X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Plaza Pública

Mala gente que camina

Publicada el 30/05/2021 a las 06:00

Mala gente que camina

y va apestando la tierra.

Antonio Machado

Nunca vamos a acabar con las discusiones sobre lo que son o no son la derecha y la extrema derecha. Que si fascistas. Que si neofascistas. Que si franquistas. Que si  neofranquistas. Que si derecha extrema. Que si extrema derecha. Que si racistas. Que si xenófobos. Nos pasamos la vida intentando ponerles nombre a quienes han hecho de lo humano una ruina moral, el gancho carnicero donde colgar la igualdad, la solidaridad, la libertad, la dignidad para vivir en lo común porque estar solos da mucho miedo demasiadas veces.

Por encima de esas maneras de nombrar a esa derecha y extrema derecha, hay una que prefiero sobre las demás: son mala gente. Siempre lo fueron. Nunca estuvieron del lado de la fragilidad. Siempre abrazaron desvergonzadamente a quienes lo tenían todo, aunque ese todo lo consiguieran muchas veces atracando impunemente la decencia. Hace tiempo se empezó a hablar bastante —ya era hora— de la memoria histórica. Insisto: mejor si la llamamos memoria democrática y antifascista. Pues entonces salía Rajoy, presidente del gobierno, y se vanagloriaba de traicionar los presupuestos generales del Estado no dando un solo euro para la exhumación de las víctimas que dormían su sueño republicano en fosas clandestinas. Y el entonces portavoz adjunto del PP en el Congreso, Rafael Hernando, decía con una frialdad que pone los pelos de punta: “algunos se acuerdan de su padre cuando hay subvenciones para encontrarlo”. Eran padres y madres asesinados por muchos padres y abuelos de quienes despreciaron siempre el derecho de los suyos a la memoria de las víctimas. Unos crímenes que hoy, todavía hoy, siguen en el limbo de la justicia después de más de cuarenta años de democracia. Ningún atisbo de humanidad en quienes sí que tuvieron ocasión de recuperar a sus muertos de cuando la guerra. Eran los vencedores y peinaron cielo y tierra hasta encontrar a sus familiares y poder llevar a cabo la ceremonia del duelo que siempre negaron y siguen negando a los vencidos. No sienten el dolor ajeno sino como una patochada que los mueve a la risa. Se burlan de ese dolor. Pero burlarse del dolor que viene de aquel pasado es una manera de esconder una evidencia: le tienen miedo a ese pasado. De las fosas comunes saldrán no sólo los nombres de los asesinados, sino también los nombres de sus asesinos. A eso le tienen miedo. A eso.

Discutir sobre si Vox y buena parte del PP son fascistas es el pan de cada día. Hay que aumentar el espacio de la reflexión. Sus proclamas caen en un cuidado caldo de cultivo: nunca se fueron los resabios franquistas de una sociedad que vio pasar de largo la ruptura con un pasado despreciable. Nunca las instituciones de la democracia abandonaron totalmente sus raíces antidemocráticas. Nunca en nuestro país tuvo lugar una apuesta seria, rigurosa, por una enseñanza de la historia que estuviera por encima de esa fabulación siniestra heredada del franquismo. Todavía hoy, bastantes historiadores sufren persecución judicial porque los hijos y nietos de quienes firmaban condenas de muerte sin garantías procesales los denuncian con el único fin de convertir, una vez más, la historia en una sarta de mentiras. Como si la historia tuviera más que ver con el honor mancillado de los criminales que con la verdad. Precisamente, cuando escribo estas líneas, se anuncia el juicio contra el historiador Carlos Babío, autor del libro Meirás: un pazo, un caudillo, un  expolio, por un supuesto delito de injurias contra los  Franco. ¡Qué país, dios, qué país!

La extrema derecha va en ascenso. Es cierto que también en muchos otros sitios pasa lo mismo. Pero en esos países, al menos de momento, la derecha no se alía con el fascismo. Aquí sí. Nunca la derecha fue en nuestro país antifascista. Nunca. Y aún tenemos una diferencia respecto a otros países: la mayoría de los medios de comunicación —escritos, audiovisuales, digitales— defienden, cuando no incitan a ella claramente, la algarada de la extrema derecha allá donde se encuentre. Y no se trata sólo de una complicidad ideológica. La economía los junta. La depredación de la caja pública a favor de intereses privados de todo tipo, de esos intereses financieros de quienes tanto dependen esos medios de comunicación. La violencia de sus proclamas llamando a un golpe de Estado, como ya muchos medios de comunicación y el mundo del dinero y los monárquicos hicieron desde que la Segunda República —incluso antes— empezó a andar aquel lejano mes de abril de 1931. Es como un violento anacronismo: se pasan el tiempo llamando a la intervención del ejército. La llamada más reciente: el conflicto migratorio en Ceuta. Los pone a cien esa violencia que mamaron de sus antepasados. La épica con que quieren solucionar un problema que no tiene nada que ver con la épica sino con la vergüenza y la más obscena negación de los derechos humanos. Les importan un pito esos derechos. La solidaridad no va con ellos. Cómo puede andar por los platós de televisión esa Cristina Seguí, fundadora de Vox con su entonces pareja Ortega Smith, que convierte un gesto de solemne humanidad en una refriega sexual entre una joven solidaria y un joven migrante exhausto y muerto de miedo. Qué pasa con esas televisiones. Este nuestro no es un país normal. No lo es. La democracia que hemos construido es frágil, paradójicamente cómoda para quienes van contra ella. Y demasiadas veces injusta con quienes la defienden con sus libros, con sus canciones, con sus documentales, con sus gestos y palabras que se verán hostilizadas por una justicia que se niega a borrar de sus actuaciones sus ancestros franquistas.

