X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Plaza Pública

Acoso y derribo

Publicada el 31/10/2020 a las 06:00

Alguien ha acuñado la frase “confrontación inteligente", mientras que otros, muchos, demasiados, se limitan con ahínco a practicar el primer vocablo, en una constante y cínica tarea de erosionar no solo a un partido político sino a las instituciones en las que interviene. ¿Qué representa para el ciudadano de a pie el exabrupto constante reinante en las Cortes o el Parlament, o en la relación entre ambas instancias? Es fácil dejarse deslizar por la pendiente del “todos son iguales" o la del “no nos representan", hasta caer en manos del populismo zafio tipo Trump, Bolsonaro o Johnson. Y una vez en su regazo, adormecido por los mantras habituales, dejar de plantearse las diferencias y las representaciones.

¿He dicho “inteligente"? ¿Qué pasa en Cataluña? ¿Es inteligente azuzar la desobediencia por parte de alguien que en el ejercicio de sus funciones necesitará de la obediencia a las leyes que dicte? ¿Lo es mantener la agonía de un gobierno partido en dos, a la espera de que se construya un partido a medida del paladín de la destrucción? ¿Con qué propósito se degrada la judicatura, saturándola de cualquier basura encontrada al azar, hasta llegar a un desbordamiento digno de sus centros de salud? El virus se está extendiendo al resto de la nación.

A la presencia de políticos de tal nivel se añade la desazón, y el miedo, que gran parte de la población experimenta ante la mayor crisis vivida desde la II Guerra Mundial. Todo ello facilita la labor de zapa, siempre que no se tengan escrúpulos frente a los efectos sociales y políticos que se producen. ¿A qué se debe su constante caca, pipi, culo, venga o no a cuento? ¿Es inteligente?

Inteligente es, según la RAE, alguien dotado de inteligencia, que en sus dos primeras acepciones consiste en la capacidad de entender o comprender (supuestamente al “otro”) y también la capacidad de resolver problemas. Es una cualidad de la persona, que en mayor o menor grado todo el mundo tiene. Pero si pensamos en la sociedad, y para los políticos tendría que ser un deber, por encima de tal capacidad está la pregunta: ¿Para qué? ¿En qué se aplica? Pues, que es más “inteligente”: empujar la rueda, o ponerle palos para que se pare; intentar comprender al otro, con la asunción de que quizá alguno de sus argumentos nos convenza, o demonizarlo hasta la caricatura más cruel.

El resultado es pernicioso, incluso para los seguidores acérrimos de los líderes de la confrontación. Todo el mundo pierde, hasta el punto de que, llevado al extremo donde poco queda ya por damnificar, se busca únicamente una salida, si no airosa, al menos confortable, para el causante de tanto daño. ¿Aguantarían la mirada de los dependientes, de los sanitarios, de los familiares de los muertos por falta de asistencia pública, los Rajoy, Mas y sus caricaturescas copias?

Supongo que en todas partes cuecen habas, pero en nuestro país, la práctica del acoso y derribo, de desprestigio de las instituciones que mantienen, con sus deficiencias y logros, el entramado social, es un deporte que practica un sector no desdeñable (o sí) de los aspirantes a la gloria política. Un amplio sector, aplaudido por sus semejantes, pero desde luego no todo el ámbito político.

El gran intelectual que fue don Manuel Azaña, presidente de una II República merecedora de mejor destino, dijo: “Mi temor más fuerte no es que la República se hunda, sino que se envilezca. La gente ha visto los recios ataques contra la República que he sabido dominar, pero no de su acción para impedir el envilecimiento. ¿Estoy obligado a acomodarme con la zafiedad, con la politiquería, con las ruines intenciones de las gentes que conciben el presente y el porvenir de España según les dicta el interés personal y la preparación de caciques o la ambición de serlo?" (1)

Casi un siglo después, la cosa sigue igual, si no peor. La fuerza del lerrouxismo, a quien principalmente iban dirigidas estas palabras, queda en un juego de niños frente al poder mediático, económico y de zapa de los actuales partidarios del “cuanto peor, mejor”. Afirma el autor del libro de la cita, Josep Contreras, que dicha política destructiva no solo había provocado el retraso socioeconómico, sino que puso de manifiesto el distanciamiento entre la clase política y el ciudadano.

