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'El voto con botas'

Publicada el 17/06/2018 a las 06:00 Actualizada el 18/06/2018 a las 13:08
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La próxima semana sale a la venta el libro El voto con botas, una selección de las publicaciones del blog homónimo de Fermín Bouza, que se difundió primero en Público y luego en infoLibre. Bouza, fallecido en octubre de 2016, era sociólogo además de profesor universitario, novelista y poeta.

En El voto con botas, Bouza comentaba la actualidad política, pero también era un espacio donde convivían con sus reflexiones "comentarios nimios o anécdotas de su mundo personal o familiar a la hora de hacer sus post, pasando de las abstracciones a las concreciones, de la teoría a la realidad cotidiana y de ambas a la lírica", explica Carmen Pena, su mujer, en el prefacio del libro.

infoLibre prepublica algunos de los últimos posts escritos por Fermín Bouza en su blog.
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¿PUEDE PODER PODEMOS?
29 de junio 2016


Un tópico tradicional vuelve a la prensa con los resultados del 26J: la división de la izquierda y, en este caso, sobre todo, la división supuesta de Podemos/IU, al albur de noticias que vinculan la desaparición de muchos votos esperados a manos de votantes o militantes de IU que se organizaron para no votar a Podemos o para cosas concretas como dejar fuera al general Rodríguez, y otras similares. El tipo de conducta de IU, de ser así, no es nueva, y pertenece al género de cosas que dejaron a esta formación al borde del camino hace ya muchos años. Debe cambiar en esos reflejos que tiene de cierta ranciedad política. A estas alturas debería haber llegado a ser una organización normalizada y no lo es. Estas conductas erráticas son anteriores a la propia existencia de IU como tal, y se remontan a los tiempos difíciles de pasar del trabajo clandestino al trabajo político a la luz de la democracia (no del todo satisfactoria, hija de la transición y su relación de fuerzas de hecho). Y en estas cosas sí hay un problema para Podemos, que quiere ser una socialdemocracia avanzada y tiene el espacio para serlo, una vez que el PSOE camina hacia un incierto centro que es más centro­derecha, por lo que hemos ido viendo, que centro­izquierda. En mi tierra, que es Galicia, los grupos que forman la oposición alrededor de las llamadas Mareas han bajado un escaño (no el PSdG), producto del constante enfrentamiento interior de tales fuerzas, casi todas de raíz nacionalista. Si no solucionan esas cosas, no hay nada que hacer en las autonómicas. En el Estado pasa lo mismo, y deben ir cerrando tales enfrentamientos y sustituirlos por debates políticos de verdad, algo que falta y se echa de menos. O hacen cambios mentales los que nos pedían a todos cambios mentales, o los cambios materiales y mentales serán protagonizados por la derecha, que mira atrás siempre y por sistema. Sí se puede, por supuesto. O nos vamos yendo todos a lejanos paraísos y a olvidar todo esto. Piénsenlo. La política es muy dura porque requiere tenacidad e inteligencia. Por ahí nos vemos.