Cómo es posible que ni las fuerzas de seguridad (¿de seguridad para quién?, acabaremos preguntando) ni la justicia hayan intervenido en los largos meses de asedio al domicilio de Irene Montero y Pablo Iglesias. No me lo explico. A su puerta la violencia permanente, riéndose de cómo los niños sentirán en sueños la infame tabarra de una turba criminalmente incombustible. ¿Son fascistas quienes se mantienen cada día en ese cerco violento? No lo sé. Creo que sí. Pero no tengo ninguna duda: son esa mala gente que camina, que apesta lo que toca, como cantaba Antonio Machado en uno de sus poemas memorables.

¿Cómo es posible que se nieguen a aceptar el horror de tantas mujeres asesinadas —algunas de ellas con alguno de sus hijos— sólo en lo que llevamos de año? No se puede entender ese desprecio si no es desde la mirada cínica, inhumana, de los desalmados.

Y cierro estas palabras escritas desde la razón y también desde la rabia y la impotencia: la pandemia maldita que nos azota desde hace más de un año y a saber hasta cuándo. Miles de muertos no han despertado en ellos ninguna compasión, ni un sólo gesto de solidaridad con las víctimas de la pandemia. Sólo les ha importado y les sigue importando destrozar al gobierno de coalición. La presidenta de la Comunidad de Madrid y ese alcalde de la ciudad a quien siempre vi con pinta de Forrest Gump —sin la inocente nobleza de Tom Hanks, claro está— han cambiado electoralmente muertos por botellines de cerveza. Y desde que ganaron las elecciones —¡qué saturación, dios, qué saturación!— ya están planificando su próxima victoria, una victoria que siempre será, como fue entonces, la del servicio a la patria. A la suya, claro. La patria de la exclusión de quienes no pensamos como ellos. La patria contra los versos de Miguel Hernández, contra la memoria de la legitimidad republicana, contra todos nosotros hasta que sólo queden ellos cuando la democracia ya sea la hermana gemela de aquella dictadura que impusieron sus padres y sus abuelos con una crueldad que sigue presente después de tanto tiempo. Me los imagino disfrutando a tope con las posibles listas de aquellos "veintiséis millones de hijos de puta" anunciados por sus militares. Todo sonaría como muy estrafalario si no fuera porque sabemos que el odio a la pobreza, a la diferencia, a esa dignidad igualitaria que debería ser de verdad la patria de lo común, los llena de una violencia que aterra: en las calles, en los platós de televisión, en las instituciones… Fascistas, reaccionarios, ultras, qué más me da. Sé sin ninguna duda lo que son: mala gente. Eso son. Para qué más. Para qué.

__________________________________

Alfons Cervera es escritor. Su último libro es Algo personal (Piel de Zapa, 2021)

 

Publicamos este artículo en abierto gracias a los socios y socias de infoLibre. Sin su apoyo, nuestro proyecto no existiría. Hazte con tu suscripción o regala una haciendo click aquí. La información y el análisis que recibes dependen de ti.
Más contenidos sobre este tema




34 Comentarios
  • Edmundo Edmundo 31/05/21 00:32

    Muy bueno. Y también muy triste, pero es tal cual. Compasión y solidaridad para con los héroes anónimos y los que tienen nombre y apellidos y han dado un paso al frente. Gracias a todos ellos.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    4

  • ODER ODER 30/05/21 21:30

    Mala gente, tradicionalistas, en su peor sentido, mayoritariamente piadosos católicos practicantes y acérrimos amantes de SU PATRIA (seguramente la borbónica del siglo XVIII), aunque con sus soflamas arda la de todos, la ESPAÑA democrática, social, autonómica, con sus idiomas y diferencias.
    Mala gente, que como la mala yerba crece fácilmente. De ellos espero poco, de sus recientes votantes algo más.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    7

  • tiago tiago 30/05/21 20:14

    Siento sus palabras como dichas por mi desde hace mucho tiempo. No son los adjetivos o los insultos los que definen a estas derechas sin escrupulos ni son sus votantes engañados o mal informados son complices son MALAS PERSONAS. ¿nos puede quedar el consuelo de que iran al infierno?

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    2

    10

    • MIglesias MIglesias 30/05/21 22:06

      Vaya manía de enviarnos al Infierno todo lo que ustedes no quieren, aquí somos gente seria, no admitimos a cualquiera.

