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Verso Libre

La incultura como programa político

Publicada el 02/02/2020 a las 06:00 Actualizada el 01/02/2020 a las 15:58
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Al poeta Miguel Hernández no le dejaron estudiar. La leyenda repitió durante años que la pobreza familiar había impedido su permanencia en los centros escolares; pero no era verdad. La razón fue que su padre consideraba el estudio como algo peligroso para el pueblo y que los libros debían reservarse para las élites destinadas a la Iglesia o al Gobierno. Si una buena educación pública es una exigencia imprescindible en la igualdad y el progreso democrático de una sociedad, resulta lógico que las élites económicas se planteen la colaboración con el fanatismo y la incultura para mantener sus privilegios.

El prestigio del "no saber" o el desprecio del conocimiento caracteriza buena parte de los debates políticos. Lo que en una dictadura se aborda con prohibiciones y silencios, en las democracias se procura con campañas de manipulación en las que una verdad queda inutilizada por sentimientos de desconfianza o negación preventiva. Hay sectores de la población que se sienten orgullosos de ser analfabetos.

El caso de Donald Trump parece un ejemplo claro. Su sistemático uso del humor zafio y la mentira sólo puede dar frutos en una sociedad orgullosa de su "no saber". Los estudios de miles de científicos alarmados por las consecuencias del cambio climático y el daño de la producción destructiva valen menos que una ocurrencia chistosa de Trump. Y si nos ponemos a pensar en la contaminación de los procesos democráticos, es llamativo que la mayoría republicana del Senado haya votado a favor del no saber, el privilegio de ocultar documentos y testigos en el debate público, para declarar la inocencia con el respaldo del desconocimiento.

En esta dinámica orgullosa del analfabetismo, tampoco es un síntoma menor las pocas consecuencias políticas que tuvo en el Reino Unido el descubrimiento de las mentiras y las manipulaciones de los que organizaron la campaña en apoyo del Brexit. Si se trata de defenderse de los migrantes, es un detalle menor conocer la realidad de las migraciones. Y si se trata de sentirse libre acabando con la regulación de los intercambios económicos, tampoco parece útil detenerse a pensar quién se beneficia y quiénes padecen la falta de una ordenación económica.

El fanatismo y el desconocimiento se han puesto de moda también en los debates políticos españoles sobre la igualdad de género, la sexualidad y la memoria democrática. Muchos historiadores han dedicado cientos de libros, con todo el peso de la sabiduría académica, a explicar los hechos ocurridos a raíz del golpe de Estado de 1936. De nada sirve este saber ante la impunidad de algunos portavoces políticos dispuestos a disparatar o falsear la historia.

Conviene ser consciente de que todos estos disparates no son fruto de la ignorancia, sino de cálculos razonables para movilizar la irracionalidad ajena. Cristina Monge publicó en infoLibre una esclarecedora columna sobre la meditada elección de la fórmula "pin parental" para bautizar el asalto a la enseñanza pública. Una palabra positiva, que nos da acceso a nuestro ordenador y nuestras redes, y otra entrañable, con buenos ecos familiares, se escogió para generar un debate falso y, de camino, poner en el punto de mira político la anulación de la enseñanza pública y el prestigio ético de sus profesores. En realidad, se trataba de volver a los tiempos del padre reaccionario de Miguel Hernández y del predominio de la superstición clerical frente a la educación y el conocimiento. Lo que era un "virus fundamentalista" fue bautizado como "pin parental" para jugar con los sentimientos de la gente.

La armas de destrucción masiva de la Primera Guerra Mundial hicieron que los poetas empezasen a mirar con sospecha la palabra "progreso". Los campos de concentración del nazismo y la bomba atómica norteamericana, capaces de convertir la razón en una geometría del asesinato, provocaron desilusiones contra la sabiduría occidental como la que Adorno condensó en su queja más famosa: "no se puede escribir poesía después de Auschwitz". El prestigio intelectual de la razón estaba por los suelos entre los intelectuales.