Porque en el fondo, este poco importa. De los restos de la carnicería, los carroñeros siempre sacarán tajada. El desprestigio no solo no les preocupa, sino que les ayuda en sus propósitos. Un contemporáneo de don Manuel, el ínclito José Mª Gil Robles, dijo: “Hay que ir al Estado nuevo y para ello se imponen deberes y sacrificios. ¡Qué importa si nos cuesta hasta derramar sangre!... Necesitamos el poder íntegro y eso es lo que pedimos… Para realizar este ideal no vamos a detenernos en formas arcaicas. La democracia no es para nosotros un fin, sino un medio para ir a la conquista de un Estado nuevo. Llegado el momento, el Parlamento se somete o le hacemos desaparecer". (2)

No, no todos son iguales, como no lo eran don Manuel Azaña y el señor Gil Robles. Pero no nos engañemos, ellos van a lo suyo. Con tal práctica no se desprestigian ante los suyos, al contrario, aunque para ellos lo importante no es el prestigio sino el poder: la capacidad de seguir privatizando, adoctrinando y esquilmando, como han hecho cada vez que han accedido a gestionar la nación, y son muchas.

 

(1) Contreras, Josep. (2008) 'Azaña y Cataluña'. Barcelona, Edhasa. Página 191.

(2) Discurso pronunciado en el Cine Monumental de Madrid, el 15 de octubre de 1933, publicado el día 17 en 'El Debate'.

_________________

Antoni Cisteró es sociólogo y escritor. También es miembro de la Sociedad de Amigos de infoLibre

Más contenidos sobre este tema
Etiquetas




11 Comentarios
  • yokin yokin 31/10/20 11:39

    Hola, yo creo que nos falta cultura Democrática, los políticos forman parte de la sociedad, de hecho son nuestros representantes y aunque a algunos nos indígnen y averguencen, a otros les parece bien lo de "cuanto peor mejor" con tal de tener el poder e imponer su idea de sociedad, Dios, Patria y Rey, algo que apesta a rancio, a éstos que se dicen conservadores, se les pudrió su idea de sociedad y no se quieren enterar; por otro lado está la izquierda, que sigue siendo incapaz de convivir con la izquierda, pudimos ver cuánto les costó ponerse de acuerdo para formar un Gobierno de coalición tan débil, en fin, que seguimos mitad derecha y mitad izquierda y suspenso en cultura Democrática, pero no perdamos la esperanza, aprenderemos. Saludos cordiales.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    5

    • ACistero ACistero 01/11/20 09:37

      Gracias por el comentario y la llamada a no perder la esperanza. El problema es que, si bien es verdad que estamos partidos (ojo, no es mitad/mitad, ni en número ni en medios), el desequilibrio es cada vez mayor en favor de un liberalismo depredador.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • CinicoRadical CinicoRadical 31/10/20 11:32

    La Salida que se busca ,López el acogido,tambien sabe,"La Salida",es un golpe de estado ,o Reconquista según el extremismo de derecha presente,además Legalizado ante un gobierno , okupa,bolivariano,socialcomunista,Frankenstein.....TO-DO al parecer,vale.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    3

  • Canija Canija 31/10/20 08:27

    Creo que es muy peligrosa la extensión de la frase “todos son iguales “cosa que no creo ya que no se puede comparar la actuación del PP y VOX con la del gobierno legítimo de España, ya que va en contra de la democracia y puede favorecer el resurgimiento de un Salvador

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    8

    • ACistero ACistero 01/11/20 09:39

      Tienes razón, de hecho, lo de "todos son iguales" es un mantra (falso) que favorece a los destructores, a los que ya les va bien que el enredo constante sirva para degradar el aprecio de los ciudadanos respecto a las instituciones democráticas.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • Angel Viviente Angel Viviente 31/10/20 00:51

    Esa es la cuestion: “Cuanto peor mejor”
    ¿En que estrategia politica cabe eso?
    El objetivo es que la gente se sienta cada vez peor, mas desesperanzada, mas pobre, mas indefensa, mas cercana a una muerte por un virus desconocido.
    ¿Por qué? ¿Para qué? Evidente, la idea es el desprestigio de las instituciones y fundamentalmente del gobierno de turno, para, a continuación, volverlo a sus propietarios de siempre. Ante esto no valen los razonamientos, los argumentos mas peregrinos seran utilizados, se repetiran falsedades hasta hacerlas verdad para muchos. Todo vale, el gobierno ilegitimo sera el culpable de todo, nunca debio de salir de las manos de sus dueños.
    No es su invento, lo han hecho muchas veces y ys fue un exito con esa Republica a la que algunos ahora encima culpan de la guerra incivil.
    Son los mismos, amigo Sancho, son los mismos.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 5 Respuestas

    0

    15

    • ACistero ACistero 01/11/20 09:42

      Gracias por tu comentario, acertadísimo. La cita de Sancho me lleva a otra reflexión, sobre la que pienso ya para el próximo artículo: "Son los mismos", sí, son los mismos (o sus hijos, o sus discípulos) los que degradan instituciones de todos para beneficio de unos pocos. Habrán cambiado algo las formas (el gran poder es más anónimo), pero no los resultados. En cambio, los esquilmados, ¿somos los mismos? Ahí lo dejo hasta el próximo escrito.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