LOS MEDIOS, SUS COSAS Y LA UBICUIDAD DE RAJOY
1 de julio de 2016


Tras usar todo ese material en todos los medios afectos al PP para intentar acabar con Podemos, la Fiscalía entiende que no hay materia fiable ni indicativa de delito alguno y quiere archivar la causa de financiación ilegal contra ese partido. Pero antes hemos oído voces tremendas difundiendo esas cosas y las veremos ahora repetirlas, incluso en la portada de los medios en papel. La supuesta intervención en La Sexta de Podemos, como de otros partidos, estuvo siempre contrapunteada por los gritos de quien dice esa clase de cosas para limitar los efectos del partido citado sobre los electores. No hacen daño las opiniones políticas, que forman parte del debate democrático, pero sí esa clase de calumnias y maledicencias sin sentido que se oían en ese programa de debate. Daño a corto plazo. A largo y medio plazo esas cosas van cayendo, como se ve, pero cuesta reponer la verdad y cuesta reconstruir una idea política afectada por esa basura intencional preparada para su uso en esta clase de programas y en cualquier medio. Ese trabajo mediático no tiene parecido, por su intensidad y su capacidad de ofender, a lo que se publica en otros medios europeos. Y me refiero, sobre todo, al tema político, aunque podía extenderse a otras cosas. Esta política local así hecha se difunde en todas direcciones, y muestra su ineficiencia para buscar soluciones políticas a los problemas (Cataluña, por ejemplo, o el diálogo con Bruselas) y su enorme eficiencia para crispar el ambiente e incrementar la desafección. En este vacío de una prensa crítica, apenas representada en la panoplia disponible para un lector medio, de usos y costumbres convencionales, apenas nadie se pregunta ¿y que hace ahí todavía el señor ministro del Interior? La marca España son estas cosas, y en este momento la susodicha marca está desaparecida. La que nos espera. No tenemos el don de la ubicuidad y nadie puede estar en dos sitios a la vez, pero Rajoy, su modorra sanguínea, sus dadaístas enunciados políticos o parapolíticos (lo serio es ser serio) y su inmensa tolerancia hacia sí mismo están en todas partes, como una pesadilla. Cuatro años más. “El frío escarba./ El miedo sube./ El árbol se seca./ El hombre se agrieta./ Los postigos golpean./ El miedo sube./ Ninguna palabra es bastante tierna.” (Tristan Tzara).

PODEMOS MIRÁNDOSE A SÍ MISMO
2 de julio de 2016


Están comenzando a oírse algunas autocríticas, como la de Podemos, que empieza a pensar en sus propios errores, que son, ya se sabe, la principal fuente de aprendizaje de los humanos inteligentes. Desde luego, el miedo inducido desde fuera y el creado desde dentro han sido importantes, y a ellos han contribuido, mitad y mitad, la prensa adversa y las torpezas enunciativas y los silencios del propio Podemos. Para ser un grupo recién creado ha recorrido un camino magnífico llevado por gente inteligente y asentado sobre el concepto abierto de “democracia desde la base”. Pero ha dejado la impresión de que quizá tendrían problemas si gobernaran y de que son muy radicales, ambas cosas sembradas también a medias entre la prensa y ellos mismos. Iglesias o Monedero, siendo ambos buenos activistas políticos, tienen peor imagen que Errejón, que ha cuidado sus modos y cuyo discurso es claro, racional e inteligible. Debe salir más en los medios, porque su forma de decir las cosas gusta y mucho, y no es fácil llegar a la gente y mantenerse de forma estable en esa llegada. Pensar en los errores propios es llevar ya unas cabezas por delante sobre los demás, y eso dará su fruto. Salir todos los días en la prensa (ocurre en mi tierra con las Mareas y demás), y además para hablar mal de otros miembros de la organización, es un desastre que se paga en las urnas. Así ocurrió en Galicia y ahí está el resultado, con el agravante de que allí tienen autonómicas a la vuelta del verano. O cesan esas confrontaciones absurdas y se debate ampliamente y cara a cara en privado, o no hay nada que hacer. La política apenas da señales de vida, y lo que se oyen son simplezas políticas contra este y aquel partido. Lo peor que podía pasar. Corren malos tiempos y es necesario asegurar la caja de pensiones, esquilmada ya de forma grave. Y la suerte y el buen rollo. Hoy les recomiendo unas piezas musicales para vencer a la melancolía o para incrementarla, yo qué sé. Léo Ferré (“A toutes celles et ceux qui un jour ont résisté”): “L’affiche rouge”; Paco Ibáñez-León Felipe: “Como tú”; Luar na Lubre/Luz Casal: “Camariñas”; Paco Ibáñez: “Romance del Conde Niño”.

