El terremoto de Colombia deja al menos 254 muertos mientras continúa la búsqueda
Colombia afronta este miércoles una nueva jornada de búsqueda entre los escombros después de que el balance del terremoto que sacudió el oeste del país haya ascendido a al menos 254 muertos. La cifra procede de la suma de los recuentos de las autoridades de las zonas afectadas y vuelve a superar los datos difundidos por el Gobierno central, que mantiene por el momento 181 fallecidos y 2.595 heridos. Pereira, con 101 muertos, y Cali, con 95, concentran buena parte de las víctimas confirmadas.
El seísmo, de magnitud 7,4, se produjo el lunes a las 7.34 horas —hora local— y tuvo su epicentro en las inmediaciones de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. El terremoto ha sido el más devastador registrado en Colombia en lo que va de siglo y golpeó con especial intensidad el Eje Cafetero y el oeste del país, con importantes daños en Cali, Pereira, Manizales y distintas localidades de Chocó.
Los equipos de emergencia continúan trabajando contrarreloj para encontrar supervivientes. Bomberos, fuerzas de seguridad, voluntarios y equipos especializados han empleado grúas y excavadoras, pero también han retirado cascotes a mano durante la noche. Además, las operaciones se desarrollan bajo la amenaza de las réplicas.
La cifra de desaparecidos es todavía especialmente difícil de cerrar. El presidente, Abelardo de la Espriella, situó este martes en 195 el número recogido por el Gobierno, pero otros recuentos difundidos en las últimas horas hablan de más de 2.700 personas denunciadas como desaparecidas, en un contexto en el que familiares y ciudadanos están recurriendo también a plataformas y listados no oficiales para intentar localizar a sus allegados. Las dificultades de comunicación en algunas de las zonas más castigadas hacen prever que el balance tarde todavía en consolidarse.
Miles de viviendas afectadas y problemas de suministro
La dimensión material de la catástrofe también continúa creciendo. Según las cifras facilitadas por De la Espriella, el terremoto ha dejado 1.136 viviendas destruidas y otras 8.357 averiadas, además de 48 edificios colapsados. También se han contabilizado daños en 85 centros sanitarios y unas 74 carreteras.
La situación es especialmente complicada en Chocó, cerca del epicentro, donde varias comunidades permanecen con problemas de electricidad, agua, combustible y comunicaciones. En algunas localidades apartadas, el deterioro de las carreteras y la propia geografía de la región están ralentizando tanto la llegada de ayuda como la evaluación de los daños. A última hora del martes todavía había tres aeropuertos cerrados y varias vías principales permanecían bloqueadas.
La UE movilizará dos millones de euros
A la respuesta colombiana se suma la ayuda internacional. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado este miércoles que la Unión Europea prepara dos millones de euros en ayudas para las comunidades de las zonas más afectadas por el terremoto. “Vamos a destinar 2 millones de euros para ayudar a las comunidades”, señaló la dirigente comunitaria.
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Colombia ha activado además el Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea, que permite coordinar el envío de asistencia por parte de los países participantes en situaciones de emergencia. Bruselas trabaja ahora con las autoridades colombianas para adaptar esa respuesta a las necesidades sobre el terreno. La Comisión ya había movilizado el servicio de satélites Copernicus para facilitar la cartografía de emergencia y la evaluación de las zonas afectadas.
La ayuda europea se incorpora a la movilización internacional iniciada tras el terremoto. Estados Unidos ha anunciado 15,5 millones de dólares destinados, entre otras necesidades, a refugio de emergencia, alimentos y evaluación de daños, mientras distintos países latinoamericanos han ofrecido personal y suministros.
Con las comunicaciones todavía interrumpidas en algunas localidades y las labores de rescate activas, las autoridades advierten de que la dimensión definitiva de la tragedia puede tardar días en conocerse. La prioridad continúa siendo localizar a quienes permanecen atrapados o desaparecidos y hacer llegar asistencia básica a las comunidades que siguen aisladas.