CAMBIO CLIMÁTICO

Uber aspira a ser la mayor empresa de transporte limpio, pero ya contamina como todo un país

Una señalización de Zona de Bajas Emisiones de especial protección en el Distrito Centro, a 2 de enero de 2024, en Madrid.

Coger un Uber ha sido para millones de personas la primera experiencia subiéndose a un coche eléctrico. Hace cuatro años estos vehículos suponían una fracción del parque móvil de Europa y Estados Unidos, pero Uber ya había puesto en las grandes ciudades modelos de Skoda o Toyota híbridos que entonces eran una revolución. Cuatro años después, su flota ha crecido exponencialmente y compite con el taxi en 15.000 ciudades del mundo, pero ese éxito ha matado la ambición verde de la compañía, que ya contamina como un país entero

En 2024 las emisiones globales de Uber rozaron los 39 millones de toneladas debido a los más de 3.000 millones de viajes que realizaron sus coches. Aunque la empresa destaca el crecimiento en su flota de coches 100% eléctricos, todavía sigue siendo ínfima sobre el total de vehículos que mueve cada día en el planeta, lo que provoca que las emisiones de la compañía se comparen con las de Uruguay, Cuba o Dinamarca.

En Europa, la presencia de coches eléctricos de Uber ha crecido en los últimos tres años y el 16,8% de todos sus viajes fueron libres de emisiones en el tercer trimestre de 2025, según revela el informe de sostenibilidad de la empresa, y en Estados Unidos, el 9,5%. Sin embargo, la ambición climática de Uber se ha diluido desde que Donald Trump llegó a la presidencia en febrero, y Uber está más lejos que nunca de cumplir los compromisos que tiene con sus accionistas: que el 100% de sus viajes sean cero emisiones en 2030 en Europa, Estados Unidos y Canadá.

Para el cierre de 2025 también tenía dos compromisos que en principio no cumple, aunque la compañía no tiene información concreta sobre ellos. El primero es que el 100% de sus trayectos –sin incluir delivery en Londres y Ámsterdam serán libres de emisiones, al igual que el 50% de los viajes en siete capitales europeas, entre ellas Madrid. Sin embargo, solo uno de cada 10 viajes en Madrid son, en este momento, completamente eléctricos, según afirma un portavoz de Uber España a preguntas de infoLibre.

Esta fuente señala aun así que la compañía está decidida a cumplir con sus promesas de 2030. Preguntado por si van de camino a cumplir con su objetivo 100% eléctrico esta década, responde que "sí". "Los datos muestran que la transición avanza a buen ritmo. A nivel global, los conductores que usan Uber se están pasando al vehículo eléctrico hasta cinco veces más rápido que los conductores particulares", añade.

Quizás en Europa la compañía es optimista, aunque está muy, muy lejos de cumplir con su compromiso, pero su negocio es global y la Unión Europea es solo uno de sus mercados. De los 17 millones de conductores que finalizaron algún viaje el año pasado en el planeta, solo 207.000 condujeron un eléctrico, el 1,2%, lo que evidencia la tarea imposible de descarbonizar la empresa.

A esto se suma que en Estados Unidos, según recogió este mes el medio Bloomberg, Uber ha abrazado la política negacionista de Donald Trump y su mega proyecto de presupuestos Big Beautiful Bill, que ha sacado adelante este año y que recorta de manera salvaje las principales ayudas públicas para la compra de eléctricos y la instalación de plantas renovables. El director ejecutivo de Uber, Dara Khosrowshahi, apareció incluso en junio en un video promocional de la Casa Blanca dando gracias al presidente por esa legislación.

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Desde entonces, Uber ha finalizado en Estados Unidos uno de sus programas para incentivar la compra de coches eléctricos, que consistía en ganar entre 100 y 250 dólares extra cada mes por conducir un eléctrico. Sin embargo, como Trump acabó en octubre con los créditos fiscales para apoyar la compra de estos vehículos, Uber inició una campaña para dar 4.000 dólares a quien los comprase en algunos Estados, pero solo para los 2.500 primeros en apuntarse.

En Europa, la compañía lo confía todo a las ayudas públicas estatales y autonómicas. Desde Uber afirman que globalmente han invertido 800 millones de dólares en incentivar el coche eléctrico, pero no describen ningún programa de ayudas directas que tengan en Europa, ni aparece ninguno en su web. Aluden a "acuerdos con empresas como Repsol, Endesa, Banco Santander o El Corte Inglés", sin aclarar los beneficios que dan a los conductores, pero según se ha publicado en prensa en los últimos años, ofrecen una recarga del vehículo más barata y condiciones favorables para acceder al leasing de coches.

Aunque la empresa no aclara cuántos coches eléctricos tiene en España, Uber tiene la meta de superar los 1.000 en 2025 solo en Madrid. Por otra parte, fuentes de la compañía subrayan que este año han multiplicado casi por cuatro la cifra total de eléctricos en España y que uno de cada diez viajes es 100% eléctrico en todo el país, más que en el pasado, pero por debajo de la media europea (16,8%). Uber también han introducido el servicio Uber Electric en ocho ciudades españolas, un viaje cero emisiones que cuesta lo mismo que uno estándar.

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