Francia está muy lejos de sus objetivos de bajas emisiones de carbono

Varios parisinos se refrescan a orillas del Sena en París, el 23 de junio, cuando Francia vivió la madrugada más calurosa desde que empezaron los registros a nivel nacional en 1947, con una mínima de 21,6 grados de media.

Lucie Delaporte (Mediapart)

En tono grave, casi solemne, Jean-François Soussana, presidente del Alto Consejo para el Clima (HCC), afirmó desde el principio: “Nos encontramos en un momento un tanto trágico”, al presentar el octavo informe de la institución, en el que se analiza la acción climática de Francia en 2025. Dedicó el informe, publicado el jueves 9 de julio, a las 2.025 víctimas mortales registradas entre el 22 y el 28 de junio por Santé publique France a causa de la ola de calor extremo.

En una capital abrumada por el calor, los miembros del HCC —institución creada en 2018 para evaluar de forma independiente las políticas públicas en materia climática— no se anduvieron con rodeos a la hora de señalar la brecha que separa la trayectoria actual de Francia de la gravedad de las consecuencias del cambio climático.

Diez años después del Acuerdo de París sobre el clima, el calentamiento global provocado por las actividades humanas alcanza los 1,4 °C y en unos años se superará sin duda el umbral de 1,5 °C, según han reconocido estos expertos. A nivel mundial, y especialmente en Europa, donde el calentamiento es dos veces más rápido, “las condiciones climáticas se están volviendo cada vez más peligrosas para la salud, los ecosistemas, las infraestructuras y las actividades económicas”.

Aunque la reducción mundial de las emisiones de gases de efecto invernadero continúa, los avances son “demasiado lentos y demasiado limitados”, resumió la climatóloga Valérie Masson-Delmotte, que participó en este informe titulado “Peligros climáticos: Francia ante sus responsabilidades”. Mientras no se alcance la neutralidad en carbono, el calentamiento seguirá adelante, lo que acarreará consecuencias cada vez más catastróficas.

Si bien, a nivel mundial, se acelera la descarbonización del sector eléctrico y continúa la electrificación de los usos —el 25 % de los vehículos nuevos vendidos en el mundo en 2025 eran eléctricos, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE)—, “la transición del sistema alimentario sigue siendo el pariente pobre de la transición climática”, con un “consumo excesivo de proteínas animales en los países desarrollados” en particular.

La amenaza de la IA

Las emisiones de CO₂ del sector agrícola siguen aumentando a un ritmo de 1,6 puntos al año. El desarrollo de la inteligencia artificial (IA) representa, además, una nueva amenaza que aún debe evaluarse. En la Francia continental, donde el calentamiento alcanza una media de 2,2 °C desde 2016, el año 2025 es el cuarto año más cálido jamás registrado, por delante de 2024 pero por detrás de 2022 y 2023. El calentamiento continúa “a un ritmo rápido”, con episodios de calor más intensos y prolongados.

El HCC destaca, en este sentido, “la creciente gravedad de los impactos”, ya sea en la “perturbación de la escolarización de los niños, sobremortalidad relacionada con el calor, mayor propagación de enfermedades vectoriales, pérdidas agrícolas, tensiones en el suministro de agua, elevados costes de los daños relacionados con las inundaciones y la contracción-expansión de las arcillas, aumento del coste de los seguros, retroceso de la línea de costa”, o en “el deterioro de los bosques y el blanqueamiento de los corales”. Nuestras infraestructuras también se han “diseñado para un clima que ya no existe”.

“La adaptación que se está llevando a cabo actualmente en Francia es insuficiente para contener el rápido aumento de los riesgos climáticos”, afirma el informe. Por otra parte, aunque es urgente la adaptación al cambio climático, evidentemente no puede ser suficiente, insistió Jean-François Soussana. “La capacidad de adaptación de numerosos sistemas humanos y ecosistemas está alcanzando ya sus límites”, señala el informe. Si se mantiene la trayectoria actual de emisiones, Francia debe prepararse para hacer frente a “pérdidas de rendimiento agrícola”, a “racionamientos de agua en épocas de sequía” y a “condiciones de habitabilidad reducidas”.

