Pepa Bueno y Jesús Maraña inauguran el curso de verano de infoLibre: "Estamos en una batalla enorme"

Pepa Bueno y Jesús Maraña durante el curso de verano de infoLibre

"Quienes ignoraron internet y creyeron que podían vadear su llegada no creando mejores contenidos con mejores periodistas, sino apuntándose al clickbait, ahora vienen a vendernos como solución que las maquinitas de inteligencia artificial van a hacer el trabajo de los periodistas y por eso van a prescindir de muchos periodistas. El ciclo se repite de manera circular y estamos exactamente ahí, cuando lo que tenemos que preguntarnos es qué es lo que nunca va a poder hacer el algoritmo de nuestro trabajo".

Esta reflexión de Pepa Bueno ha sido una de las muchas que han aparecido en la mañana de este martes en la conversación que la periodista ha mantenido con el director editorial de infoLibre, Jesús Maraña, en la apertura del curso de verano de este diario en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, titulado De la censura al algoritmo. Una charla distendida entre dos amigos, compañeros de oficio de largo recorrido que nunca han compartido redacción, pero sí comparten muchos puntos de vista interesantes sobre la deriva del periodismo.

"¿Va a poder el algoritmo contar a qué huele el incendio de Los Gallardos? ¿Va a poder contar cómo se le quiebra la voz a alguien que ha perdido a un familiar? ¿Va a poder comprobar casa por casa si existían sistemas de prevención o si los caminos eran transitables?", se ha preguntado en voz alta la conductora del Telediario 2 de TVE, que ha defendido con firmeza que ese tipo de cosas "solo las puede hacer un periodista sobre el terreno".

Por eso, a pesar de todo, se ha mostrado confianza en el valor del trabajo de los buenos periodistas, citando en este punto a César Rendueles para recordar que "el problema no son las máquinas, sino los dueños de las máquinas", algo que en realidad se ha repetido innumerables veces a lo largo de la historia: "La cuestión es quién controla la maquinita y con qué objetivos, y en cuantas manos está la capacidad de usarla como un sistema para difundir información veraz o hacer un amasijo entre medias verdades, un dato de la realidad y todas las mentiras que circulan por las redes sociales hasta que saltan a medios de comunicación, que no medios de periodismo".

"El problema no son las máquinas, sino los dueños de las máquinas"

"Estamos en ese riesgo", ha continuado Bueno, por lo que ha apostado por la aplicación de un "criterio editorial desde la primera decisión" que una empresa informativa tome en relación con la IA. "Nosotros somos los que podemos discriminar si nos ahorra trabajo para centrarnos en lo que nos diferencia o si, por el contrario, nos está sustituyendo con mala calidad y pone en riesgo nuestros puestos de trabajo", ha planteado.

Este irrupción de la IA no ya en el periodismo, sino en nuestra vida cotidiana, ha centrado buena parte de esta conversación, tanto por su incidencia en las condiciones de trabajo de los periodistas como en su capacidad para hacer correr a toda velocidad y sin control alguno la desinformación por las redes sociales. Por eso, la periodista ha apuntado que hay un "desafío" del que se habla "muy poco" cuando analizamos por qué el periodismo "se muestra impotente para hacer frente a la avalancha de desinformación y mentiras que inunda cada día algo tan íntimo como el teléfono móvil de todos los ciudadanos".

"¿Por qué el periodismo está siendo tan manifiestamente impotente para tratar de diferenciarse de eso?", se ha preguntado en voz alta, antes de responderse a sí misma: "Por la precarización de la profesión y la situación económica de las empresas informativas". Según ha recordado, las mujeres saben muy bien que "la madre de todas las independencias es la económica", y ha recordado que en la llamada edad de oro del periodismo, hace no tantos años, "los periodistas no tenían dificultad para llegar a fin de mes".

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, principalmente desde el cambio de siglo y la llegada de internet, recalca, "ha habido una depauperación del oficio extraordinaria". "Yo he tenido una carrera privilegiada, editorial y salarialmente, pero soy consciente cuando miro a mi alrededor, y la precarización del oficio nos hace menos libres", ha señalado, antes de recordar que antaño el periodismo le daba a los periodistas "dinero, prestigio social y cierta épica a cambio de la exigencia de su vida entera". "En 2026, les pedimos a los jóvenes periodistas la vida entera como si fuera un sacerdocio pero, ¿les damos un salario para que el dinero no sea un problema? ¿Prestigio social? ¿Cierta épica?", ha apostillado, para acto seguido rematar: "Las empresas tienen un problema de supervivencia que las hacen dependientes de poderes políticos y económicos".

