La sombra de la corrupción planea en la Legión de Honor, máxima condecoración de Francia

Fotomontaje.

Antton Rouget (Mediapart)

¿Un pequeño caso de falsificación de vino va a avivar el gran escándalo de presunta corrupción en la Legión de Honor? Un empresario ruso implicado por haber vendido botellas de contrabando en Borgoña, prestó en marzo de 2026 un testimonio potencialmente explosivo que corrobora la existencia de un tráfico de condecoraciones en los últimos años.

Esas declaraciones, que los investigadores de la Oficina Central de Lucha contra la Corrupción y los Delitos Financieros y Fiscales (OCLCIFF) tendrán que corroborar con pruebas externas, provienen de un hombre que es todo menos un denunciante irreprochable. Él mismo ni siquiera pretende serlo, ya que admite su participación en una red de falsificadores de botellas de vinos de gran calidad.

Actualmente imputado en este caso que se instruye en Dijon, tras una primera condena en un asunto similar en 2017, Aleksandr Voinovskii, de 42 años, pasó varios meses en prisión preventiva antes de señalar a antiguos miembros de su entorno.

Según sus declaraciones, varias personalidades con amplios contactos en los círculos de poder le propusieron, a lo largo de 2021, entregar importantes sumas de dinero en efectivo (que oscilaban entre 50.000 y 150.000 euros) con el fin de obtener una condecoración o un permiso de residencia. Entre las personas mencionadas por Aleksandr Voinovskii destaca Julien Renault, organizador de fiestas de alta sociedad de 48 años, cuyo nombre ya había aparecido en el escándalo.

Julien Renault, creador del fondo de dotación de la Legión de Honor, es sospechoso, entre otras cosas, de haber presentado a varios magnates franceses —con los que en ocasiones mantenía relaciones comerciales— al general Benoît Puga, gran canciller de la orden entre 2016 y 2023, con quien mantenía una relación especialmente estrecha, de la que ya había informado Mediapart.

Al ser consultado tras las declaraciones de Aleksandr Voinovskii, el intermediario francés nos confirmó que había estado en contacto con el empresario ruso, pero negó rotundamente cualquier propuesta de condecoración a cambio de dinero. “¡Nadie ha prometido nunca ninguna condecoración, nunca!”, afirma Julien Renault, explicando que, si miembros de su entorno hicieron alguna promesa, lo hicieron a sus espaldas, sin que él estuviera al corriente.

Según el testimonio de Voinovskii, confirmado en este punto por Renault, los dos se conocieron al final de la pandemia del covid-19 a través de un amigo común, el restaurador Benoît Duval-Arnould. Este último es el propietario de un elegante bistró del distrito IX de París, Le Bon Georges, al que acuden políticos y empresarios, para los que también organiza cacerías privadas en su finca de Sologne.

Recepciones que reúnen a la alta sociedad parisina

Según su declaración ante los investigadores, Voinovskii conoció a Benoît Duval-Arnould a través de su pasión común por el vino, antes de entablar relaciones comerciales. Contactado por Mediapart, el restaurador no ha querido darnos su versión de los hechos, a pesar de los numerosos intentos.

En 2021, Aleksandr Voinovskii iba con frecuencia a Le Bon Georges y acabó conociendo a Julien Renault durante un almuerzo en un salón reservado del local. Posteriormente, fue invitado a una de las fiestas en las que el intermediario francés reunía a la alta sociedad parisina en su impresionante mansión, situada a un paso del Arco del Triunfo.

“Nunca había visto un lugar así en mi vida. Está en pleno centro de la ciudad, con un jardín inmenso y un patio. Todo es de mármol, y tienen mayordomo”, recuerda el ruso, quien afirma haber tratado allí con varios policías que, según él, le prestaron su equipo para hacerse fotografías. Una foto a la que ha tenido acceso Mediapart muestra a Aleksandr Voinovskii vestido con un chaleco antibalas. “Esos policías conocían muy bien al propietario de la casa y hablaban mucho de la Legión de Honor y de personas cercanas al poder”, señala el empresario ruso.

Durante esa misma recepción, afirma haber visto mucha cocaína, algo que Julien Renault no niega. “Iba aparejado al alcohol, pero lo dejé todo”, declara quien, desde su salida de la Legión de Honor, ahora lleva otro fondo de dotación, el de la Guardia Republicana, a pesar de una condena en primera instancia a doce meses de prisión condicional, el 13 de noviembre de 2025, por estafa en banda organizada.

Tras su encuentro con Julien Renault, Voinovskii afirma que su amigo Benoît Duval-Arnould le animó a solicitar un permiso de residencia o una condecoración a cambio de un pago en efectivo. Algo que, según él, siempre rechazó.

En su última fiesta nacional, Emmanuel Macron condecora a Hervé Gaymard y a Gérard Longuet

La última promoción del 14 de julio de la presidencia de Macron da protagonismo a sus exministros. Como viene siendo habitual desde su llegada al Elíseo, y siguiendo en este sentido la pura tradición de sus predecesores, el jefe de Estado condecora a varios de sus fieles, ingresados en la Orden de la Legión de Honor por iniciativa del primer ministro: Paul Christophe, Olivier Klein, Patrick Mignola, Patrice Vergriete, Julien Denormandie y Fabrice Loher.

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Pero la lista también incluye a tres exministros de la derecha: Jean Leonetti, Hervé Gaymard (que se vio obligado a dimitir en 2005 tras las revelaciones de Le Canard enchaîné sobre su piso de servicio de 14.400 euros al mes) y Gérard Longuet.

Este último, que fue militante del grupúsculo de extrema derecha Occident (fue condenado por actos violentos en 1967), ha hecho múltiples declaraciones en contra del matrimonio igualitario o del reconocimiento de los crímenes cometidos por Francia en Argelia.

Traducción de Miguel López

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