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Cuando vuelva la normalidad…

Publicada el 25/03/2020 a las 06:00

Una de mis dos hijas acaba de perder el empleo. Joven y muy pequeña, la empresa para la que trabajaba se ha quedado sin la menor actividad en la primera semana del confinamiento. Mi hija se lo ha tomado con serenidad, sabe que no es nada personal, que más de medio millón de trabajadores, entre ellos varios de sus amigos y amigas, ya han sido despedidos, temporal o definitivamente, en la España del coronavirus. También intuye que lo más probable es que les seguirán muchos más. La terrible recesión económica en curso solo puede paliarse con un descomunal gasto público a escala nacional, europea y mundial. Lo prometido hasta ahora es poco, muy poco.

En el estoicismo con que mi hija asume el desempleo influye su condición de milenial. Era niña cuando Bin Laden derribó las Torres Gemelas y cuando George W. Bush reaccionó a semejante barbaridad metiendo al mundo en la guerra de Irak. Terminaba el bachillerato cuando se derrumbó Lehmans Brothers, lo que finiquitó la época del empleo abundante y bien pagado y abrió la de la precariedad y los bajos salarios. Y ahora, cuando al fin tenía una colocación mileurista que le gustaba, recibe en el confinamiento la noticia del despido. Tal parece ser el sino de su generación.

Compartí el otro día un tuit de Fletcher Christian que decía: “A mí lo que realmente me jode, y me jode de verdad, es dejarles a nuestros hijos un mundo peor que el que recibimos”. ¡Cuánta verdad hay en ese mensaje! Mi generación, la del baby boom, recibió el mundo de manos de aquellos que habían sufrido el crash de 1929, los fascismos, la Guerra Civil (en el caso español) y la Segunda Guerra Mundial. A nosotros, en cambio, nos tocó vivir cuatro décadas gloriosas –las cuatro últimas del siglo XX-, un período de paz, prosperidad económica y progreso de la libertad y la igualdad. Hablo, por supuesto, del mundo occidental, que ya sé que en otros lugares no fue así.

Me pregunto si mi generación tiene alguna responsabilidad en el hecho de que les estemos dejando a nuestros hijos –los milenial– un mundo tan incierto y tan cruel como el de esta crisis del coronavirus y otros momentos de lo que llevamos del siglo XXI. Quizá sí, quizá cometimos algunos graves errores colectivos. Quizá fuimos muy ingenuos al renunciar a tener un país más autosuficiente energética e industrialmente a cambio de pertenecer a un club de ricos que, en los momentos difíciles, siempre decide que se salve el que pueda. Quizá no fuimos tan feroces como deberíamos haberlo sido en la defensa del Estado de bienestar cuando este comenzó a ser dinamitado intelectual y materialmente por los neoliberales. Quizá nos acomodamos excesivamente a la degradación neoliberal de la Sanidad pública porque, bueno, al fin y al cabo, bastantes podíamos permitirnos pagar un seguro privado.

Sí, es probable que, cuando ya andábamos por los cuarenta o cincuenta años de edad y comenzábamos a disfrutar del fruto de un trabajo largo e intenso, nos costara rebelarnos de verdad –no solo verbalmente– contra derivas que sabíamos o intuíamos nefastas. Quizá no fuimos coherentes en la lucha contra el cambio climático: sabíamos que estaba en marcha y sabíamos por qué, pero nos costaba aceptar los sacrificios individuales y colectivos que implicaba un nuevo rumbo. Quizá criamos a nuestros hijos en el mismo consumismo desaforado en el que nosotros habíamos caído a finales del siglo XX, consumismo incluso de cosas, como la fiesta o los viajes, muy saludables siempre que se practiquen con moderación, no compulsivamente.