Pero lo que ahora se busca es una vuelta al fanatismo de un pueblo invitado al no saber. Es la estrategia inventada para jugar con su desamparo y su miedo. Es la salida irresponsable que los ideólogos del neoliberalismo, dispuestos a sacrificar la raíz de su propia ideología, pretenden justificar como respuesta ante la desigualdad, la precariedad y la incertidumbre provocada en las mayorías sociales con sus medidas económicas.

Están jugando con el fuego del "no saber" y del odio al conocimiento. La manera de combatir este mal no se limita a combatir el virus fundamentalista con educación pública. Resulta también necesario crear condiciones de vida digna para salvar a la gente de su desamparo. Y el Estado sabe cómo hacerlo. Tiene esa sabiduría.

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26 Comentarios
  • Orlinda Orlinda 04/02/20 12:09

    El paro sube en 90.248 personas en enero.
    La afiliación a la Seguridad Social pierde 244.044 cotizantes.
    Creer por Fe en la sabiduría del Estado no sirve para nada, hechos son amores.

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  • losdel38 losdel38 02/02/20 21:22

    ....Magnifico escrito Garcia Montero.

    Y para desgracia nuestra España en el Rankin del Mundo mundial nuestras
    Universidades/escuelas ocupan el puesto 160 ¿ Que se va a esperar a la hora de votar de un Pueblo que tiene muy pocas escuelas y es muy religioso tipo Taliban....Eso si todo por la gracia de Dios que es muy grasioso.

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  • Argaru Argaru 02/02/20 20:26

    La incultura es la piedra angular que sustenta este edificio llamado democracia capitalista. Un pueblo culto y educado en valores de honradez y respeto hacia los demás es difícil de engañar, es difícil de manipular. No consiente ser gobernado por políticos mediocres y deshonestos. No está dispuesto a comulgar con ruedas de molino. Como decía Bertold Brecht, “el pueblo ha perdido la confianza en sus gobernantes, es hora de escoger otro pueblo”, ese otro pueblo es el pueblo inculto y fácil de manejar, el pueblo que el neoliberalismo quiere y desea. Es el pueblo de Donald Trump, el de Boris Johnson, es el pueblo que quiere Casado, Abascal y Arrimadas. Es lo que hay.

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  • Arkiloco Arkiloco 02/02/20 20:00

    Ya saben, soy el troll de Bidebi, “el innombrable”. A mi también me gusta el artículo de Montero, lo entiendo y lo suscribo, por lo que dice, la intención y la forma. Y aquí acabaría. Pero he aquí que Bidebi me cita aunque nunca se atreve a discutir conmigo y vuelve a lo que suele. A alardear de lo que no sabe ni domina y a que tenga interés lo que en el artículo de Montero, por su contexto e intención, no tiene mayor importancia y es casi académico o poco trascendente. Bidebi confunde o establece que es lo mismo, sinónimos, analfabetismo, ignorancia e incultura. Esto lo favorece el Diccionario de la RAE y que como dice la pedagoga y lingüista Rosa Maria Torres, merecería una revisión “después de tantos años de investigación, análisis y debate en torno al analfabetismo, la alfabetización, la cultura escrita”. Un analfabeto no es un ignorante, puede saber muchas cosas al margen de la letra escrita y saber resolver muchos problemas que un alfabetizado no sabría. Tampoco existen personas “incultas” o “sin cultura” salvo que se entienda de un modo restringido y elitista. Un aborigen del Amazonas, ágrafo, está cargado de cultura, se expresa de forma oral y tiene saberes, creencias, códigos culturales, historias, modos de vida y métodos para conocer. Vuelvo a citar a Torres: “Extender el término analfabetismo más allá del campo de la lectura y la escritura, asociándolo con "ignorancia" o "desconocimiento" en general, es una decisión arbitraria que ha llevado a desvirtuar el propio concepto y a multiplicar los analfabetismos (y las alfabetizaciones) aplicados a prácticamente cualquier campo: "analfabeto político", "analfabeto emocional", "analfabeto tecnológico", "analfabeto digital", "analfabeto ecológico", etc.”

