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Conflicto palestino-israelí

Israel-Gaza: Cuatro preguntas sobre el conflicto

Pierre Puchot (Mediapart)

Tan solo cinco días después del inicio de la operación Margen iniciada el pasado 8 de julio y bautizada con el nombre de Margen protector, el número de víctimas ascendía ya a 102 palestinos muertos y a más de 500 heridos y a 3 heridos israelíes. La confrontación bélica se recrudeció en la noche del jueves al viernes con la incursión terrestre de Israel en la zona norte de Gaza. La ONU teme que Israel haya violado las leyes de la guerra. “Hemos recibo algunos informes terribles en los que se habla de la perpetración de ataques contra viviendas, lo que ha provocado numerosas víctimas civiles, incluidos niños”, señaló la portavoz del Alto Comisariado para los derechos humanos de Naciones Unidas, Ravina Shamdasani. Según ella, “estos informes hacen temer que estos ataques no están respectando las leyes humanas internacionales y las leyes internacionales de derechos humanos”. El pasado miércoles, las imágenes del asesinato de cuatro niños palestinos, muertos por fuego israelí mientras jugaban al fútbol en la playa, dieron la vuelta al mundo. ¿Qué está sucediendo en la zona?

1. ¿Cuál es la proporción de víctimas civiles y de militantes de Hamás?

Desde el inicio del conflicto, el ejército israelí no ha dejado de repetir que trata minimizar el número de víctimas civiles y que dirige sus ataques a los militantes de Hamás. El pasado día 11 de julio, un portavoz militar indicó que la aviación israelí había realizado 210 incursiones aéreas en 24 horas en la Franja de Gaza, de ellos 50 en la noche del jueves al viernes, contra objetivos ligados a Hamás. 21 viviendas o edificios que daban cobijo a líderes de Hamás quedaron destruidos, siempre según las mismas fuentes, que destacaron que los civiles habían recibido órdenes de evacuar el lugar antes de que se produjeran los ataques.

Otras cifras desmienten las informaciones de Israel. Según la ONU, de entre las 102 víctimas, 58 civiles perecieron; 11 de ellos eran mujeres y 21 niños. Por tanto, la mayoría de las víctimas de los ataques son víctimas civiles.

Ya en 2012, el número de víctimas oscilaba según quien hiciese el balance, pero el Centro Palestino para los Derechos del Hombre estimó que la operación israelí Pilar Defensivo mató a 105 palestinos, de ellos 70 civiles, y causó 805 heridos. Seis israelíes, cuatro soldados y dos civiles perecieron entonces tras el lanzamiento de un cohete. En 2008-2009, fecha de la anterior operación terrestre israelí, más de 700 civiles, mujeres y niños, de un total de 1.400 víctimas palestinas, perecieron en la operación Plomo Fundido.

Además, no todo el Ejecutivo israelí hace la distinción necesaria entre combatientes de Hamás y civiles palestinos. El pasado jueves, el ministro de Exteriores, Avigdor Liberman, y el director del comité de Defensa, Ze'ev Elkin, propusieron a Israel “el corte de los suministros de agua y electricidad” en la Franja de Gaza. Una solución que a día de hoy el primer ministro ha desestimado.

2. ¿Cómo funciona el sistema antimisiles israelí Iron Dome?

Es el orgullo del ejército israelí, que habla siempre que se le presenta la ocasión, de su sistema único en el mundo, destinado a mantener a salvo el suelo israelí desde su puesta en servicio en 2011. Pero, exactamente, ¿cómo funciona? El ejército israelí coloca varias baterías de misiles, ya sea por control remoto, en los puntos de lanzamiento potencial de misiles (Gaza, la frontera con Líbano), o bien en las proximidades de los objetivos que desea proteger, como las grandes núcleos de población o en la central nuclear de Dimona. El sistema detecta los disparos en un radio de 4 a 70 km gracias a un radar móvil. Identifica el tipo de misil y analiza su trayectoria, después calcula el punto de impacto.

Cada misil que permite destruir un cohete lanzado cuesta entre 40.000 y 50.000 dólares y el ejercito en ocasiones debe disparar varios para reducir al máximo la amenaza de sus adversarios. El coste de instalación, que no se ha hecho público, se ha sufragado gracias a las subvenciones por valor de 3.000 millones de dólares recibidas de EEUU.

El ejército habla de una tasa de éxito en las interceptaciones de entre el 75% y el 90%, pero la realidad es más compleja. “Tsáhal no dispara a todos los misiles lanzados desde Gaza”, explica PIerre Razoux, director de investigación del Irsem y autor en 2013 del comunicado “Tsáhal sobre todos los frentes”, disponible en francés.

“El ejército solo ataca a una proporción relativamente pequeña de misiles, en función de los que puede alcanzar y que representan un verdadero peligro. Es más realista hablar de una tasa de éxito del 70% que decir que es del 90%”.

Prueba de que el sistema no siempre funciona es la explosión del pasado viernes del misil lanzado desde la Franja de Gaza sobre una estación de servicio de la ciudad de Ashdod, al sur de Israel, que causó 3 heridos según la radio pública israelí.