La mitad de la reducción de las emisiones de GEI se debe a la disminución de la actividad industrial —y, por tanto, a las deslocalizaciones—, pero también a una reducción del censo ganadero

El ritmo de reducción de las emisiones en Francia se ha ralentizado de nuevo, al igual que el año pasado, pasando del −3 % al −2,1 %. En 2025, Francia emitió 359 millones de toneladas equivalentes de CO₂ (MtCO₂eq), lo que supone una disminución de 7,6 MtCO₂eq con respecto a 2024. El sector del transporte sigue siendo el principal responsable, con un 34 % de las emisiones, seguido de la agricultura con un 21 %, la industria con un 16 % y la construcción con un 15 %.

En cuanto a la agricultura, la ganadería representa el 59 % de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del sector, es decir, 45,7 MtCO₂eq, principalmente en forma de metano, mientras que los cultivos representan el 27 % de las emisiones del sector, con 21,1 MtCO₂eq.

Por otra parte, la mitad de la reducción de las emisiones de GEI se debe a la disminución de la actividad industrial —y, por tanto, a las deslocalizaciones—, pero también a una reducción de la cabaña ganadera. Las emisiones importadas siguen representando la mayor parte de la huella de carbono de Francia. En el país, el estado de los sumideros de carbono, indispensables para alcanzar la neutralidad de carbono, se ha deteriorado como consecuencia del cambio climático.

Compromisos de fachada

Aunque el país se ha dotado, desde el Acuerdo de París, de “un marco jurídico climático cada vez más denso”, señala el informe, estructurado en torno a leyes como la “clima y resiliencia” de 2021, está lejos de cumplirlo. O, más exactamente, “las normas existen, pero su aplicación adolece de una falta de recursos administrativos y financieros, de numerosas excepciones y de una tendencia recurrente a rebajar la exigencia jurídica en cuanto esta se vuelve políticamente o económicamente sensible”. Una formulación diplomática, pero clara, para expresar hasta qué punto han sido sistemáticamente socavados a lo largo de los años los escasos avances de las políticas públicas.

Aunque Francia ha establecido el objetivo de la neutralidad en carbono para 2050, “persiste la brecha entre la ambición de las leyes y los resultados: emisiones insuficientemente reducidas y aplicación parcial”, como ocurre con el “cero artificialización neta”, incumplido por todas partes. Los miembros del HCC también han criticado duramente el proyecto de ley de emergencia agrícola, que acaba de ser aprobado en el Senado, por sus importantes retrocesos en materia de ecosistemas.

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Aunque el HCC recuerda que acogió con satisfacción la aprobación del tercer Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (Pnacc), subraya, no obstante, que “la puesta en marcha de las medidas del Pnacc sigue dependiendo de los recursos financieros y aún queda por demostrar su impacto tangible en la adaptación de Francia”. Estamos muy lejos del ejercicio de autocomplacencia del Gobierno sobre este tema. A mediados de junio, Monique Barbut, ministra de Transición Ecológica, Biodiversidad y Negociaciones Internacionales sobre el Clima y la Naturaleza, afirmaba que el 80 % de las medidas del Pnacc estaban “en marcha”.

Para completar este sombrío panorama, el HCC señala que el cambio climático va acompañado de desigualdades crecientes, con una precariedad cada vez mayor en el ámbito energético, desde el acceso a la movilidad hasta la precariedad alimentaria. Los retrasos en materia de atenuación agravan las desigualdades sociales, ya que “la exposición al estrés térmico en viviendas, colegios, hospitales y lugares de trabajo (no adaptados) afecta en primer lugar a los hogares con menos recursos”. El HCC ha presentado una Francia acorralada y ha expresado su deseo de que las grandes decisiones que le esperan ante el cambio climático ocupen un lugar central en la campaña presidencial.

Traducción de Miguel López

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