Nos tragamos que la caída del Muro de Berlín era el triunfo de la libertad cuando, más bien, era el triunfo del capitalismo salvaje. Y lo hicimos porque nos resultaba más cómodo. Y solo comenzamos a reaccionar cuando este triunfo del capitalismo salvaje se hizo obsceno, cuando, tras Lehmans Brothers, llegaron los despidos y los recortes masivos, el tremendo aumento de las desigualdades, la implantación oficial de la ley de la jungla. Y, reconozcámoslo, la reacción tampoco fue tan extraordinaria. Apenas unas sentadas y unas manifestaciones.

A mi hija le digo ahora que ella y sus amigos, España y el mundo, se sobrepondrán a la crisis sanitaria y económica del coronavirus. No lo augura tan solo la palabrería, forzosamente optimista, de los gobernantes; lo dicen la historia y el sentido común. La humanidad no se ha quedado estancada para siempre jamás en tal guerra o cual peste. Siempre ha terminado por superarlas y pasar a otra cosa. No hay mal que cien años dure.

Y también le digo que, cuando vuelva la normalidad, su generación no debería aceptar el regreso de la primacía del interés individual sobre el público. La superioridad del bien común es la base de la civilización. No solo en las vacas flacas, también en las vacas gordas; no solo en las cuarentenas, también en los días de vino y rosas.

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31 Comentarios
  • TURACA TURACA 26/03/20 11:53

    Quizás por esa frase final en negrita resulte que el mundo futuro estará dominado por China.

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  • jagoba jagoba 26/03/20 11:45

    Egunon
    El covid, no va a provocar ningún problema económico. Estamos en un periodo de hibernación económica.
    Los mercados son los culpables de todos los desastres económicos. Únicos culpables. Aunque se designen por un nombre "Los mercados", están formados por miles de coronavirus, atacándose entre ellos, a través de sujetos de transmisión, nosotros, las personas normales, que quedamos infectadas, y siempre un poco más pobres.
    El covid no va a despedir a nadie, no va a comprar y vender acciones de forma ventajosa, que se van a revalorizar, no va a montar ningún negocio sucio, como los que se están haciendo ahora, y que se van a hacer, pasada la pandemia.
    El covid no es el culpable de ningún desastre económico. Es la excusa.

    Los empresarios, cuando tienen un buen año, no reparten beneficios con los trabajadores. Ni le dan al estado el sobrante de una riqueza inesperada.
    Los empresarios, deberían sostener, a todos sus empleados, en este periodo de hibernación.
    Los Burguers, Zaras, Seats, ...deben aguantar el tirón, en esta hibernación económica. No van a perder dinero, van a ganar menos. Utilizan aquello de " el que no llora..." y le piden al estado que les auxilie, con sus beneficios. No piensan en la cantidad de leche que tenga la vaca, quieren su leche. Para embotellarla y guardarla en sus cámaras, aunque haya gente que se muera de desnutrición.

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    • GRINGO GRINGO 26/03/20 12:17

      No van a ganar menos jagoba, ganarán más, porque ése porrón de pasta que todos los gobiernos se apresuran a ofrecer no irá a nuestros bolsillos, irá a los bolsillos de siempre.

      Con tantos "milmillones que se ponen en la mesa, para repartírselos los de siempre..", deberían animarse e incorporar otros 46 millones al total, repartiendo un milloncete a cada uno de nosotros, y así todos en España "seríamos millonarios", ya que con una población de 47 millones de personas ya tenemos 1 millón de millonarios que lo son desde hace años, muchos años, y que además incrementan su patrimonio especulando en mercados como los actuales.

      Sería la primera vez que sacáramos algo positivo de una crisis...TODOS MILLONARIOS, viva China !!!.

