El calor no mata igual en toda España: las diferencias entre territorios van más allá de las temperaturas
Cada año suben más las temperaturas y sus consecuencias, en algunos casos, resultan fatales. En lo que va de 2026, las muertes atribuibles al calor ya superan las 1.200, según los datos recogidos por el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo). No se trata de un fenómeno nuevo: desde el 2015, España acumula 29.244 defunciones asociadas a altas temperaturas.
Desgranando las cifras por comunidades autónomas, el dato más llamativo es el de la Región de Murcia. Pese a ser uno de los territorios más calurosos de España, con máximas que alcanzan los 40 grados, desde 2015 solo ha registrado 85 muertes atribuibles al calor: 5,5 por cada 100.000 habitantes. Es la comunidad que menos muertes ha registrado en la serie histórica.
En el extremo opuesto se encuentra la Comunidad de Madrid, que acumula 5.640 muertes, 83,6 por cada 100.000 habitantes, pese a registrar temperaturas muy parecidas, incluso unas décimas por debajo, a las de Murcia. Por encima de la región murciana también se sitúan otros territorios con temperaturas más bajas, como Navarra, con 551 muertes; Galicia, con 2.172; o Castilla y León, con 2.649.
La explicación, por tanto, no está solo en el termómetro. Según un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y publicado en Nature Health este mes de junio, tras analizar más de 161 millones de defunciones en 32 países europeos entre 2000 y 2019, las muertes por calor dependen tanto del clima como del contexto social.
En el caso de Murcia, varios factores ayudan a entender su baja mortalidad relativa. La región es el tercer territorio con más refugios climáticos públicos de España, con 94, según los datos recopilados por Greenpeace. Estos espacios –interiores o exteriores– proporcionan una temperatura confortable, en torno a los 27 ºC, en función de las condiciones locales. “Puede ser un espacio verde u otro lugar público habilitado para ello, como por ejemplo un colegio, una biblioteca o un centro social”, explica la organización.
A esto se suma que solo el 2,45% de su población supera los 85 años, un dato únicamente superior al de Baleares (2,33%) y Canarias (2,22%), las dos comunidades que completan el final del ranking de muertes por cada 100.000 habitantes con 10,8 y 21,8 respectivamente. Murcia también se encuentra entre las regiones con menor porcentaje de hogares en situación de pobreza energética, un 5,1%, según un estudio de Esade.
La comparación con Madrid resulta significativa. La población mayor de 85 años es bastante parecida, un 3,06%, pero la comunidad cuenta con solo 31 refugios climáticos —menos de la mitad que Murcia— y presenta un porcentaje de pobreza energética del 8,3%. Este mismo porcentaje lo registra Cataluña, que, sin embargo, acumula 2.683 muertes, 34,4 por cada 100.000 habitantes, muy por debajo de las más de 5.000 de Madrid. En este caso, la población por encima de 85 años asciende al 3,39%, pero Cataluña dispone de 528 refugios climáticos.
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La pobreza energética también ayuda a entender otros casos. Castilla-La Mancha presenta el peor dato, con un 13,2% de hogares afectados. Allí, las muertes por altas temperaturas alcanzan las 2.409, 117,3 por cada 100.000 habitantes, la tasa más alta del país. Además, la comunidad no cuenta actualmente con ningún refugio climático público y tiene una población mayor de 85 años del 3,75%.
Estos datos demuestran que las distintas variables —temperatura, envejecimiento, pobreza energética y acceso a refugios climáticos— influyen de forma conjunta en el impacto final del calor sobre la mortalidad.
Es también el caso de Castilla y León, que no destaca por registrar unas temperaturas extremas, pero acumula 2.649 muertes por calor, 116 por cada 100.000 habitantes. La clave está, en este caso, en el envejecimiento: es la comunidad con mayor porcentaje de población mayor de 85 años, un 5,34%. En esta misma línea se encuentra Galicia, donde este grupo representa el 5,23% de la población y las muertes alcanzan las 2.172, 80,7 por cada 100.000 habitantes. Asturias, con un 5,15% de población mayor de 85 años, registra 404 fallecimientos, 40,2 por cada 100.000 habitantes.