      Responder

      Denunciar comentario

      6

      4

  • CinicoRadical CinicoRadical 30/05/21 20:05

    Lo son.hijos ,descendientes de los Cruzados Golpistas.del nacionalcatolicismo humillante.La banalidad del mal.

    Responder

    Denunciar comentario

    2

    9

  • Isabelle006# Isabelle006# 30/05/21 19:54

    "Y en Equidistán, el país de los equidistanís, el maltratador estaba en el mismo plano que el maltratado, la víctima a la par que su verdugo. Peor, algo habría hecho para merecerlo. Los grandes atropellos en la consideración de las infracciones nimias en los juicios mediáticos. Siempre al lado del opresor."

    Rosa María Artal - eldiario.es

    Responder

    Denunciar comentario

    3

    10

  • Antonio LCL Antonio LCL 30/05/21 18:24

    Sí, estimado Alfons, muy mala gente, la misma que en días nefastos acabó de vil manera con la vida de los dos poetas que recuerdas, Antonio Machado y Miguel Hernández, y de tantos otros también desaparecidos, censurados y silenciados por la mala gente, que por desgracia tanto abunda, como la mala yerba en campos abandonados.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    15

  • Isabelle006# Isabelle006# 30/05/21 15:38

    Toda la culpa se la echo al ministro de Interior, Marlaska y al ministro de Justicia que no los mete un puro de la dimensión que se merece ese asedio a una familia, algo que harían la Policia y la Justicia con cualquier hijo de vecino que recibiera semejante tortura. Son dos cobardes como cobarde es la señora Fiscala General del Estado. Tres cobardes de mierda que no solo lo son frente a estos hechos sino en otras situaciones de enorme calado. Gracias por este artículo, son tan necesarias las voces de escritores, periodistas e intelectuales que denuncien el entramado que tenemos en España desarrollado a lo largo de 43 años entre el PP y el PSOE, auténticos siervos de la tradición franquista que NUNCA veremos erradicar del todo en este país.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 6 Respuestas

    4

    20

    • MIglesias MIglesias 30/05/21 18:06

      Pues no sé que hace UP gobernando con franquistas.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 5 Respuestas

      16

      4

      • Isabelle006# Isabelle006# 30/05/21 19:59

        Si no lo entiendes, no es mi problema es el tuyo. Parece que la reflexión no es tu fuerte pero en demagogia y equidistancia barata te sales.

        Responder

        Denunciar comentario

        Ocultar 4 Respuestas

        4

        10

        • MIglesias MIglesias 30/05/21 21:39

          Para equidistancia la de quien llama franquistas a los socios de gobierno y no ve problema.

          Responder

          Denunciar comentario

          Ocultar 3 Respuestas

          8

          4

          • Pepa Rosado Pepa Rosado 30/05/21 21:55

            Creo que el concepto de demagogia tampoco lo tiene muy claro.

            Responder

            Denunciar comentario

            Ocultar 2 Respuestas

            7

            2

            • MIglesias MIglesias 30/05/21 22:15

              Un poquito de música

              https://youtu.be/Bqc0FXiazQM

              Responder

              Denunciar comentario

              6

              2

            • MIglesias MIglesias 30/05/21 22:01

              Ni el de reflexión.

              Responder

              Denunciar comentario

              7

              2

  • Turismundo Turismundo 30/05/21 14:24

    Son basura inmoral, inmunda y putrefacta, además de chupones cleptómanos. Tienen la ideologia en el culo que es donde tienen el alma y por allí cagan toda la guarrería a la que les mueve su engreida estulticia e indignidad humana. Mala gente

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    19

  • Angel10 Angel10 30/05/21 14:17

    Mala gente que camina y va apestando la tierra.

    En el 75 a la muerte del dictador había dos opciones Reforma o Ruptura. Se optó por la Reforma porque los espadones de siempre no habría dejado hacer otra cosa, he de reconocer que entonces la Iglesia de monseñor Tarancón estaba del lado correcto de la historia y que los poderes económicos sabían que les iría mejor con un régimen democrático que con la antigualla franquista.

    A partir del 82 con la amplia mayoría absoluta de Gonzalez y estando en la OTAN que por lo menos habría servido para desactivar el golpismo, se debió ir a la Ruptura Democrática, se debieron revisar muchas leyes y muchas instituciones, se debieron depurar responsabilidades de algunos funcionarios tipo Billy el NIño y los jueces del TOP y se debió impulsar una educación en valores democráticos como se hizo en Alemania, Italia, Japón al final de la II Guerra Mundial, el problema de España es que los fascistas, los latifundistas, los banqueros, los militares y la Iglesia ganaron la guerra y toda una generación de esa España maldita, de esa España de la mala gente fue educada en el odio al diferente, al comunista, todos éramos comunistas.

    No me gusta, preferiría que lo hubiéramos superado como nación, pero las dos españas siguen aquí y cada cual debe saber cual es la suya, lo único que espero y deseo por mis hijos y nietos es que no se transformen en trincheras.

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    22

  • Pirichi Pirichi 30/05/21 13:40

    Lo mejor que he leído en mucho tiempo.
    No se puede decir mejor.
    Son mala gente.

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    9



Lo más...
 
Opinión