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      • jagoba jagoba 26/03/20 13:47

        Egunon Gringo.
        Cuando el PP quería robar a manos llenas, paladas o con volquetes, generaban movimientos de tierra, o visitas del Papa. Mueve dinero, que en el movimiento, yo me lo quedo.
        Aquí es igual. El puto bitxo es la excusa.
        Con el Covid, van a aporrear a los olivos, para que caigan las aceitunas.
        Tienes razón, en que probablemente ganen mas, yo me refería a cómo debería ser.
        Un abrazo primo,!! Si se puede¡¡

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  • Lunilla Lunilla 26/03/20 10:24

    "La batalla de la vida, en la mayoría de los casos, se lucha cuesta arriba; "Y ganarla sin luchar tal ves sea ganarla sin honor": -Si no habría ninguna dificultad , allì no habría éxito; "Sino hubiera nada por lo que luchar, no habría nada que lograr". -Lo que sigue en importancia a la libertad y la Justicia es la Educación Popular sin la cual ni la Libertad ni la justicia pueden ser mantenidas permanentemente," / -"Un clero cèlibe es una idea especialmente buena, porque tiende a suprimir cualquier propensión hereditaria hacia el fanatismo - Carl Sagan - dixit"/ "El escrutinio exceptico, es el medio, en tanto la ciencia como como la religión , en que pensamientos profundos pueden ser separados de tonterias profundas", [….] -el Universo; Así, parece ni benigno ni hostil -"Simplemente indiferente" / "Hemos dispuesto una civilización en la que los elementos mas cruciales dependen profundamente de la Ciencia y, la Tecnología - Carl Sagan -Dixit" ; -Nuestra especie necesita y merece una Ciudadania con mentes despiertas, y, una comprensión básica de como funciona el Mundo en que vivimos" -A, menudo me sorprende, cuanto mas habilidad y entusiasmo por la Ciencia hay entre los estudiantes jóvenes de Escuela Primaria, que entre los Estudiantes Univeersitarios ..-¡Veremos !!- Saludos Cordiales -..El DIablo Cojuelo.. PD: Enviado a Editar a las 10,23 h. a/m ¡es para hoy señores moderadores -¡no me fallen!! -"Muchisimas Gracias !!!

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  • Atea Atea 25/03/20 19:02

    Pues yo ni me siento responsable de lo malo ni orgullosa de lo bueno a lo que haya contribuido mi generación y vete a ver la de millones de personas que estamos ahí, y si lo hago es una ínfima parte que es lo que podemos influir a título individual. Entiendo que mi madre y mi padre hicieron lo que pudieron o supieron y mi hijos pensarán lo mismo de mí o así espero que sea, desde luego no me han salido ni pijiprogres ni blanditos, entienden perfectamente qué está pasando y llegado el momento se buscarán las habichuelas como hemos hecho todas y todos. Yo no puedo dejarles un mundo ni mejor ni peor y ni siquiera una parte del mundo, lo único que puedo hacer es darles herramientas para que sepan enfrentarse a lo que les toque y desearles mucha suerte.
    Estoy totalmente de acuerdo y defiendo la frase "la superioridad del bien común es la base de la civilización" por tanto, no voy a sentirme responsable si no se cumple.

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  • bidebi bidebi 25/03/20 16:54

    ITNAS, gran amante de la música, de gente próxima :

    https://youtu.be/PdEUThadDqs

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    • itnas itnas 25/03/20 17:55

      Hombre! Muchas gracias, quizás hubiera puesto yo a un dantzari en un recuadro adicional en medio de los otros cuatro recuadros para ver el efecto y recordar algún tiempo pasado en Ipiñaburu... Lo de Alba-Herreros ya había leído pero no iba yo por ese enfoque. Saludos.

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  • bidebi bidebi 25/03/20 16:49

    Imaginemos que en una guerra convencional el ministro de la Defensa sale todos los días dando el parte rodeado de sanitarios. Pues resulta que en una catástrofe sanitaria el ministro de la cosa sale todos los días rodeado de militares y policías.
    Algo que me ha venido sorprendiendo todos los días resulta que lo desarrolla muy bien Alba Rico :
    https://rebelion.org/estamos-en-guerra-5/
    Si esta escenificación, mitad militarista, hubiera correspondido a un gobierno de Rajoy seguro que lo hubiéramos apreciado y criticado desde el primer día, pero como es de un gobierno progresista pues como que no se menciona.
    La recesión en la que ya estamos va a ser titulada por el sistema y sus medios como la recesión del Corona, cuando en realidad ya veníamos precedidos de una gran crisis del propio sistema. Es decir, creo que lo decía ayer, esto va a ser aprovechado por el propio sistema evidentemente en su beneficio. Autoritarismo, en muchos lugares militarismo, paro tremendo, cierres y más pobreza.
    Desarrolla el artículo muy bien otra realidad que nos debería hacer pensar mucho, como es el mundo de fantasía que el sistema ha venido creando. Un mundo bastante naif que no se corresponde con la realidad de la naturaleza y la historia del ser humano. Un mundo naif necesario para el hiperconsumismo viviendo una realidad ficticia.