MIRANDO YA HACIA LAS TERCERAS ELECCIONES
3 de julio de 2016


Si vamos a las terceras elecciones, y en vista de los tópicos que desfilan por los medios (son impresionantes las cosas que se dicen sin fundamento alguno, incluso por gente cualificada), hay que decir que subir o bajar votos no es una necesidad que se cumpla matemáticamente como una maldición en esas o en otras elecciones. La izquierda ha sido relativamente torpe en algunas cosas:
 
  1. Se ha confrontado entre sí y ha dejado campo libre a las mentiras reiteradas que ha puesto el PP en circulación, en particular las relativas a los últimos escándalos de corrupción y gestión partidaria de los intereses públicos. Ayer mismo, sin responder a ninguna provocación, el enviado socialista a La Sexta Noche comenzó su intervención arremetiendo gravemente contra Podemos. Eso es ya un mensaje: no habrá un Gobierno de izquierda.
  2. No se ha ido al centro de la cuestión política (corrupción sistémica, incremento de la represión, nuevas necesidades constitucionales) ni económica (alternativas a la austeridad y renegociación de plazos con la UE).
  3. No se ha dicho ni hecho nada ante la presencia constante del PP y Rajoy en TVE, por encima de cualquier otra alternativa de voto, hasta el punto de llevar una campaña prácticamente autónoma en ese medio y en sus telediarios, en los que el presidente y su gente eran incrustados al albur de cualquier noticia y viniera o no a cuento.
  4. La campaña del miedo no ha tenido una respuesta contundente. Este tipo de cosas requieren respuestas inmediatas, racionales y sonoras. O eso, o triunfan, como es el caso.
  5. No se ha movilizado al electorado con un nivel suficiente de tensión electoral y política. Hay técnicas específicas para ello.
  6. Las campañas de la izquierda ni hicieron ruido ni dejaron mensaje alguno. La derecha consiguió dejar el suyo: con nosotros, mal, es cierto, pero con ellos, peor. Y esto fue creído por una parte del electorado cansado y sin mucha esperanza.
  7. No se ha creado un debate público, unas elecciones más deliberativas. Sin eso, gana siempre el populismo gubernamental del “yo hago, ellos miran”, tan reiterado por el mismo Rajoy.

PODEMOS: DEL GOLPE DE MANO A LA GUERRA LARGA
4 de julio de 2016


Las palabras de Iglesias sobre el cambio a una estrategia convencional de guerra de posiciones (las metáforas o cuasimetáforas militares dan mucho juego porque son analogías estratégicas muy coherentes con la política) son claras, se entienden bien, lo cual no es muy frecuente en Podemos desde hace algún tiempo. Ha terminado el tiempo de transformación de un movimiento social (15M) a una organización partidaria, y Podemos debe encarar sus consecuencias: orden en sus propuestas, debate más deliberativo con la gente, al menos con la gente más atenta a estas cosas, las elites populares y las otras, así como un trabajo a fondo en el área económica, educativa y sanitaria. Y en todas las demás, claro. La ventaja de partida sobre sus rivales políticos es esa conexión con los votantes, y su desventaja es la desconfianza que se ha creado alrededor de Podemos (la estrategia del miedo) que deben compensar y superar en poco tiempo.

Hablaba en privado no hace mucho con un militar de muy alta graduación sobre un episodio histórico que no cito, y en un momento dado, él me dijo: “las guerras las ganan los ejércitos”. Esto es, por una parte, una verdad obvia y, por otra, una inexactitud. Cuando los ejércitos no existen o son dispersados por el enemigo, el sostén principal de la resistencia es el pueblo autoorganizado que se irá constituyendo en ejército. Hay miles de episodios, también en este Estado, que confirman esos procesos. Y esta comparación es buena para entender el paso de Podemos: al fin, el partido guerrillero se ha constituido en ejército, aunque con carencias por resolver, tanto en armamento/argumento como en disciplina/orden interno/coherencia.