3. La Yihad Islámica, ¿representa un verdadero rival frente a Hamás?

Otrora organización minoritaria, la Yihad Islámica es a día de hoy el segundo grupo en importancia dentro del movimiento islámico palestino. El pasado lunes 7 reivindicó el primer lanzamiento de un misil en Tel Aviv de este conflicto. Su brazo armado, según varias fuentes próximas al grupo, habla de la movilización de 10.000 combatientes, principalmente en la Franja de Gaza; entre ellos, un millar de oficiales que han sido entrenados en Irán. El aparato civil y político (Liga de Estudiantes, movimiento femenino de combate...) reagrupa a 20.000, según las mismas fuentes.

La Yihad islámica sin embargo tiene una capacidad mucho menor que Hamás, a la hora de realizar un ataque. Hamás quien, como Al Fatah, se confunde en ocasiones con los aparatos de la Autoridad Palestina que dirigen respectivamente Cisjordania y Gaza, se apoya en las redes sociales de caridad, muy desarrolladas durante los años 60 y 70 (el complejo islámico), siguiendo la estela de los Hermanos Musulmanes. La Yihad islámica surgió después, concebida más bien como una organización vanguardista.

Al contrario de lo que sucede con Hamás, el núcleo de la organización está constituido por su brazo militar. Surgida en la banda de Gaza, la Yihad Islámica tiene cada vez más partidarios y sus capacidades militares se vieron reforzadas sobre todo a partir de 2009 y tras la ofensiva israelí Plomo Fundido. Como todos los grupos que compiten con Hamás en Gaza, la Yihad sale vencedor en cada intervención israelí. Este hecho confirma su discurso en contra de cualquier participación gubernamental, sus críticas a la Autoridad Palestina o incluso contra el Gobierno de unidad nacional palestina Hamás-Fatah, nacido tras el acuerdo de abril, ya que a su modo de ver, no tiene consecuencia alguna sobre la situación de los palestinos sobre el terreno.

4. ¿Es posible una tregua a corto plazo?

Sí. La ofensiva israelí Pilar Defensivo se inició el 14 de noviembre de 2012 y concluyó el 21 de noviembre. Una operación de este tipo es necesariamente corta, aunque solo sea por el coste político que tiene con respecto a la opinión pública israelí, que padece el lanzamiento de cohetes, puede revelarse importante si la población tiene la impresión de que el ejército no obtiene resultados significativos y que Hamás resiste y que sigue lanzando cohetes, cosa que puede hacer. Israel prevé tres escenarios posibles: incursiones terrestre tipo hit and run (operaciones puntuales para destruir un cuartel general o un centro de lanzamiento de misiles), una operación terrestre de gran envergadura o una solución política con la negociación de un alto el fuego.

El jueves pasado, Benjamin Netanyahu afirmó que no era el momento de hablar de alcanzar alto el fuego y que estaba pensando en aumentar las incursiones aéreas sobre Gaza. El jueves por la noche, ante el Consejo de Seguridad, el embajador israelí afirmó que el objetivo de Israel no era alcanzar una tregua, sino el desmantelamiento de Hamás.

Sin embargo, la oferta de EEUU, llegada directamente de Obama, puede cambiar el rumbo de los acontecimientos. Tras la publicación de un artículo en el periódico israelí Haaretz, el presidente de EEUU se entrevistó con el primer ministro Benjamin Netanyahu. Al contrario que François Hollande, Obama “manifestó su inquietud ante una nueva escalada de la violencia y subrayó la necesidad de que partes hiciesen lo posible por proteger a la población civil” y restablecer la calma. “EEUU están dispuestos a promover el cese de las hostilidades, incluido la vuelta al acuerdo de alto el fuego de noviembre de 2012”, precisó la Casa Blanca.

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Otro hombre se puso el martes manos a la obra para tratar de alcanzar un alto el fuego. Se trata de Mahmud Abás, presidente de la Autoridad Palestina. Desde el martes, ha multiplicado sus contactos para alcanzar un acuerdo interpalestino que le beneficie al tratar por todos los medios de convencer a Sissi, el presidente egipcio, de la conveniencia de Egipto de intervenir, tal y como hizo en el alto el fuego de 2012. Egipto, que firmó un tratado de paz con Israel en 1979, arremetió el viernes pasado contra la “política de castigo colectivo” que infringe Israel a Gaza y realizó un llamamiento a la comunidad internacional para poner fin de forma inmediata al conflicto.

El viernes, 33.000 reservistas habían sido movilizados, según el ejército israelí, para dar el relevo a los soldados desplazados en las regiones militares Norte y Centro y poder así volverlos a desplegar cerca de la Franja de Gaza. Sin embargo, los hechos pueden cambiar en un abrir y cerrar de ojos. De hecho, Israel puede aceptar dejar que Hamás reivindique la victoria lanzando el último cohete, como ya hizo en 2012. Y, a menos que ocurra una catástrofe, o que se lance un cohete que cause víctimas israelíes, es poco probable que Israel se adentre en una ofensiva terrestre en los próximos días. Por su parte, Hamás no desea verse superado por grupos radicales y es posible que retome las conversaciones con Israel.

Traducción: Mariola Moreno

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