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    • Arkiloco Arkiloco 02/02/20 20:01

      Termino esto, que ya digo no vendría a cuento en este artículo, citando lo que Saramago dijo cuando recibió el Nobel: El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir. Y antes de llegar a Bidebi con este recorrido que parecerá pedante, apuntando lo que cualquiera sabe o que no es muy difícil consensuar: las personas analfabetas no son ignorantes del mismo modo que las alfabetizadas no son necesariamente lumbreras. Hay sabios iletrados y muchos necios con título.Bidebi está alfabetizado pero normalmente se expresa como un necio y un presuntuoso que pontifica sobre lo que ignora casi todo. Vuelve con lo de la democracia que no existe y que ya he abordado en la columna de Maraña. Dice que no existe en ninguna parte pero no nos dirá que entiende el por democracia. Y no entiende que democracia e imperfección van unidos, que es un ideal. Y que si fuera perfecta, si existiese lo que el dice que no existe, ya no sería democracia. Pero ya lo traté esto hablando de las “utopías”, como deseos de algo definitivo, absoluto, de perfeccion. Que ni son “imposibles” ni están “en ninguna parte” pero son como guías en la búsqueda eterna de la mejora de la condición humana.

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      • Arkiloco Arkiloco 02/02/20 20:02

        Pero ahora remacha y niega que en España haya siquiera una “democracia liberal”. ¿En qué se basa? En nada. En datos y comparativas no, desde luego, y por eso se comporta como un ignorante o como un profano que pontifica a partir de prejuicios y creencias que ni se pueden discutir ni contrastar. No conoce más prensa que la de España y quizás solo lee dos o tres digitales pero afirma lo que le da la gana y compara sobre lo que desconoce todo. Pero esto, más que con el analfabetismo, la ignorancia o la incultura, puede tener más relación o se podría abordar mejor con lo que decía Ferlosio sobre la “ideología”. Bidebi presume de tenerla y aparece como alguien que se dirige todos los días a gilipollas, ignorantes o engañados. Así nos llama. Se le podría aplicar el dicho Ferlosiano: “Tener ideología es no tener ideas. Éstas no son como las cerezas, sino que vienen sueltas, hasta el punto de que una misma persona puede juntar varias que se hallan en conflicto unas con otras. Las ideologías son, en cambio, como paquetes de ideas preestablecidos, conjuntos de tics fisionómicamente coherentes, como rasgos clasificatorios que se copertenecen en una taxonomía o tipología personal socialmente congelada”. Y que quede claro, para que luego no me insulten, que yo no le he llamado “besugo congelado”. Otra cosa es que me parezca bastante besugo.
        Y sin más. Que me perdone Luis por la intromisión y ustedes no están obligados a insultarme pero pueden hacerlo. Ya saben, soy el troll, el innombrable. Mis disculpas por embarrarles la tarde. El artículo es muy hermoso y sobrevivirá a esto. Saludos.

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  • elpontondelaoliva elpontondelaoliva 02/02/20 19:13

    QUISE SER Y NO PUDE
    El sol no salía igual para todos
    ni la luna reflejaba tanto su sombra
    en el hastió de la zozobra.
    Eran las circunstancias
    por el odio y el rencor
    envueltas con la envidia
    consumada de la barbarie.

    Quise ser y no pude,
    envuelto en la llama de la inocencia
    sin que nadie pudiera
    escuchar mis sentimientos.
    El hambre mataba
    mientras permanecía
    el grito de la desesperación
    descolgado de las llares del deseo,
    para saciar el apetito incandescente
    castigado por la escasez
    agotadora del momento.

    Quise ser y no pude,
    la fuerza se impuso a la razón
    donde nunca debió de ocurrir.
    El destrozo de la vida
    era más fuerte que el pensamiento
    sublime de la cultura,
    segada por la mano llena de saña.
    No hubo manera de comprender
    la dureza del destino iniciada
    por la soledad del tiempo.
    La supervivencia era lo más importante
    en el destrozo de la miseria.
    El erial estaba consumado.
    La carroña al acecho
    y el hambre… el hambre se mataba
    con el silencio de la fuerza
    y el horror sesgado de la mentira.

