MEDIOAMBIENTE
España se despide a medias del carbón y mantendrá por seguridad dos plantas en hibernación en 2026
La primera central de carbón de España comenzó a funcionar en Barcelona en 1881, en unos antiguos telares junto al puerto de la ciudad, y la última en hacerlo podría ser la térmica de Soto de Ribera, en Asturias, aunque no está claro cuándo se apagará del todo. El Gobierno estimaba que 2025 sería el último año con producción eléctrica de carbón, pero en 2026 todavía permanecerán activas dos instalaciones para evitar problemas puntuales de suministro. Una será la asturiana, que produjo energía hasta mediados de diciembre, y la segunda será la mallorquina Es Murterar, que lleva casi un año sin encenderse.
De esta manera, en 2026 se producirá probablemente el culmen de un proceso que comenzó en 2018, y que llevó en 2025 al cierre de dos importantes centrales, la asturiana Aboño (al grupo I y II) y la gaditana de Los Barrios, ambas de la compañía EDP. En realidad, la clausura de Aboño II y de Los Barrios no ha sido aún formalizada porque están a la espera de recibir el permiso del operador del sistema, Red Eléctrica, pero ninguna produce electricidad desde julio.
Quienes llevan años luchando por el fin del carbón, la tecnología más contaminante de producción de energía, aguardan ahora a conocer el futuro de Soto de Ribera, la central más activa de las que quedan en pie en el país. Según explican fuentes del Ministerio de Transición Ecológica, "todavía no se puede cerrar por seguridad de suministro esa zona", de manera que la instalación lleva varios meses operando de forma intermitente porque tiene la orden de generar energía por restricciones técnicas, un mecanismo que activa el operador de la red cuando calcula que puede haber picos locales de consumo.
El Gobierno recogió en su Plan Nacional de Energía y Clima 2023-2030 que "en torno a 2025 tendrá lugar el cierre completo" del parque de carbón, pero añadió que ese hito "estará sujeto a la evaluación por parte del Operador del Sistema del cumplimiento de criterios de seguridad de suministro del sistema", como finalmente ha ocurrido.
Paco Ramos, experto en energía de Ecologistas en Acción, lleva décadas estudiando la industria asturiana y asume que 2026 será el primer año sin carbón para la economía española. "Entiendo que Soto de Ribera tiene la garantía para funcionar, pero que no lo hará, salvo que haya una necesidad puntual. Aunque todavía no nos dejen hacer una fiesta de cierre definitiva, creo que es una medida razonable", opina el activista.
Ramos explica que la red de transporte y distribución asturiana está colapsada en los polos industriales, y llevan desde 2020 esperando unas inversiones que Red Eléctrica prometió en el plan de infraestructuras 2020-2025 y que ahora ha ampliado en su propuesta 2026-2030. Mientras llegan las nuevas líneas de alta y media tensión, los transformadores y las subestaciones para eliminar los cuellos de botella, Soto de Ribera seguirá funcionando de manera indefinida.
La duda que tiene el experto es de qué manera será retribuida la central asturiana, que tendrá que seguir pagando salarios y cubriendo el mantenimiento de la planta sin generar electricidad o produciendo una cantidad mínima. La manera habitual de subvencionar la operación de estas instalaciones imprescindibles son los pagos por capacidad, un pequeño porcentaje de la factura de la luz que se destina a costear instalaciones que no son rentables. "El problema es que ahora la Unión Europea no permite pagos por capacidad a centrales que emiten más de 550 gCO2/kWh, y eso deja fuera al carbón. Habrá que ver qué acuerdan", opina el experto de Ecologistas.
La central de Es Murterar, por su parte, también continuará en hibernación de manera indefinida para garantizar la seguridad de suministro en el archipiélago balear, aunque solo tiene autorización para operar 500 horas al año, que en 2025 consumió en los primeros cuatro meses. Además, de los cuatro grupos de generación que tenía originalmente la planta, solo restan abiertos los 3 y 4, de 120 MW cada uno.
En teoría, la planta de Alcúdia seguirá latente hasta que se finalice la construcción de una segunda interconexión eléctrica con la península –un proyecto que se puede alargar hasta 2030–, pero según publicó el mes pasado Diario de Mallorca la compañía dueña, Endesa, ha iniciado un proceso de prejubilaciones y reposicionamiento de trabajadores para una posible clausura.
A diferencia de Es Murterar, Soto de Ribera puede trabajar sin límite de horas porque en 2017 instaló una planta de desnitrificación para reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), el principal escollo legal que sufren las centrales de carbón europeas, pero se limita a trabajar a las horas que le obliga REE porque no es rentable en el resto. Además de ser menos eficiente que una central moderna de gas, debe pagar mucho más en permisos de emisiones de CO₂ que cualquier otra tecnología.
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En una entrevista con infoLibre, la ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, explicó en diciembre que esta diferencia de costes era precisamente la condena de muerte inminente de las plantas de carbón españolas. "En cuanto existan alternativas, yo creo que las primeras interesadas en cerrarlas son las compañías", afirmó.
El apagón definitivo de esta tecnología comenzó en 2018, cuando la entonces ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, firmó dos protocolos con sindicatos y empresas para poner fin a la minería y a la quema energética de carbón. En enero de 2019 se cerraron los últimos yacimientos del país y de las 15 centrales térmicas que había en el país en 2018 ya solo quedan dos en hibernación, hasta el punto de que menos del 1% de la electricidad generada en el país procede hoy de este combustible.
A finales de 2024 cerró la térmica de La Pereda, en Asturias, propiedad de Hunosa, que quemaba residuos mineros, para transformarla en una térmica de biomasa. En julio de 2025 reabrió el grupo II de Aboño (556 MW) tras una renovación para pasar a quemar gas natural. Desde entonces no ha vuelto a encenderse Aboño I (336 MW), que solo tenía permiso para operar mientras su gemela se encontraba en conversión. Por último, la planta de Los Barrios (570 MW) solicitó a REE el permiso de cierre y está a la espera de recibirlo, pero no se espera que vuelva a encenderse porque lleva seis meses sin hacerlo.