"La precarización no viene de Marte, es responsabilidad de los directivos", ha terciado Maraña, para quien las empresas periodísticas "prescindieron de la materia prima, de los profesionales más caros, y apostaron por precarizar la profesión y recurrir a la gente joven a la que podían explotar con sueldos bajos". Dicho lo cual, ha alertado: "Ahora estamos parecido, en el riesgo de una segunda ola de precarización del periodismo, que puede ser la puntilla. Una vez más, nos arriesgamos a que las grandes empresas de comunicación vuelvan a practicar la misma medicina, busquen el corto plazo, garanticen el bonus de los directivos... y la IA va a ser utilizada para eliminar un porcentaje altísimo de profesionales que se dedican a la información, y que todo lo que se pueda automatizar se automatice. Sin transparencia, además".

"La precarización no viene de Marte, es responsabilidad de los directivos"

Para ambos, el periodismo tiene un "problema de credibilidad" por este tipo de errores propios, pero también, según Bueno, porque "hay demasiada gente empeñada en que lo tenga, porque es más fácil dirigirte al pueblo desde una red social que someterte al fastidioso principio de contradicción al que te somete un periodista". Por eso, para ella, la solución para subsanar ese problema de credibilidad entre la audiencia, el periodismo tiene que hacer un "triple ejercicio de transparencia".

En primer lugar, los periodistas deben explicar con "transparencia" su trabajo "desde lo más básico", así como las herramientas que utilizan y el código deontológico por el que se rigen. Junto a esta "transparencia profesional" debe haber también una "transparencia ética" que deje clara "cuáles son tus valores, qué defiendes, en qué marco te mueves", ya que todo eso es "muy importante para explicar lo que haces". Por último, ha defendido la necesidad de que exista también "transparencia financiera" que el público sepa quienes son tus dueños y de donde vienen tus ingresos.

Asimismo, a partir de su propia experiencia profesional diaria, Bueno ha destacado que "hay otra manera muy fácil de combatir la desinformación: la jerarquía informativa". "A mí no me la da el algoritmo", ha afirmado. "Nadie me impone una jerarquía en el Telediario, el criterio periodístico es el mío. No le pido heroicidades a nadie, pero esta me parece una tarea que no se ve: lo que priorizas y la importancia que le das a determinados hechos, cómo los cuentas y dónde pones la mirada. Esta es la manera en la que yo ejerzo el periodismo que tengo el privilegio de hacer con responsabilidad editorial. También es importante tener una buena redacción y fiarte de tus periodistas, que están en contacto directo con la información".

Llegados a este punto, Bueno ha apostado por "regular que quienes deciden la conversación pública" en este momento en las redes sociales, "nos gusten más o menos, tengan responsabilidad editorial sobre aquello que publican", puesto que es una "barbaridad que quienes permiten que circule el odio" por nuestros teléfonos móviles "metan ahí toda suerte de veneno, odio, desinformación e intolerancia a la discrepancia".

"Nunca he estado tan preocupada como en este momento de mi vida adulta", ha continuado la periodista, para quien estamos "en una batalla enorme", tanto globalmente como en España. "No me recuerdo tan preocupada por la convivencia, por la crispación que anula al que piensa diferente", ha reiterado, antes de volver a lanzar una pregunta en voz alta a los asistentes: "¿Qué es ejercer el periodismo contrapoder hoy en España? ¿Dónde está el poder, cuál es la conversación que se impone? ¿Qué es más valiente, seguir la riada de la conversación que se impomne en metrópolis como Madrid o tener un criterio propio? ¿Qué es contrapoder realmente en España hoy?"

Antes de esta conversación entre Jesús Maraña y Pepa Bueno, dirigió unas palabras al centenar largo de asistentes la comisionada para la Celebración de los 50 años de España en Libertad, Carmina Gustrán, quien aprovechó para poner en valor la creación de espacios, como precisamente este curso de verano de infoLibre, "para el encuentro el diálogo, para aprender y seguir avanzando juntas". Una tarea para la que ha considerado "imprescindible" la colaboración entre historiadores, sociólogos, politólogos y periodistas, pues "necesitamos sacar el conocimiento académico de los despachos y llevarlo a la calle".

"Lo que más necesitamos hoy en día son los periodistas con compromiso ético con la verdad, porque la ciudadanía tiene derecho a esa información veraz, que es una de las bases del sistema democrático, más aún en un momento en el que se han convertido en admisibles discursos de odio que eran inadmisibles hace años. Espacios como este son más necesarios que nunca porque necesitamos información veraz, profesionales rigurosos, el compromiso ético con el trabajo bien hecho, lugares para el encuentro y para pensar en seguir avanzando en construir una democracia más participativa, inclusiva, igualitaria y justa. Nos va el futuro en ello", ha sentenciado.

El principio oficial de la jornada lo marcaba a primera hora la directora de infoLibre, Virginia P. Alonso, quien dedicó unas breves palabras a los asistentes, con los que compartió su deseo de que el curso pueda "aportar conocimiento y un poco de guía para saber cómo movernos en este ecosistema que va tan rápido y donde muchas veces nos sentimos un poco perdidos". "Traemos a gente que está viviendo en esas redes sociales de manera constructiva y entretenida, llegando a gente joven a la que los medios no llegamos en ocasiones", ha apuntado.

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