El colapso del sistema nuclear francés compromete el futuro de esta tecnología en Europa

Central nuclear del norte de Francia.

Francia ha sido históricamente la fábrica nuclear de Europa. Enviaba energía a todos los países vecinos que la necesitaban, pero este año su red eléctrica ha sufrido la tormenta perfecta por una serie de problemas en sus centrales nucleares, a los que se une la tensión ante un posible corte del suministro de gas ruso. Este viernes, Gazprom ha anunciado que el suministro a través del gasoducto Nord Stream 1, clave para la llegada de gas al centro de Europa, permanecerá interrumpido hasta nuevo aviso. El gigante gasista ruso ya había paralizado temporalmente el suministro por razones de mantenimiento y ahora, asegura, ha detectado nuevos problemas técnicos.

En agosto, 33 de los 56 reactores franceses estuvieron apagados en algún momento por causas programadas o por averías, y dejaron a su paso un agujero energético que el país galo tuvo que cubrir con energía de sus socios, principalmente de España. Ahora, Francia se enfrenta a un invierno duro con los precios de la electricidad por las nubes, mientras el prestigio de su parque nuclear ha quedado mellado. 

Los problemas comenzaron en noviembre del año pasado, cuando las autoridades detectaron unas microfisuras en las soldaduras de las tuberías de uno de sus reactores debido a problemas de corrosión. A partir de ahí se inició una lenta revisión de todas las centrales que hasta ahora han arrojado averías en otros dos reactores y otros siete están bajo sospecha. 

Este proceso ocurre en el peor momento posible, ya que a estos problemas técnicos se suman decenas de exploraciones rutinarias. La Autorité de Sûreté Nucléaire (ASN), encargada de supervisar estas centrales, pospuso en 2020 sus comprobaciones debido a la pandemia, por lo que muchas de ellas se han realizado este año. 

La antigüedad del parque nuclear francés –la edad media es de 37 años– obliga además a ejecutar otras tantas inspecciones en profundidad cada diez años, y coincide que entre 2022 y 2023 más de una decena tendrá que cerrar durante meses para recibir una puesta a punto como parte de la política francesa de llevar la vida útil de sus centrales hasta los 50 años.

Este cúmulo de problemas ha provocado que Francia generase el pasado agosto la menor cantidad de energía nuclear en lo que va de siglo, según la consultora S&P Global, un problema que tardará en resolverse. "Aunque Élictricité de France (EDF) trabaja a contrarreloj por la llegada del invierno, puede que la reactivación de los reactores se retrase varios meses porque estos problemas de corrosión son difíciles de resolver", explica a infoLibre Sabrina Kernbichler, jefa de análisis de Energía Europea en S&P Global Commodity Insights. 

En un año normal, Francia genera el 70% de su electricidad en sus 19 centrales, pero la producción de este año ha sido tan baja que ha tenido que comprar luz a sus vecinos. El mismo país que durante décadas había exportado energía a Europa y disfrutaba de una ventaja de precios –la energía nuclear es una de las más baratas–, ha tenido que importar de países como España, Reino Unido y Alemania.  

"España es un gran protagonista de la historia debido a su tope sobre el precio del gas que hace que la electricidad generada por ciclo combinado sea más barata que la que produce cualquier país europeo", afirma Kernbichler. La analista espera que España siga vendiendo en los próximos meses grandes cantidades de luz a Francia, un país que en septiembre y noviembre seguirá siendo un importador neto de electricidad, según esta consultora. Poco a poco el país galo recuperará algunos de sus reactores, pero también incorporará otros a revisión, ya que se ha propuesto inspeccionar los 56 que tiene de aquí a 2025. 

Además de traer electricidad del exterior, el Gobierno francés se ha visto obligado a quemar más gas natural y carbón, como ha ocurrido en el resto de Europa, lo que evidencia el coste medioambiental de la crisis energética. Aunque también se ha apoyado en una mayor generación con paneles solares, que también ha compensado el desplome de la producción hidroeléctrica debido a la sequía.

Peter Osbaldstone, director de estudios sobre energía europea en Wood Mackenzie, opina que los problemas para Francia continuarán en los próximos meses. "El descenso de la producción nuclear se verá compensado por el aumento de la oferta eólica y solar, pero, al menos el año que viene, el suministro eléctrico francés seguirá siendo relativamente débil". 

