Investigación
La nobleza se blinda en Luxemburgo: el búnker de 480 millones de los Cotoner, Koplowitz e Ybarra
La aristocracia y la nobleza históricas españolas no solo custodian palacios, títulos nobiliarios, colecciones de arte o grandes fincas. Los datos del Registro Mercantil de Luxemburgo, analizados por infoLibre en el marco de la investigación internacional OpenLux, liderada por el consorcio periodístico OCCRP y el periódico francés Le Monde, revelan que algunos de los apellidos más tradicionales de la heráldica y el dinero patrios comparten también una marcada —y muy contemporánea— predilección por los discretos vehículos financieros del Gran Ducado.
Lejos de los focos del mercado nacional, solo cuatro de estos nombres —los hermanos Cotoner Martos, Pelayo Cortina Koplowitz, la marquesa de Arriluce de Ybarra y los hermanos Fontecilla Lira— acumulan un patrimonio corporativo que supera los 480 millones de euros en activos bajo la legislación luxemburguesa, que les brinda un búnker financiero construido a base de ventajas fiscales y fórmulas de anonimato mercantil muy convenientes para el abolengo de sus títulos.
126 millones de euros a la sombra de la Zarzuela
El primer bloque de la nobleza española en el registro luxemburgués apunta directamente al núcleo duro que acompañó el diseño de la España democrática y el entorno más íntimo de la jefatura del Estado. Se trata de los hermanos Nicolás, José Luis e Íñigo Cotoner Martos. Para entender el peso de este apellido hay que remontarse a su progenitor: Nicolás Cotoner y Cotoner, Marqués de Mondéjar y jefe de la Casa del Rey entre 1975 y 1990. Cotoner fue el hombre de máxima confianza de Juan Carlos I, su mentor, y en palabras del propio monarca emérito, "el padre adoptivo" que guió sus primeros y convulsos años en el trono.
Décadas después de que su padre manejara los hilos de la Zarzuela, los tres hermanos Cotoner Martos, poseedores hoy de sus propios títulos de nobleza, prefieren manejar sus fortunas desde el anonimato que ofrece el extranjero. Juntos suman 126,4 millones de euros en activos en Luxemburgo mediante una estructura transfronteriza: el dinero duerme en el Gran Ducado, pero las sociedades se controlan desde un céntrico piso de la madrileña calle de José Abascal.
Nicolás Cotoner Martos, marqués de Ariany y de Adeje, es quien maneja la mayor porción del pastel familiar. Aparece vinculado a la sociedad Convenitrade Comércio Internacional e Serviços S.à r.l., con 71,8 millones de euros en activos. Esta firma se inserta dentro de una muñeca rusa de sociedades luxemburguesas que a su vez cuelgan de una española: Convenitrade pertenece a la luxemburguesa Ketten Sarl, que a su vez depende de Keldeo Holdings Limited S.à r.l. —con otros 14,3 millones en activos y también en el Gran Ducado—. El rastro de esta última termina en la mercantil española Belgravia Holdco SL, domiciliada en el citado piso de José Abascal.
El menor de los hermanos, José Luis Cotoner Martos, marqués de Bélgida, administra Tanebo Holdings Limited S.à r.l., un vehículo patrimonial con 27 millones de euros en su balance que a su vez controla la filial European Projects Holding. Al igual que sus hermanos, el rastro mercantil termina en el mismo bloque de José Abascal, en la firma Acolux 2017 SL, de la que es administrador único. En 2021, Cotoner fue condenado por fraude fiscal en España y aceptó una pena de prisión de año y medio, precisamente por haber simulado que residía en Luxemburgo para evitar el pago del IRPF. El benjamín de los Cotoner, que la semana pasada cumplió 73 años, era también titular de una sociedad en el paraíso fiscal de las Islas Seychelles llamada, irónicamente, Falsea Inc, como desveló El Confidencial en su investigación Papeles de Panamá.
El círculo familiar lo cierra el mayor de los tres, Íñigo Cotoner Martos, que heredó el título histórico de su padre como marqués de Mondéjar. Íñigo figura como titular de Chelsindo Holdings Limited S.à r.l., una mercantil que declara activos por valor de 13,1 millones de euros y que, repitiendo el esquema de sus hermanos, está controlada desde Madrid por la sociedad Greenford Holdco SL en la misma dirección postal.
El primogénito de los Cotoner, de 82 años de edad, saltó al foco mediático en 2016 durante el caso Nóos, que terminó con la imputación —más tarde suspendida— de la infanta Cristina por presunta apropiación indebida de fondos públicos. El líder del pseudosindicato Manos Limpias, Miguel Bernad, declaró en una conversación filtrada por El Mundo que el rey Juan Carlos le ofreció, a través de Íñigo Cotoner, dos millones de euros para retirar la acusación contra su hija. Cotoner negó los hechos y declaró estar fuera del país en la fecha de la reunión referida por Bernad. Más allá de este episodio, el marqués de Mondéjar tiene una actividad profesional y personal difícil de seguir, exceptuando su participación en algún torneo de caza.
El universo Ilanga y el relevo generacional de los Cortina Koplowitz
El segundo gran polo financiero de la aristocracia en el Gran Ducado nos traslada a la aristocracia de los negocios del Ibex 35. El protagonista es Pelayo Luis Cortina Koplowitz, conde de San Fernando de Peñalver e hijo menor de dos de los nombres propios más poderosos de las finanzas y la construcción españolas de las últimas décadas: Alicia Koplowitz y Alberto Cortina. Pelayo es uno de los tres hijos del matrimonio, pero el que ha heredado la vocación empresarial de sus padres. Gestiona varias empresas de turismo de lujo, y según su LinkedIn, es fundador y socio gestor de la firma de inversión Ilanga Capital, cuyo consejo asesor preside su padre, Alberto Cortina. Según revela OpenLux, es Pelayo el que consta como titular real de varias de las filiales de Ilanga en Luxemburgo. Además, padre e hijo figuran juntos como titulares de la firma Cinainvest Holding Lux, que cuenta con 20,8 millones de euros en su activo.
