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El 'informe Caño' desata una crisis interna en 'El País'

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jaime soteras

La Redacción del diario El País, y muy especialmente su núcleo directivo, vuelve a sufrir convulsiones un año largo después de abordar el ERE más cruento de su historia. El responsable del explosivo escenario actual vuelve a ser su presidente, Juan Luis Cebrián, que decidió encargar discretamente a Antonio Caño, corresponsal en Washington, un informe interno en el que expusiera por escrito su visión sobre el periódico y sobre los cambios que conviene hacer para frenar su galopante pérdida de audiencia y de influencia, según ha podido saber infoLibre.

Según fuentes de Prisa, sólo Cebrián y Caño conocían ese encargo. Hasta el pasado martes, cuando el veterano corresponsal y máxima referencia de la edición para América de El País envió por error una copia del mismo a unos cincuenta periodistas y colaboradores de las distintas delegaciones americanas. Incluso algún subdirector en Madrid recibió también un documento de cuya existencia no estaba informado ni siquiera el propio director del diario, Javier Moreno.

Inmediatamente, Caño envió un nuevo mensaje explicando el “error informático” y rogando que se borrara, pero el contenido del informe era demasiado importante para lograrlo. Lo que en él propone el actual corresponsal, cuyo nombre ha venido sonando como posible sucesor de Moreno al frente de El País, es cambiar a todo el equipo directivo, al que considera encerrado en una especie de burbuja que no conecta “ni con la Redacción ni con la sociedad a la que debe abrirse el diario”.

El informe propone explícitamente sustituir a Javier Moreno por un profesional (se supone que de la casa) con trayectoria reconocida y respetado por la Redacción, y plantea un esquema con tres directores: uno para el El País papel, otro para la edición digital y un tercero para la edición América. Añade la conveniencia de incorporar jóvenes de 30 años al equipo directivo y critica las “formas” y los “lujos” que aún derrochan miembros del llamado internamente grupo de “los coroneles”.

En el núcleo directivo ha caído como una bomba de racimo el informe Caño. Su primera interpretación ha sido que el corresponsal en Washington ha sido ya nombrado “director de facto” del periódico, y que su escrito es algo así como “un programa electoral de derechas”. Tal nombramiento encajaría en el giro que desde hace tiempo se percibe en la línea editorial de El País, cada día más cercana a las posiciones del Gobierno, especialmente en materia de política económica. Los intereses de Mariano Rajoy son coincidentes con los de grandes empresas y bancos acreedores del gigantesco endeudamiento del periódico.

Otras fuentes que conocen bien lo ocurrido sostienen que Antonio Caño ha sido “absolutamente sincero” y que, al margen de otras consideraciones ideológicas, el contenido “profesional” del informe “sería respaldado por el 90% de la Redacción”. Según esa versión, Caño no aspiraría en absoluto a la dirección del periódico, sino que preferiría mantenerse en Washington como responsable para América.

Javier Moreno, a quien es muy difícil ver en la Redacción de la calle Miguel Yuste, ha estado este fin de semana en su despacho y ha mantenido diferentes reuniones con su personal de confianza. Todos consideran que en los próximos días Juan Luis Cebrián, último responsable del nuevo desaguisado, está obligado a despejar la incertidumbre provocada y a aclarar los pasos que pretende dar acerca de la dirección de periódico, cuya credibilidad queda definitivamente tocada tras el informe Caño.

Cifras negativas

El País ha sufrido un desplome de su difusión en los últimos tiempos. En 2007, primer año completo de Moreno como director, la Oficina de Justificación de la Difusión (OJD) certificó al rotativo 435.083 ejemplares. En 2013, esa cifra se había reducido a 292.226 copias. Es decir, una pérdida del 32,8% en seis años, que han estado marcados por una fuerte reducción de las ventas de la gran mayoría de los diarios en papel y de sus ingresos publicitarios.

Precisamente, el desplome de los ingresos fue la principal razón aducida por Prisa, el grupo editor de El País, para abordar a finales de 2012 un ERE que supuso el despido de 129 profesionales, de los 466 que formaban la plantilla (un 27,6% del total). El rotativo pasó de tener unos beneficios operativos de más de cien millones en 2007 a registrar un Ebit (beneficio antes de intereses e impuestos) negativo de 54,4 millones en 2012.

Junto al desplome de la difusión y de los ingresos del buque insignia de Prisa, también se ha producido una caída en picado del valor de las acciones del grupo editor. En febrero de 2007 Prisa cotizaba por encima de los 15 euros, mientras que el pasado viernes cerró en Bolsa a 39 céntimos, lo que equivale a una pérdida del 97,4% del valor.

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