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  • Argaru Argaru 25/03/20 16:15

    Si hay algo que les encanta a los opinadores de la derecha es confundir estalinismo con comunismo. Que el sistema soviético fue un sistema fallido eso nadie lo duda. El "monstruo" Stalin fue el principal culpable del fracaso de un sistema, que tuvo que desarrollarse en un periodo muy difícil de la historia reciente y condicionado por dos brutales guerras mundiales, que le costaron la vida a más de 20 millones de ciudadanos soviéticos. Si a esto unimos, posteriormente, otra guerra, esta más silenciosa, la "Guerra Fría", las posibilidades de que el sistema pudiera alcanzar logros en beneficio de la humanidad medianamente aceptable eran escasas. No obstante, cumplia una función esencial si consideramos la política global como un ecosistema en equilibrio, un sistema con dos supedepredadores que cada uno controlaba a su manada. Pero, ¿qué pasa cuando en un ecosistema se elimina a uno de los depredadores? Lo que pasa es que las alimañas empiezan a campar a sus anchas. Y esas alimañas tienen nombres y apellidos, son la extrema derecha, el fascismo y el neoliberalismo que, para el caso, es lo mismo. ¿Ustedes creen que si hubiera existido aun hoy en día la URSS, hubiéramos padecido la Guerra del Golfo, la caída de las Torres Gemelas, la Guerra de Irak, los atentados de Madrid y Londres o la eclosión del terrorismo internacional islámico? ABSOLUTA Y ROTUNDAMENTE NO. Lo que si es claro y manifiesto, es que estas alimañas se han dedicado a desmontar y derribar el Estado del Bienestar, que las élites extractivas no están dispuestos a seguir sufragando con sus
     ya ridículos impuestos el "gran escaparate" de muestra frente a lo que había en el "Este". Nos estamos enfrentando, en estos momentos, a una brutal y asesina pandemia con los recursos mermados por unos recortes "mermados y criminales" realizados por los gobiernos de la derecha y "allegados". Espero que el personal tome buena nota de todos aquellos que antepusieron "el negocio" por delante de las vidas humanas. Pero, seguramente, será pedir peras al olmo.

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  • Argaru Argaru 25/03/20 16:15

    Si hay algo que les encanta a los opinadores de la derecha es confundir estalinismo con comunismo. Que el sistema soviético fue un sistema fallido eso nadie lo duda. El "monstruo" Stalin fue el principal culpable del fracaso de un sistema, que tuvo que desarrollarse en un periodo muy difícil de la historia reciente y condicionado por dos brutales guerras mundiales, que le costaron la vida a más de 20 millones de ciudadanos soviéticos. Si a esto unimos, posteriormente, otra guerra, esta más silenciosa, la "Guerra Fría", las posibilidades de que el sistema pudiera alcanzar logros en beneficio de la humanidad medianamente aceptable eran escasas. No obstante, cumplia una función esencial si consideramos la política global como un ecosistema en equilibrio, un sistema con dos supedepredadores que cada uno controlaba a su manada. Pero, ¿qué pasa cuando en un ecosistema se elimina a uno de los depredadores? Lo que pasa es que las alimañas empiezan a campar a sus anchas. Y esas alimañas tienen nombres y apellidos, son la extrema derecha, el fascismo y el neoliberalismo que, para el caso, es lo mismo. ¿Ustedes creen que si hubiera existido aun hoy en día la URSS, hubiéramos padecido la Guerra del Golfo, la caída de las Torres Gemelas, la Guerra de Irak, los atentados de Madrid y Londres o la eclosión del terrorismo internacional islámico? ABSOLUTA Y ROTUNDAMENTE NO. Lo que si es claro y manifiesto, es que estas alimañas se han dedicado a desmontar y derribar el Estado del Bienestar, que las élites extractivas no están dispuestos a seguir sufragando con sus
     ya ridículos impuestos el "gran escaparate" de muestra frente a lo que había en el "Este". Nos estamos enfrentando, en estos momentos, a una brutal y asesina pandemia con los recursos mermados por unos recortes "mermados y criminales" realizados por los gobiernos de la derecha y "allegados". Espero que el personal tome buena nota de todos aquellos que antepusieron "el negocio" por delante de las vidas humanas. Pero, seguramente, será pedir peras al olmo.