La urgencia política del momento, de la que Podemos es portador como ex movimiento social, es el empleo, la corrupción y la dificultad de los partidos clásicos para combatir ambas cosas desde sus planteamientos económicos y desde su historial de malas costumbres que derivan en corrupción. Tener la bandera de esa urgencia, concedida en una brillante trayectoria de voto, no es suficiente para ser votado en mayor cantidad. Es preciso articular esas urgencias con un lenguaje y a una práctica política posible. Ese es el reto de Podemos, que mantiene todos sus apoyos aún. Ando con problemas diversos y no sé si estaré aquí con tanta frecuencia. Lo intento. Salud y suerte.

TELENOVELAS, POLÍTICA Y SAN FERMÍN
6 de julio de 2016


Estamos en un momento de degradación de la política y todo lo que se debate se hace sobre diversas mentiras y deformaciones que alimentan lo que alguna vez, en algún trabajo, he llamado “la telenovelización de la política”, que es la aplicación de un formato de telenovela al mismo debate político, personalizándolo, es decir, arrancándolo de la misma política, y replantándolo en el jardín del cotilleo y la necedad amarilla. Hablamos de supuestos líderes en lugar de hablar de políticas; la gente tiene un nivel mínimo de conocimiento político real y lo rellena con ese tipo de cosas de la telenovelización. Un cierto periodismo ha ido haciéndose con el campo de juego político, y los impulsos regeneradores de la primera comunicación política (allá en el siglo XX: nada que ver con lo que frecuentemente se llama así), que quiso ser el freno de este proceso predecible del cambio del lenguaje y de los conceptos políticos, han servido de poco, aunque, probablemente, han ralentizado e incluso moderado el proceso de telenovelización: fue un movimiento crítico e ilustrado de la Academia norteamericana que acabará yendo hacia la llamada política deliberativa, un intento de democratizar la democracia de la mano, entre otros, de Maxwell McCombs y su teoría de la agenda setting. Pero el resultado, de momento, es parco: sustituidas, en parte, las ideas por los gestos y los relatos telenovelizados, y las palabras por los símbolos simples que buscan la adhesión sin mayor racionalidad, la política es hoy un deseo democrático más que una realidad completamente activa.

Volviendo a casa: decía Carolina Bescansa (Podemos) que el 51 por ciento de sus encuestados no habían ido a votar por la cuestión venezolana. Esto merece alguna puntualización por si puede resultar útil a cualquier sociólogo que intente sacar de ese tipo de preguntas algo parecido a una verdad: esconden con mucha frecuencia las motivaciones reales que emergen de otra manera, bien a través de entrevistas en profundidad (sobre todo, en este caso específico) o bien a través de focus groups o grupos de discusión (menos útiles para conductas muy individuales y secretas, como votar). No creo, bajo ningún concepto, que los mediopensionistas de Podemos que ahora no han votado lo hayan hecho por la pintoresca y manida materia venezolana, algo sin mucho sentido fuera de su funcionalidad como excusa para no hablar de otras cosas. Hay otras razones, querida y compostelana paisana, y también están en las encuestas, aunque no solo.

La idea de un Rajoy dominante, propiciado o investido por la izquierda (PSOE), sobre un país cansado de sus cosas y al timón de la nave que vacía los fondos de pensiones y regula el trabajo precario, y que lo hace de tal manera que no habrá quien pueda prepagar su pensión ni al Estado ni al negocio privado, la idea plástica, digo, de La nave de los locos es ya una realidad en este Estado, y allá vamos, camino de no sé dónde y sabe Dios qué. Que tengan un buen día de mi santo, mi San Fermín, que me recuerda una de las patas de mis orígenes, en los hermosos valles navarro-pirenaicos. Para mí no será un gran día, al menos para empezar, pues me esperan los médicos con las mejores intenciones. Pero puede acabar bien, y entonces lo celebraré. Gora San Fermín! Y la salud. Descansen si pueden.