    Quise ser y no pude,
    cuando más necesitaba
    el apoyo que todo niño necesita
    para llegar a la sensatez.
    ¡Si es que se llega alguna vez!
    La subsistencia era lo primero
    después todo lo demás,
    si de ello se hubiera podido
    sacar conclusiones.
    La mordaza social era tan grande
    que el destino jugaba a su suerte.

    Quise ser y no pude,
    en el tiempo destinado para ello.
    La inercia de la procesión
    te llevaba por el recorrido impuesto
    de la sinrazón de la patraña,
    donde el conocimiento se distribuía
    en forma de fuerza aniquiladora
    de la conciencia social.
    La limpieza étnica
    estaba dando su fruto
    en el empeño de la faramalla.
    El sueño estaba desbordado
    desde el momento de la locura
    de tierra, aire y fuego.
    El despertar fue terrible
    en el entramado de la represión,
    ante la falta de oportunidades
    alcanzables a la miseria humana.

    La suerte estaba echada.
    *
    EL PONTÓN DE LA OLIVA
    16 de enero de 2012

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  • elpontondelaoliva elpontondelaoliva 02/02/20 19:11

    No soy un Miguel Hernández, no pretendo serlo ya a mi edad. A mí, tampoco me dejaron estudiar, mis padres no tenían medios económicos. Comencé la escuela rondando los siete años y a los doce a trabajar en el campo. Ese vacío tan grande dictatorial, es el culpable de los muchos que escribimos comentarios en estos medios, que no pudimos ir a la universidad, y gracias o desgracia, de quitarnos muchas horas de sueño, conseguimos enlazar algunos versos que den sentido a la palabra y a la protesta.

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  • Antonio LCL Antonio LCL 02/02/20 17:17

    Por favor Luis, no dejes de lanzar a los cuatro vientos artículos cargados de pensamiento transparente y pedagógico como el que acabo de leer, Aprendemos más los que te admiramos como maestro y se lo pones más difícil a quienes odian que toda la ciudadanía , toda, se aleje de la mentira y la manipulación.
    Muchas gracias.

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  • itnas itnas 02/02/20 16:56

    Resulta que China produce el 30% de la riqueza del planeta y, como una consecuencia, la influencia del 'coronavirus' en las economías europea y USA será manifiesta y negativa. Nada nuevo en un mundo globalizado. Pero sí relacionado con el artículo, que me ha parecido excelente por contraste con la mayoría de los comentarios que claman 'esto va mal y se vislumbra poca solución'. En primer lugar, lo del 'coronavirus' ¿significa que las soluciones locales a problemas culturales, económicos, etc. serán eficaces? Ciertamente, no pretendo querer decir que la educación local no sea un objetivo. En segundo lugar, 'el Estado sabe cómo salvar a la gente de su desamparo'; estando de acuerdo con que, antes de la educación o contemporáneamente con ella, hay que cuidar el bienestar de las gentes, ¿es eso del Estado un concepto como, por ejemplo, la realidad? Quiero decir que como tal concepto no es posible tomar un café con él y, por ello, dudo que tenga sabiduría propia, no así un funcionario a su servicio. No es claro que lo que define a un Estado esté en correspondencia biunívoca con lo que se supone es el trabajo de cada uno de sus funcionarios. Es a éstos a los que hay que apelar cuando hablamos de sabiduría y de educación, académica y extra académica. Pero, repito, el artículo me ha parecido esperanzador a diferencia de la mayoría de los comentarios pues si las cosas son tan lineales como para predecir la hecatombe de la humanidad, ¿cómo es que no nos hemos auto destruido aún si nuestra naturaleza es tan perversa (y llevamos siglos intentándolo)?

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  • ORIMARJV ORIMARJV 02/02/20 14:03

    El conocimiento es poder y la ignorancia es sumisión. Los poderes fácticos empeñados en seguir dictando nuestro destino. ¿Dónde está la soberanía del pueblo español?

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  • micanuto micanuto 02/02/20 13:07

    La incultura como programa político lo llevan aplicando los poderosos desde que el mundo, es mundo, siendo su primera manifestación la transmisión de supersticiones a través de la llamada religion.

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