RECIBO DE LA LUZ
El Gobierno impulsará una red de oficinas para ampliar la cobertura del bono social eléctrico
El Gobierno aprueba este martes en el Consejo de Ministros la nueva y esperada Estrategia de Pobreza Energética, una actualización para los próximos cinco años de la guía que debe resolver el problema endémico de acceso a la energía en España, dado que millones de familias no pueden mantener una temperatura adecuada en su casa. Uno de los puntos a abordar es el reducido número de beneficiarios del bono social eléctrico y térmico. Por ello, el nuevo plan contempla crear una red de puntos de asesoramiento en municipios para darlos a conocer y ayudar con el papeleo.
Según el INE, uno de cada cuatro hogares en España (4,8 millones de viviendas) se encuentra en situación de pobreza o exclusión social, pero los beneficiarios del bono social en diciembre de 2025 eran solo 1,73 millones de hogares, lo que significa que este recurso apenas llega al 36% de quienes lo necesitan. Un estudio de Esade de 2022 llegaba a una conclusión parecida: las ayudas energéticas las reciben el 24,5% de las familias que cumplen con los requisitos.
El Gobierno tiene desde hace años el compromiso de incrementar esa cifra, pero hasta ahora no había desarrollado ningún programa para lograrlo. La nueva Estrategia 2026-2030, sin embargo, incluirá un "programa de apoyo a la constitución de puntos de asesoramiento energético" que podrán ser fijos o itinerantes, según ha podido saber infoLibre. Allí se aclarará si una familia cumple los requisitos para acceder a estas ayudas con el objetivo de captar a cientos de miles de familias.
La nueva estrategia también abordará el problema de los cortes de luz introduciendo el conocido como "principio de precaución", un protocolo para evitar que hogares de bajos recursos se queden sin energía. El problema no se resolverá inmediatamente porque el plan solo emplaza al Gobierno a introducir cambios a través de una futura ley, puesto que la Estrategia no tiene rango normativo. Como ejemplo de lo que podría llegar a ser, Cataluña ya cuenta con una ley autonómica de principio de precaución en los cortes de luz que obliga a las comercializadoras eléctricas a contactar con los servicios sociales antes de desconectar un domicilio. De esta manera, se activa un protocolo para resolver la situación.
Entre otras medidas, el nuevo plan del Ministerio de Transición Ecológica incluye también la introducción de la pobreza energética en la Atención Primaria, de manera que los centros de salud introduzcan en el historial médico si el paciente puede mantener una temperatura adecuada en casa, debido a que este problema también tensa el sistema sanitario, incrementando las enfermedades respiratorias e incluso la mortalidad.
La nueva Estrategia de Pobreza Energética llega un año tarde –debía haberse implementado el 1 de enero de 2025, cuando caducó la anterior– y no tendrá una dotación económica propia. Sus medidas se costearán con el presupuesto que ya tiene el Ministerio de Transición Ecológica y con una partida extra que provendrá del Fondo Social para el Clima, una hucha de 6.800 millones de euros procedentes de fondos europeos que se pondrá en marcha este año.
Cómo atraer a más familias al bono social
La primera de las medidas anunciadas, la puesta en marcha de las oficinas de asesoramiento para el bono social eléctrico, era una de las peticiones que habían hecho las organizaciones de consumidores para reducir la brecha entre quienes cumplen con los requisitos y quienes efectivamente lo reciben. Esta ayuda –pagada entre todos los consumidores de electricidad con un suplemento en el recibo– supone en 2026 un descuento sobre el coste de la luz del 42,5% para los consumidores vulnerables y del 57,5% para los vulnerables severos. En el caso del bono térmico, es una subvención cubierta con presupuestos nacionales y autonómicos cuya cuantía varía en función de la comunidad autónoma y la región climática del domicilio.
Cecilia Foronda, encargada de Transición Justa de la Fundación Ecodes, opina que esta red de ayuda presencial o telemática es una buena solución porque el asesoramiento individual tiene muy buenos resultados. Su organización lleva desde 2013 ayudando a familias vulnerables a acceder a ayudas, a mejorar hábitos de consumo energético o a rehabilitar domicilios, con muy buenos resultados. "De las 7.000 familias que atendimos el año pasado, el 74% no disfrutaba del bono eléctrico, y a final de año lo consiguió el 92%. Queda patente que cuando informas y acompañas, logras que las políticas públicas funcionen", valora.
Aunque las organizaciones de consumidores vean con buenos ojos la creación de esta red de oficinas, subrayan que esta no es la mejor política posible para mejorar la penetración del bono social. El Ministerio de Transición Ecológica valoró en la Estrategia de Pobreza Energética pasada (2019-2024) introducir un sistema automático que otorgase el bono eléctrico y térmico a quien cumpliese los criterios de renta, pero se terminó desechando por problemas con la Ley de Protección de Datos, según fuentes del sector.
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Soledad Montero, experta en energía de la organización de consumidores CECU, sigue insistiendo en que habría que buscar la fórmula para encajar legalmente ese mecanismo automático. "La automatización de las ayudas energéticas es imprescindible. Si se hace en Portugal, no es posible que no se pueda hacer en España", subraya.
En todo caso, el incremento de los precios de la luz de los últimos años ya ha servido para atraer a 500.000 domicilios al bono social eléctrico en los últimos seis años, hasta superar los 1,7 millones de inscritos. El bono social eléctrico crece al mismo ritmo, ya que al tener el bono social eléctrico se concede automáticamente el térmico.
El último informe de la Universidad Pontificia Comillas sobre pobreza energética demuestra que queda mucho por hacer y que millones de españoles necesitan apoyo urgente para pagar las facturas. En 2024, el 27,1% de los hogares afirmó que no se pudo permitir gastar lo necesario para calentar su casa, y el 9,3% ni siquiera puede pagar una cuarta parte de lo necesario para cubrir sus necesidades energéticas básicas.