Cortina Koplowitz ha desplegado en Luxemburgo un imponente holding blindado bajo la marca Illanga. Lo llamativo de su caso es cómo aprovecha todo el catálogo de figuras jurídicas que el Gran Ducado pone a disposición de las grandes fortunas mundiales, combinando las tradicionales Sociétés Anonymes (S.A.) con las Sociétés en Commandite par Actions (S.C.A.) y, especialmente, la codiciada figura de las sociedades comanditarias especiales (SCSp). Esta última modalidad permite no declarar la identidad de los socios en el registro público ni presentar cuentas anuales detalladas, lo que dificulta cualquier posibilidad de fiscalizar en qué invierten o de dónde viene el dinero.
A través de esta red (que incluye Ilanga Investments Longevity S.C.A., Ilanga Investments III, Ilanga Carry SCSp o Cinainvest Holding Lux), el aristócrata e inversor mueve decenas de millones. Solo las firmas de la red Ilanga que están obligadas a presentar balances públicos declaran un activo conjunto que asciende a 159,8 millones de euros.
La marquesa de Arriluce de Ybarra y el 'pelotazo' de la cirugía ocular
El registro de Luxemburgo guarda también un hueco de honor para el dinero histórico del industrialismo vasco. Hablar de Carmen Ybarra Careaga, marquesa de Arriluce de Ybarra, es hablar de una de las grandes dinastías del País Vasco. Ybarra, de 62 años, tiene una fortuna estimada en 700 millones de euros, según Forbes, y controla un patrimonio con inversiones diversificadas que van desde el sector inmobiliario y el metalúrgico hasta los medios de comunicación, manteniendo un peso del 10% en el grupo Vocento, editor del diario ABC. Ybarra mantiene un perfil público muy bajo, sin apariciones ni entrevistas.
Para gestionar su cartera de inversión internacional, la marquesa de Arriluce de Ybarra ha dejado a un lado las estructuras tradicionales y se ha decantado por el uso de las SICAV (Sociedad de Inversión de Capital Variable) luxemburguesas, unos vehículos de inversión colectiva que disfrutan de una tributación prácticamente nula, dado que están exentos del impuesto de sociedades, el impuesto municipal y el impuesto sobre el patrimonio. Ybarra Careaga figura como titular de dos firmas en el país: Bisonte SICAV y Albatros Patrimonio SICAV, que declaran de forma conjunta un activo de 158,6 millones de euros invertidos en bolsas, bonos y fondos internacionales.
Los documentos oficiales de Albatros Patrimonio SICAV esconden un cruce de caminos empresariales: la aristócrata vizcaína comparte la gestión de sus 69,9 millones de euros con Julio Baviera. Baviera es el médico oftalmólogo que cofundó la célebre red de clínicas oftalmológicas Clínica Baviera, hoy propiedad del gigante hospitalario chino Aier Eye Hospital Group.
Los hermanos Fontecilla: el millonario 'traje a medida' de las SPF
El último vértice de esta investigación sobre la nobleza española en Luxemburgo lo protagonizan dos hermanos: Enrique Fontecilla Lira, marqués de Rocafuerte, y Mariano Fontecilla Lira, marqués de Montepío. Ambos comparten la propiedad de la sociedad 4F SPF Sàrl junto con otros dos hermanos, Francisco y Rodrigo Fontecilla (en total, cuatro Fontecilla: 4F); su activo declarado asciende a 36,1 millones de euros. El padre de los Fontecilla Lira es el abogado y diplomático chileno Mariano Fontecilla de Santiago Concha, marqués de Casa Concha y embajador de Chile en España de 1983 a 1985, durante la dictadura de Augusto Pinochet.
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Mariano, de 75 años y el mayor de los hermanos, solicitó el pasado 1 de julio el título de marqués de Casa Concha, a raíz de una cesión de su padre —de 101 años de edad—, que aún conserva el marquesado mientras se hace efectivo el traspaso. Según su perfil de LinkedIn, la actividad laboral de Mariano Fontecilla durante los últimos 21 años ha sido la de "asesor y colaborador internacional" en la bodega familiar, Viña Concha y Toro, S.A., con sede en Chile. La huella digital de su hermano Enrique —el segundo de los cuatro— se centra más en su faceta como jugador de golf en diversos torneos amateur.
El caso de los hermanos Fontecilla es idóneo para ilustrar cómo Luxemburgo crea figuras empresariales específicas pensadas como un traje a medida para que las grandes fortunas familiares eviten pasar por la caja de Hacienda en sus países de origen. Las siglas SPF corresponden a la Société de Gestion de Patrimoine Familial (Sociedad de Gestión de Patrimonio Familiar). Estas sociedades están completamente exentas de pagar el impuesto de sociedades, el impuesto municipal o el impuesto sobre el patrimonio. Están diseñadas con el único propósito de funcionar como un holding familiar para acumular de forma pasiva acciones, participaciones, bonos o cuentas bancarias, y no pueden tener fines comerciales. Al operar bajo este régimen legal, los 36 millones de euros de los marqueses de Rocafuerte y Montepío quedan guarecidos de la presión fiscal ordinaria en España, soportando a cambio de su estancia en el Gran Ducado una tasa anual, el 0,25%, que roza lo testimonial.
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