RAJOY, SÓCRATES Y LA POLÍTICA
13 de julio de 2016


Como ya se venía anunciando, las cosas se complican para que gobierne Rajoy, un tipo que me parece más pintoresco que extraño, alguien cuyo silencio y cuya expresividad son interpretados siempre en clave de actos de inteligencia. En eso tiene suerte, una suerte que se ha ganado a golpe de tales silencios y tales expresividades. Tanto es así que cada fiasco electoral, y van dos, es interpretado ahora como un éxito maquiavélico de mi raro paisano, que así destroza a sus enemigos. También le llaman “gallego”, palabra muy socorrida en Madrid para nombrar lo que no se entiende. Pero se ha pasado completamente: su empeño en meter en danza al PSOE, y rematarlo de paso, ha causado alarma en este también raro partido, una alarma que no existía tan claramente antes de esta cadena electoral. Tanto es así que es difícil que esta gente se abstenga (que se pongan enfermos unos cuantos, pedía uno de ellos): empiezan a catar a mi paisano y su rara movilidad inmóvil. Rajoy es el anti Heráclito: nada cambia, el ser es y el no ser no es. Todo es igual a sí mismo. En realidad es Parmejoy, un sucedáneo futurista/dadaísta de Parménides, una encarnación de Rajoy en la Grecia presocrática. Con Sócrates llegó la verdad de estas elecciones, vía oráculo de Delfos: solo sé que no sé nada. Pues eso. La política ha pasado de vieja dama digna a joven vamp que no acaba de estabilizarse en la cabeza de algún político. Rajoy, Sócrates y la política han acabado con nosotros. Qué noche tengo. Y la salud.

LAS GUERRAS DE RELIGIÓN: ¡VIVAN LAS CAENAS!
15 de julio de 2016


Cada vez habrá menos guerras convencionales, aunque esta eventualidad, sin embargo, debe estar bien cubierta por los estados y sus ejércitos convencionales, pero la guerra contra el terrorismo es una guerra total y distinta, carece de fronteras y tiene nuevos objetivos, no por humildes menos complejos que los objetivos convencionales. Con la guerra convencional se acaba también, en buena medida, la guerra de guerrillas, que no dejaba de ser una parte de la guerra convencional, según y como. La nueva guerra es una guerra en la que la información desempeña un papel más determinante que nunca, pero no cualquier información, o no exclusivamente una información militar y policial para uso inmediato en la prevención de atentados y lo que venga. No solo eso. Se trata de una información cultural y vital, un acercamiento directo a las culturas ajeras que vienen a las nuestras y viven en la extrañeza y en la marginación social. Culturas premodernas que, como diríamos aquí, “no han tenido su Revolución francesa”, su revolución burguesa, en la que la ciudadanía asuma el mando por encima de los religiosos de toda condición y estos se acostumbren a vivir sus creencias en democracia, en un sistema no autoritario o menos autoritario que el suyo original. La resistencia a una revolución cívica y modernizadora (la Primavera Árabe) ha llevado a esta situación, y esa resistencia, encabezada por religiosos, ha tenido el visto bueno de una parte de la ciudadanía. ¡Vivan las caenas! No somos ajenos a todo esto aquí en el Estado llamado España, que prefirió de hecho una Guerra Civil a una revolución pacífica y democrática a la que se le pusieron todas las zancadillas, empezando, por supuesto, por la misma Iglesia y sus seguidores más fanatizados, como los actuales yihadistas. Aquella contrarrevolución, hija de la Contrarreforma, dejó cientos de miles de muertos y un país en ruinas. De ahí venimos. Siempre me lo traen a la cabeza estos atentados. He acabado mi última fase médico-académica en Madrid. A ver si puedo llegar al mar y cambiar de humor. Me gustan las sonrisas, también la mía. ¿Y las elecciones? Pónganse en lo peor, últimamente gana siempre. Ya es suficiente.

