santacruz: “La demanda eléctrica y de calor en España se ha reducido frente al incremento en otros países europeos. Ocurre tanto en la demanda industrial como en la doméstica”, explica. Esto se debe, especialmente, a las temperaturas insólitamente cálidas que se están experimentando en las últimas semanas en la península ibérica. 

El efecto del tope del gas

El analista Santacruz señala un último factor dentro de la miríada de factores que favorecen el último dato de España: “En Europa se está produciendo una traslación más rápida de la inflación de la energía y los alimentos al resto de productos y servicios. En España no está ocurriendo de manera tan generalizada. Es la gran diferencia. La reducción de los precios energéticos que vale para todos. En Francia, Alemania e Italia sí se está produciendo una traslación más rápida a costes finales”, explica el analista financiero. 

Si se atiende al componente del IPC relativo a los precios de la electricidad, el gas, los combustibles sólidos y la energía para la calefacción, se observan dos tendencias diferentes en España y en la eurozona. En España hubo un pico muy abrupto al principio de la invasión rusa de Ucrania, donde esta subcategoría del IPC llegó a alcanzar un crecimiento interanual del 80%. Pero tras ese pico, la tasa ha ido disminuyendo. Sin embargo, la tendencia de la eurozona ha sido de crecimiento. Cuando la tasa española estaba en el 80% en marzo, la de la eurozona estaba en el 42%. Ahora la española ha bajado al 22,7%, mientras la de la zona euro ha seguido subiendo hasta el 52,5%

Las previsiones para 2023 en España

Según el panel de previsión de Funcas para 2023, España podría crecer un 1,8%. Este panel debe actualizarse en noviembre, tras las últimas estimaciones publicadas: el Gobierno espera un 2,1%; el Banco de España, un 1,4% y el FMI, un 1,2%. “Yo espero una tasa de crecimiento del 1,8%”, explica el economista Alejandro Inurrieta, que es experto en previsiones económicas. “En la eurozona creo que estarán entre el 1,5% y el 2%, por lo que creo que España va a estar el año que viene por la banda alta del crecimiento europeo”, añade el economista. 

El analista Javier Santacruz espera que en los próximos trimestres el crecimiento económico se desacelere mucho en España, o incluso decrezca, para luego volver a crecer en la segunda mitad de 2023: “Es bastante probable que el cuarto trimestre de 2022, y el primero de 2023 sean negativos. O que el cuarto de 2022 sea negativo, el primero de 2023 se quede en cero, y el segundo vuelva a ser negativo. La recesión técnica es la sucesión de dos trimestres consecutivos en negativo”, recuerda Santacruz, que descarta que en 2023 vaya a haber tasas anuales negativas de crecimiento.

El profesor Antoni Cunyat coincide con esta previsión y apunta un escenario para Europa: “A lo largo de 2023 si siguen las cosas como están, la previsión es que la eurozona entre en recesión. La tasa de inflación se irá moderando, desacelerando. La duración de la recesión esperemos que sea corta”, apunta el académico, que señala que ante la incertidumbre global es difícil ahondar más en un pronóstico.  

El analista Santacruz destaca el problema en el que se encuentra Alemania, en una situación más desfavorable que España, que se ha salvado principalmente por el tope ibérico del gas: “Alemania está sufriendo la rotura total de su industria. Está tratando de girar lo más rápido posible, tratando de relocalizar industrias en países con menores cosas, como China. La factura energética es el principal elemento de coste de la industria alemana. Las empresas han intentado reducir márgenes, pero ha llegado un punto que han tenido que cargar los costes a los precios de sus productos. Lo que se está produciendo en Alemania es una repercusión masiva sobre los costes, en un período muy breve de tiempo”, advierte Santacruz.

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