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  • Arkiloco Arkiloco 25/03/20 15:25

    Anotaciones en el diario. Es cierto que los árboles no te dejan ver el bosque pero ¿y si el bosque del miedo bidebiano te acongoja tanto que no te deja ver tu pino? Para visionarme el pino minorado por el terror he decidido despejar el bosque y rasurarme el vello púbico. Y, de paso, paso el rato con la Philips. Después de mi tabla de gimnasia diaria he leído a Valenzuela. Tras leerle, he pensado en añadir a las flexiones para fortalecer el torax una tanda de azotes en la espalda con las gomas elásticas. No es para menos. Los diez primeros por uno de mis hijos, que también ha ido al paro y acababa de comprarse un piso. Toma y toma, ¡ay! por ser un padre que no engrasa los ejes y me llaman abandonao. Los siguientes los universalizaré y rasgaré mi espalda por este mundo que dejamos a nuestros hijos. Qué horror de mundo y pobres criaturas llorosas e indefensas: ¿por qué no luchaste más y que hago yo ahora? Desde que tengo uso de razón es lo que me ha motivado. Hiciera lo que hiciese pensaba: por un mundo mejor para mis hijos. No tenía pero pensaba en ellos y más cuando iba en bici a trabajar y me caia granizo. Pedaleaba por su futuro y comía tofú por ellos. Los hijos de mis hijos, los nietos que no tengo aun, sin embargo, no culparán a sus padres. De sus desdichas culparán al abuelo, a los abuelos y abuelas, tan abandonaos ellos, votando al PP, al PSOE o ahora a UP en vez de estar en las barricadas o subirse a una valla y gritar: ¡ladrones, hijos de ….! Mis hijos son inocentes y están exculpados y mis nietos también. Cuando acabe el encierro voy a exhumar a mis padres para echarles la bronca: “cagaos, que no tuvisteis güevos ni ovarios para ganarle a Franco y mirad lo que me pasa, que mis hijos y mis nietos me echan la culpa a mí”. Bien clarito se lo voy a decir a lo que quede de sus esqueletos y alla ellos hasta donde quieran remontarse.

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    • Gusalo Gusalo 26/03/20 14:11

      Te lo advierto, Arkiloco (que te veo muy juvenil): si aún no lo has hecho, cuidado con pasarte en el desmonte de alrededor del pino. Yo,también, no hace mucho, por prescripción del cirujano forestal, tuve que aclarar alrededor de mi encina y ¡ojalá nunca lo hubiera hecho! No te digo más que pasaron tres o cuatro meses antes de recuperar el equilibrio ecológico.
      Otro consejo –este, un poco más egoísta–: que sigas sin engrasar los ejes:  “Si [aquí nos] gusta que suenen, / ¿pa' qué los vas a engrasar?”.

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      • Arkiloco Arkiloco 26/03/20 22:57

        Eso mismo digo yo. Sobre el rasurado es como una promesa. Algunos desfilan con cadenas en la procesión y otros se afeitan la cabeza. Pero la cabeza se ve mucho y la tendría blanca. Mucho cante para mi cara morena.