LA MARMOTA TAMBIÉN SE LARGA
3 de septiembre de 2016


Parece una comedia algo sosa, pero es algo muy real y cierto: nunca habíamos tenido tantos problemas para elegir un Gobierno del Estado. El Partido Popular, todo aquello que no le gusta lo mete en el saco de la “unidad de España” o del “extremismo” o de ambas cosas; pero es él, el PP, el mayor generador de riesgo que tiene el Estado para romperse y es también un grupo extremista por multitud de razones y muy lejano a un grupo conservador homologable. Desde esa perspectiva, es lógico que no alcance a cerrar pactos claros ni siquiera con sus próximos, ya sean nacionalistas o centralistas. Con nadie. Ser el partido más votado le parece razón suficiente para gobernar, y cree que ha ganado las elecciones, cosa que sus medios le jalean. La ignorancia sobre la misma esencia de la democracia los lleva a esos excesos verbales y materiales. A día de hoy, es un partido muy lejano a los cánones de una derecha confiable, y sigue suscitando un rechazo de orden sustancial más que estrictamente político, que también. Hoy se han peleado hasta con sus socios de Cs, y a Sánchez tampoco lo han tratado bien. A casi ninguno ha tratado el PP correctamente, como correspondería hacerlo a un candidato a presidente de Gobierno. Es superior a sus fuerzas. Visto lo visto, los demás tampoco se han andado con tonterías y el PP y Rajoy han cobrado “de la misma medicina”, como decía Pedrín el de Roberto Alcázar y Pedrín. Parece que Sánchez puede intentar una alternativa, y deben ayudarlo desde Podemos y, si es posible, desde Cs. Esto nos ayudaría a todos, alejaría al PSOE de esa indecisión que le cuesta votos y a Cs de su fagocitación por el PP. ¿Algo se mueve? Es posible. La política llama a su puerta. Yo se la abriría. Suerte para todos.

CIUDADANOS Y SU FASCINACIÓN POR LA DERECHA
6 de septiembre de 2016


Parece que también se complica un Gobierno de cambio y de mínimos, y Cs se muestra renuente a separarse de un PP al que arropa en sus peores momentos. A mí esto me parece relativamente bien, y es bueno que el orden político (cada oveja con su pareja) se respete en tiempos de tempestad, aunque bien podría haber alguna excepción cuando la alternativa a un Gobierno de cambio es un partido que debe irse a descansar cuanto antes y procurar que nos olvidemos de él durante un tiempo largo. Su convivencia con la corrupción no tiene igual y puede decirse que ha sido absoluta, hasta el punto de hacer decir a un juez que parece “una asociación para delinquir”. No es una broma todo esto, en realidad es lo más serio del mundo: un caso de corrupción sistémica del que nos va a ser muy difícil zafarnos. Lamento, una vez más, que la lectura de la realidad política por Cs se haga en clave tan conservadora e inexacta. Se puede ser independentista y ser también un gran demócrata, y se puede ser un centralista unitarista absolutamente faccioso, como casi siempre ha sido en casos similares. Su radicalismo en estos temas le da a Cs un halo de extrema derecha que otras cosas desmienten, pero no deja por ello de ser cierto: es un partido al borde del abismo ideológico al que el PP tiende a devorar. No quiere colaborar y traer un Gobierno de cambio y progreso, pero acabará trayendo, quizá, un Gobierno de dudoso civismo y escasísima sensibilidad social y económica. Sigo, aún.