Esta situación provocará que la Unión Europea continúe con un sistema energético muy tensionado que provoque el alza de los precios, ya que la tecnología nuclear es la principal fuente de generación eléctrica del continente, seguida del gas, el carbón y la hidroeléctrica. 

¿Podría ocurrir en España? 

El supervisor nuclear francés afirma que los problemas de corrosión no son un peligro a corto plazo debido a que las grietas se forman en los tubos de refrigeración del circuito de emergencia y son tan pequeñas que tardarían años en provocar fugas y décadas en romper la tubería. 

Desde Foro Nuclear, la patronal del sector en España, aseguran que las investigaciones de las autoridades galas han constatado que las fisuras no son causadas por la antigüedad y el uso de las centrales –lo que podría llevar a pensar que este problema es extensible al resto de países–, sino que se deben "a una modificación de diseño específica que se hizo en determinadas plantas francesas" y que no está en las españolas. 

"A pesar de que las centrales españolas no tienen esa modificación de diseño, se están realizando comprobaciones e inspecciones, informando oportunamente al organismo regulador", confirman desde el sector. Todo esto puede llevar a suponer que la crisis energética francesa es fruto de la conjunción de diferentes problemas, que por casualidad han coincidido en el tiempo: la pandemia, Rusia, averías... Pero Fabian Rønningen, analista de Rystad Energy, también observa una falta de responsabilidad.  

"Creo que EDF no puede culpar solo a la mala suerte en este caso. Muchas de las unidades francesas funcionan desde 1970 y 1980, además de unas pocas en los 90. Deberían saber que a medida que los reactores se vuelven más antiguos, terminarían necesitando revisiones exhaustivas", opina el experto. 

Alemania se replantea el cierre nuclear 

Pese a las complicaciones del parque atómico francés, esta tecnología ha vuelto al debate público este año ante la urgencia de deshacerse del gas ruso. Desde el 1 de enero de este año, la Comisión Europea reconoce la energía nuclear y al gas natural como dos tecnologías de transición, la llamada etiqueta verde

Esta decisión polémica que fue ratificada en julio por los 27 gobiernos en el Parlamento Europeo ante la amenaza de un posible corte de gas ruso, cuya única alternativa a corto plazo es la quema de gas. 

Sabrina Kernbichler explica que la experiencia francesa ha sido un palo para el parque nuclear de este país, pero que no hará cambiar de idea a quienes apuestan por esta energía. "El parque francés se está deteriorando porque está muy anticuado, pero eso no significa que esta tecnología vaya a ser ignorada por Europa. De hecho, varios países están ya construyendo nuevos reactores". 

Pese al posicionamiento de la Unión Europea en junio, ha habido pocos avances en el continente en materia atómica debido a que la construcción de estas centrales tarda entre cinco y siete años, y los planes que ha elaborado la Comisión en los últimos meses para sortear la crisis energética no incluyen la apertura de nuevas centrales. 

El debate se ha centrado en la prolongación de los cierres de las que actualmente están en funcionamiento, como ha ocurrido en Alemania, donde el Gobierno se plantea posponer la clausura de sus tres últimos reactores programada para el 31 de diciembre. 

El movimiento llega tras más de dos décadas de política antinuclear, que fue impulsada tras el desastre de Fukushima de 2011. La decisión es especialmente controvertida porque la tomaría un gobierno socialista asociado con los Verdes, que está a la espera de un informe sobre la viabilidad de la extensión de la vida útil de las centrales. 

En España, el Partido Popular pide desde hace meses la suspensión del programa de cierre de los siete reactores que tiene el país, una decisión que tomó el Gobierno actual en 2018 para que ninguna central permanezca operativa durante más de 40 años. Como parte del Plan Integral de Energía y Clima, se espera que entre 2027 se cierre todo el parque nuclear español, que genera el 20% de la electricidad nacional. 

En toda Europa, incluidos los países de fuera de la Unión, funcionan en este momento 134 reactores, a los que se sumarán nueve en los próximos años: en Francia (1), Reino Unido (2), Ucrania (2), Hungría (2) y Eslovaquia (2). 

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