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Los libros

Las cartas de Max Aub

  • Trampas recoge los aforismos, tanto inéditos como publicados, que el escritor dedicó al mundo del juego, al que consagró parte de su vida
  • Las obras hablan de la belleza del juego y de las trampas dentro de él, del juego y la vida, del juego y el tiempo, del juego y el miedo, del juego y la belleza

Publicada 21/07/2017 a las 06:00 Actualizada 20/07/2017 a las 18:29    
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Trampas
Max Aub

Edición de Pedro Tejada Tello
Reino de Cordelia

Madrid
2017
  En una magnífica edición, Reino de Cordelia acaba de publicar un conjunto de aforismos de Max Aub sobre el juego y las trampas, en edición de Pedro Tejada Tello, quien también se encargara, tiempo atrás, de bucear en los Crímenes ejemplares que permanecían inéditos.


Max Aub era un gran jugador de cartas y también de la vida. Tanto, que murió de un infarto, un sábado por la tarde, preparado ya en su casa para una timba de póquer, como era habitual en él. Gloriosa manera de morir, de golpe, con la baraja en la mano y el tapete verde sobre la mesa. Como se afirma en la contraportada del libro, Max Aub siempre jugó: tanto en los campos de concentración como en México, país al que se exilió por obra y gracia del general Franco y acogido por obra y gracia de otro general llamado Cárdenas. En su primera fase del exilio mexicano iba todas las tardes a casa de Paulino Masip a jugar a las cartas y, a mediados de los años sesenta, varios amigos jugaban en el domicilio del escritor los sábados por la tarde. Fue en una de ellas, en el año 1972, cuando murió.

Como personaje prolífico que era, como alguien que todo lo pensaba y repensaba, que a todo sacaba punta y de todo hacía ejercicios lingüísticos, le dio vueltas –así lo recoge en alguna correspondencia con amigos— a realizar un volumen que llevaría el nombre de este libro, pero solo aparecieron Algunas trampas en 1968 y 1970, las primeras en la revista Diálogos de México, y las segundas en El Urogallo, en el número 3,  junio-julio, de 1970.

El resto son aforismos inéditos buceados en los archivos de la Fundación Max Aub, en sus diarios y en sus libros. La estructura del presente volumen obedece a este trabajo de investigación, apareciendo en primer lugar los ya publicados y después los inéditos. Como es de suponer en una persona como Max, el uso del aforismo le da no solo para hablar de lo que para él es la belleza del juego y de las trampas dentro de él, aunque la mayoría se refieren a esto, sino para el uso de la metáfora del juego y la vida, del juego y el tiempo, del juego y el miedo, del juego y la belleza… y así mostrarnos un abanico de posibilidades y pensamientos, como el aforismo que dice: "No hay trampa como el miedo".

En algunos de los aforismos suele dar vuelta a los refranes, como hizo también con los Crímenes ejemplares: usar el envés del pensamiento, darle a todo un giro, una vuelta de tuerca.

A lo largo del libro encontramos aforismos referidos a todo tipo de juegos. La mayoría hacen referencia a los juegos de naipes y, dentro de ellos, el póquer, aunque también habla del bridge, del mus, tute, canasta, del albur, etc. Incluso del juego de la siete y media haciendo alusión a que si Dios lo jugara, los humanos nos entenderíamos. El resto se refiere al dominó, a los toros, al ajedrez, al juego del escondite, a la ruleta, a los solitarios, a la lotería, al fútbol (como engaño, porque se trampea para meter gol). Incluso tiene uno dedicado a la aspirina como trampa. Genial. No deja títere con cabeza.

Cuando los aforismos se refieren a los juegos de naipes, vienen señalizados en el libro con dibujos relacionados con la baraja, y la separación entre uno y otro se hace usando los palos de la baraja francesa: corazones, picas, tréboles, diamantes. Cuando habla del dominó, la separación entre aforismos viene con fichas del mismo. Los de la lotería, con números del bombo; los taurinos con pequeños toros; las trampas para tramposos con el dedo índice señalando hacia arriba.

Es un libro hecho para jugar, para volver una y otra vez a él, releer cada aforismo y encontrar su profundidad, dejarse llevar por los dibujos, por la edición y también, cómo no, dejarnos llevar por el pensamiento. En ningún caso será una pérdida de tiempo, porque como muy bien dice: "No se juega nunca para perder el tiempo, sino para ganarlo". Max no da puntada sin hilo.

A lo largo de todo el libro se entrevé el amor de Max por el juego, al que considera arte, lo mismo que al arte lo considera juego. Y siguiendo con el juego, la editorial Reino de Cordelia nos propone una doble portada, una de ellas, la ilustración de cubierta, está compuesta por los naipes eróticos sobre Casanova, de Paul Émile Bécat. La otra es un joker, sobre los que tiene también algún aforismo. Es obligatorio hacer mención, por tanto, al responsable del diseño y la maquetación: Jesús Egido.

Esta vena lúdico literaria está muy presente en toda la obra de Aub. No sólo en los Crímenes ejemplares, también, por ejemplo, en El juego de cartas, donde nos propone una novela epistolar –doble sentido carta/naipe—; o en la Antología traducida, por poner solo algunos ejemplos. Fueron los acontecimientos políticos que vivió, primero la dictadura de Primo de Rivera que le llevó a afiliarse al Partido Socialista, y después el compromiso con la República y la Guerra Civil, los que  marcaron la otra faceta de su obra literaria y de ella saldrían magníficas novelas, como La calle de Valverde (dictadura de Primo de Rivera) o las novelas de El laberinto mágico, también llamados Los campos, sobre la Guerra Civil.

Por cierto, ironías del destino, a Max Aub últimamente también le han  hecho varias “trampas”. Le hicieron  trampa al quitarle su nombre a una sala en Las Naves de Matadero. Luego, en una gran exposición que le dedicó el Instituto Cervantes —vaya por delante mi agradecimiento a ella y al catálogo por su aspecto divulgativo— hicieron la pequeña “trampa” de quitar en la cronología toda referencia política; a él, personaje marcado por los sucesos que le tocó vivir, con una literatura de un antes y un después. Así, se recogía en la cronología su ingreso en el Partido Socialista, pero no se hacía referencia a la dictadura de Primo de Rivera. Tampoco se recogía la proclamación de la República ni se hacía mención expresa a la Guerra Civil, que determinó no solo su obra literaria, sino también su vida. Como parece ser que esta exposición va a ser itinerante,  se podrían subsanar estas pequeñas “trampas” para poder así entender mejor la obra y vida de nuestro querido Max Aub.

*Carmen Peire es escritora. Su último libro, En el año de Electra (Evohé, 2014). 
 
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