EN UNA INMENSA RED, EN UNA INMENSA TRAMPA
19 de septiembre de 2016


Galicia era el lugar ideal del caciquismo histórico, con políticos que vendían su presencia en Madrid a cuanto incauto o a cuanto vivales se prestara a comprar tal mercancía, compra que a su vez le daba al comprador una subgobernaduría caciquil de la zona, aun sin ser el cacique principal. Las redes locales/parroquiales se cruzaban con las comarcales y provinciales para tejer esa inmensa reja que, en parte, aún dura, solo moderada por la debilidad creciente del rural frente a lo urbano, donde nuevas formas de red se ensayan ahora para crear fidelidades nuevas. La victoria del bipartito en 2005 fue un triunfo histórico de una oposición tan diversa como enfrentada a un mismo caciquismo desmovilizador. Aquellas condiciones de crisis del sistema (último Fraga) y auge de esa oposición (perspectivas de victoria) se vuelven a dar ahora con un PP envuelto en la mayor ristra de escándalos nunca conocidos en este Estado y con una oposición crecida (en particular, En Marea).Una diferencia: las fuerzas clásicas ligadas a Feijóo y al Gobierno de la Xunta y del Estado han aprendido algunas cosas, la más importante de las cuales puede ser el uso de los medios de forma eficiente para sembrar toda clase de desconfianzas en una población ya marcada por ideas similares desde el caciquismo histórico. La gran batalla que Galicia tiene por delante es el desplazamiento definitivo de esa clase de redes y la entrada al fin en una democracia plena. ¿Será ahora? Inténtenlo. Hay condiciones y hay que hacerlas operativas. Esa es la política deseable y posible, y no la vieja dama que viene y va sin que sus desvelos cuajen con esta gente en el poder. Bajen a la calle y pidan el voto. Recorran el país de arriba abajo.

LA LUZ DE OTOÑO EN LAS ENCUESTAS
21 de septiembre de 2016


Hay una serie de cuestiones nuevas en el modo de vida en el que vamos entrando que hacen cada día más complicado hacer una buena muestra para una encuesta. La dispersión familiar fuera del hogar o “fuego sagrado” hacia la selva laboral urbana, de tal modo que nadie está nunca en casa cuando debe estar y tampoco está alcanzable fácilmente ni en su trabajo ni en otro momento, etc., y todo eso y otras cuestiones hacen del encuestado una especie de fantasma al que hay que cazar a lazo tras numerosas sustituciones sobre la muestra inicial, sea esta como sea. El resultado no es bueno, ni aquí ni en ningún otro país. La continua aparición de encuestas en los medios define también a un nuevo encuestado, el sabio de los medios, que sabe ya lo que debe contestar en la encuesta para hacer una especie de voto estratégico pensado exclusivamente para los medios, pero a la hora del voto real ¿qué vota el sabio de los medios…? Suma y sigue. Lo cierto es que a estas cosas, ya graves en sí mismas, se suma el otoño. ¿Qué tiene el otoño? Psicólogos y psiquiatras saben cómo nos vamos poniendo en la estación de las uvas, la vendimia y el vino nuevo: melancólicos, seriamente melancólicos. Es decir; lo de encuestados en otoño es ya la repanocha de las encuestas fantasmales y melancólicas que nos estrellan contra la realidad. Se llenan de luz difusa, tenue, lejana a la pesadilla de luz que es el verano. Todo se va apagando. A ver a dónde nos llevan el 25 de septiembre. Prepárense para todo y abróchense los cinturones.