    • ANTONI ROURE ANTONI ROURE 31/10/20 09:36

      Completamente de acuerdo con lo que expresas en tu artículo, centrado en los políticos de derechas, muchos de ellos con grandes responsabilidades de gobierno y un muy bajo nivel cultural y democrático. No obstante, pienso que, más allá de la calidad democrática de los dirigentes políticos, existe un grave déficit de esa misma calidad democrática en importantes sectores de la población. Mucha gente, aún sin ser consciente de ello, se encuentra más cómoda en un sistema no democrático, en el que el "ordeno u mandi" sea el sanyo y seña. De ahí el éxito de la ultraderecha en la que incluyo buena parte de los partidos de derecha autodenomi ados constitucionales.
      Un saludo.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 3 Respuestas

      0

      6

      • ACistero ACistero 01/11/20 09:46

        Gracias por tu comentario. Es doloroso aceptar que mucha gente se encuentre cómoda en sistemas no democráticos. A mi entender, hay diversas causas, entre las que hay la creciente complejidad del tema público, el consumo desbordado y la falta de tiempo, a pesar de la (falsa) esperanza de que la tecnología nos libraría de servidumbres.

        Responder

        Denunciar comentario

        0

        0

      • Dver Dver 31/10/20 19:44

        Hay más factores. Coincido que lo cómodo para muchos es no involucrase, hablar de "ellos" (los políticos) y "nosotros", como si nosotros no fuéramos ellos. Somos los mismos, y quienes ostentan representación política están ahí porque , aunque lo han pretendido, nosostros los hemos elegido. No nos podemos llamar andana. Por activa o por pasiva nuestros representantes somos nosotros. mismos. Dicho esto, parece que el hombre es el único animal que tropieza dos veces (o varias) en la misma piedra. Aunque el estado actual no sea ni mucho menos justo, no tiene nada que ver con el hambre y el sufrimiento de otras épocas. ¡Para nosotros, los de la posguerra, hubiésemos querido tener la libertad y capacidad de consumo que se tiene hoy día! Y sin embargo todo lo que se ve en los informativos son quejas, en un bucle de autoalimentación en el que se nos convence de que todo se hace mal y por lo tanto se produce la noticia vendible; el descontento, la queja. Yo pienso que es una cuestión de "yoismo", en el que se confunde el deseo con el derecho, con la norma que regula el bien común. Un ejemplo:Hace unos diez días un miembro de mi familia política se ha visto afectado por el COVID. Inmediatamente todoss lo comunicamos, incluso aquellos que no habíamos tenido contacto directo y nos hemos hecho las pruebas y hemos seguido estrictamente el protocolo. Unos días en casa y santas pascuas. Por fortuna las cosas no han ido más allá. Pero dos miembros de la familia, un catedrático jubilado de ideas progresistas y su mujer, un cargo en la administración, no quisieron comunicarlo ni hacerse las pruebas (no estaban obligados pues no eran convivientes con el afectado, pero sí habian tenido contacto justo cuando este presentaba síntomas claros y evidentes). ¡Para qué tanto jaleo!, dijeron y continuaron con su trabajo. ¿Por qué personas muy inteligentes, mayores, con capacidad de análisis, tuvieron ese comportamiento irresponsable por una minucia, por un poco de molestia? En mi opinión, porque se impone el "yo", el "mis cojones", y eso es lo que vale para la mayoría que no ha pasado penalidades y no sabe lo que es la solidaridad real. Desgraciadamente parece que solo el hambre hace hilar.

        Responder

        Denunciar comentario

        Ocultar 1 Respuestas

        0

        4

        • ACistero ACistero 01/11/20 09:52

          Muchas gracias Dver por tu amplio comentario. Tocas un tema que daría para mucho: el efecto pernicioso (a mi entender) que tiene una difusión de la idea de "empoderamiento", sin la preparación o la base ética suficiente para ello. Tus parientes se sintieron "empoderados" para pasar olímpicamente de las normas que la convivencia más que las leyes, hacían exigibles. Desde luego, el ciudadano o la ciudadana han de poder influir en las decisiones públicas, y no solo con un voto cada cuatro años, pero de ahí a decidir individualmente, a hacerse la ley a medida unipersonal, hay un trecho que, de saltarlo, perjudica a las instituciones y a la sociedad que las acoje.

          Responder

          Denunciar comentario

          0

          0

Lo más...
 
Opinión