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    • Arkiloco Arkiloco 25/03/20 15:26

      Ay, como tengo la espalda a cuenta de este discurso tan viejuno, nostálgico, manipulado por la memoria viejuna, más falso que las cuentas de Facebook y propio de quienes tenemos mucho pasado y poco futuro. Pero debe ser propio de estos encierros algo de penitencia y los golpes en el pecho: yo pecador me confieso a Dios. Pero el pecador es, más bien, el otro, el que no hizo. Meternos en el plural no es mal truco pero canta mucho.
      Entre tanto lamento y mi espalda enrojecida por los golpes de las elásticas he visto el porqué de la desazón de Luzin y sus carreras por el huerto haciendo la ambulancia. Tiene hijos pijos progres. No son como fue él, ni combatientes por las elecciones a doble vuelta ni les convenció de que se encerrasen hace dos meses. No sé qué les pasa a estos chichos que viven como si Franco no hubiese existido a pesar de los esfuerzos de Bidebi por recuperar el Libro de los Vivos y los Muertos en su mausoleo. No entro en lo que Luzin haga con su patrimonio pero estoy de acuerdo con lo que dice sobre el Muro de Berlín. Hay que jodese. La caída de ese muro no era un triunfo de la libertad. ¿Qué fue pues? Que se lo pregunten a los alemanes del este, a los polacos, checos, rusos, rumanos, lituanos…Ah, ya, el muro debía ser algún freno al capitalismo salvaje así que ¿para qué derribarlo? Nos han jodido a todos por no joderse ellos y ellas en ese confinamiento. El mundo era mejor y, por eso, voy a seguir azotándome. Toma y toma, ay, por mis hijos, pobrecitos, ay, los bolivianos, los rohingya, los desahuciados, los parados, los de la isla de Lesbos…Y, luego, voy a centrarme en el candente debate: ¿cómo será el mundo tras el coronavirus, cambiará por un virus o seguiremos igual? Hay para todos los gustos pero parece que será peor. La gente no aprende y otro gallo cantaría si los que votan a los actuales partidos saliesen a la calle a comerse el mundo. Y si los jóvenes encerrados, en vez de ver tonterías en la tele y Youtube, estuviesen pensando en los hijos del futuro. No hay manera. ¡Ay! Mañana lo dejo, esto no mola nada aunque sea la normalidad flagelante.

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  • itnas itnas 25/03/20 12:38

    El reconocimiento de errores propios parece que es el primer paso de la solución al error. 'Gringo' deja claro el camino a tomar para reconducir políticamente la situación y estoy de acuerdo. Sin embargo, me parece que las cosas sociales son algo más complicadas que la auto culpa por haber alcanzado un nivel de 'confort' que se puede calificar de suficiente cuando se compara con el nivel de confort que roza la miseria que es del que se parte en los años 40 y 50. Uno de los problemas que puedo ver es que se haga pensar que el nivel suficiente de confort sea extraordinario y sobre todo sea una concesión. Junto con el enaltecimiento del individualismo como vía para tener y gozar de más bienes materiales, el papel del capitalismo español puede haber sido hacer sentirse auto culpables por tener lo que se tiene cuando la realidad es que aún hoy día el nivel medio de confort español está por debajo de una buena parte de países europeos (Alemania, nórdicos, Francia, Italia, Austria, etc.). Me parece penoso que deban ser situaciones extraordinarias el motor del cambio y también que se hagan proyecciones de futuro sin otra base que lo que nos gustaría que fuese dicho futuro; particularmente, ayer me dejó impresionado la propuesta de una medida que sirviera de revulsivo para abstenerse a partir del 'día después de' hacer cosas como privatizar lo público, es decir, una medida como la declaración del estado de guerra (prof. Navarro en 'Público') de forma que el neoliberalismo tenga claro que lo que gana en base a la codicia pueda ser nacionalizado en situaciones de gran alarma social.

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