EL PALEOLÍTICO POLÍTICO
23 de septiembre de 2016


Como la historia política y social de un Estado es la historia de una serie de cadenas de acontecimientos concatenados que hacen relativamente imprevisible el futuro y muy compleja la explicación del pasado, la reflexión que no debe faltar, al hilo de la resistencia del sector más conservador del PSOE a un Gobierno de cambio, es algo que está al alcance de cualquier político pensante: si un partido llamado socialista no facilita la gobernación de las clases populares y huye de la ocasión como del diablo (lo de los 85 diputados es algo en lo que no vale la pena ni detenerse, tan antidemocrática es tal deriva con apariencia de reflexión), está invitando a esos sectores populares a seguir su propio camino sin esa mediación socialista. Es tanto como poner los cimientos de una confrontación permanente. Es verdad que si hay gente a la que no parece importar mucho la desaparición de su propio partido, tampoco debería importarle tal confrontación, lo cual no tranquiliza mucho. Si los partidos no cumplen primero su tarea en su espacio político, mal pueden operar desde otros espacios, y lo único que hacen es introducir un desorden ideológico que acaba por afectar a todo el sistema democrático. El cinismo del que no apoya nada excepto a sí mismo y luego llora a gritos pidiendo todas las ayudas de los demás ya está superado por la frenética marcha de unos acontecimientos que parece, a primera vista, que van a cámara lenta. No: ya sabemos quién pide tal ayuda y de dónde viene. De la misma corrupción masiva, del mismo centro de la corrupción. Y la prensa que lo sigue es la expresión de un periodismo nuevo sin el menor prejuicio cívico: adelante y como sea hasta que el mono hable inglés. Es decir, leña al mono, que no es del PP. Es difícil ganar en estas condiciones y con los medios de comunicación volcados en defender a la caverna que se ha llevado crudo un buen puñado de millones de euros en los últimos años. Qué gran líder Rajoy, o Feijóo, que dijo aquello extraordinario de “la izquierda medieval”. Qué fácil hablar desde el Paleolítico. Hay que intentar ganar el domingo y, si no es posible, fijar sin marcha atrás las posiciones ganadas. Están a tiro, hoy o mañana.

… QUE CON EL ALMA NO PUEDO
26 de septiembre de 2016


En principio, lo ocurrido en Galicia y en Euskadi no tendría por qué afectar al PSOE, que se mantiene un poco por encima del PP en Euskadi y obtiene un resultado pasable en Galicia. Y, aunque fuera peor, tampoco está claro qué influencia podría tener sobre la formación de un Gobierno de cambio en el Estado. Son dos cosas bien distintas. Se mantiene el deseo de una mayoría de la población de que no haya un Gobierno del PP (213 frente a 137 escaños) y se reinicia un proceso de formación de Gobierno que debería incluir a los nacionalistas. El PP en Galicia sacó 31.724 votos más que la oposición de progreso, y eso es una diferencia muy menor en un cuerpo electoral de 2.255.579 sujetos. Exactamente el 1,46 por ciento. Es cierto que ganó el PP, pero no arrolló: ganó en sus cifras habituales desde hace un tiempo. Nada que deba cambiar la historia del Estado español. En este sentido, una mala intervención de los intereses locales, vía líderes autonómicos, en el PSOE, solo podría llevar a este partido a su definitiva caída. Me despido forzosamente por una temporada y espero poder volver en un tiempo razonable. Si no fuera así, quiero decirles que he disfrutado con el blog y agradecerles su compañía, a ustedes y a infoLibre. Nadie es imprescindible y nada hay nuevo bajo el sol.

EL PSOE Y YO, DESDE LA UCI
6 de octubre de 2016


Acabo de dejar la UCI, en la que sigue el PSOE. La UCI es un lugar poco recomendable para nadie. Libérenme de ese relato y procuren no pasar por ahí. En lo mío es eficaz, pero estaba pensando en la política torpe que ha reducido al PSOE a su estricta caricatura en la misma sala lúgubre en que me han rebautizado a mí. Lo han convertido definitivamente en un partido más que engaña a su militancia para que cuatro gañanes hagan las cosas a su gusto y al de la derecha a la que quieren servir. El daño está hecho. Las viejas cosas de la política, en las que el PSOE quería asentarse, recomendaban que los partidos de derechas fueran realmente de derechas y los de izquierda, de izquierda. Ahora no es así: los partidos de izquierda deben facilitar el gobierno de la derecha y esperar alguna propinilla de esta benemérita institución. Cualquier otra cosa será castigada por Susana Díaz, de la casta de Rosa Luxemburgo y de los grandes expresos europeos.
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