Muros sin Fronteras

Feliz año pospandémico 2021

Ramón Lobo nueva.

No se hagan ilusiones: esto no ha terminado. Habrá que esperar a que una parte significativa de la población esté vacunada antes de alcanzar la inmunidad de grupo. Los expertos calculan dos años. Este 2021 que tanto promete será de transición, pasaremos del pesimismo radical a una esperanza con altibajos. Seguiremos con la mascarilla y la distancia social hasta nueva orden. El cambio dará un impulso a la economía. ¿Volverán los tiempos felices? No esperen que se recuperen los puestos de trabajo perdidos ni que reabran los negocios que cerraron. El bienestar dejó de medirse en nuestros bolsillos y en la prosperidad de la población. En este negocio solo cuentan los ricos y la Bolsa.

Tenemos la fortuna de haber vivido en 2020, y no en 1918. La llamada gripe española mató entre 25 y 50 millones de personas. Ni siquiera existen estadísticas fiables. Podríamos decir que aquella pandemia fue más grave y mortífera que esta, que el covid-19 es un aprendiz de asesino global. La clave no está tanto en el virus como en nuestra capacidad de defensa. Es el progreso de la medicina y de la ciencia lo que han evitado una tragedia mayor. Nos falta crecer en la misma medida en otros campos, como la Ciencia Política y la Ética. Perdimos el norte del bien común, sobre todo en las sociedades capitalistas occidentales.

Hay miles de virus que sobreviven en animales salvajes candidatos a transformarse, si se dan las condiciones adecuadas, en una pandemia para los humanos. Nuestro estilo de vida basado en la depredación multiplica el peligro.

También está la catástrofe climática que mata y causa daños graves a la economía, a la de todos los comunes, no a la de los superricos y a las superempresas contaminadoras, instaladas en un cortoplacismo homicida. Además de invertir en ciencia, hay que invertir en Educación, en el aprendizaje de prioridades. Hemos recibido lecciones que aún no sabemos expresar.

De nada sirve dilapidar miles de millones en armas para guerras reales o imaginarias si el gran enemigo somos nosotros mismos. EEUU gasta en armas más que todos sus aliados juntos. Los cinco países con derecho de veto en el Consejo de Seguridad son los principales exportadores de armas (además de Alemania). Hemos puesto a los chacales a cuidar de las ovejas. Somos una especie suicida e incompetente. Tanta defensa para que nos derrote un invisible.

Yo solo quería ser optimista, infundirles esperanza. Estos son mis regalos:

Un libro: No tiene por qué ser del año. Sigo enamorado de Ítalo Calvino y sus Ciudades Invisibles. Es un espacio múltiple que permite decenas de recorridos mágicos sin moverse del sofá.

Una librería: No voy a decirles una vez más que la mía de cabecera se llama Méndez y está en la calle Mayor. En mi lista tengo otras que me gustan y frecuento, como la Alberti, La Central y Tipos Infames. Los libros se compran donde nos dejan olerlos por dentro.

Una película: Acabo de ver Cielo de Medianoche de George Clooney. Está en Netflix. Tiene un poso de tristeza que se deja manejar. Me gustó. Admito que tras el final busqué spoilers en Internet porque quedé tan confuso como con Interestelar.

Una serie: Sin duda las dos sesiones del Mandolariano. Para Alex de la Iglesia es un western y para mí, Álvaro de la Iglesia es el oráculo de Delfos. Está a la altura de las mejores de LaGuerra de las Galaxias. La tienen en HBO.

Una charla TED: Esta de Colette Pichon Battle sobre la catástrofe climática es esencial.

Gran periodismo con las nuevas herramientas: Las nuevas tecnologías e Internet son una bendición para el buen periodismo de siempre. En este caso en una propuesta de viajes dentro de la ciudad de Nueva York.

Una utopía: Que no dejemos de luchar un solo minuto.

Un sueño húmedo: Reunir a todos los dirigentes del mundo, con o sin poder, y encerrarlos en una aldea del Sahel durante dos meses. Después que nos hablen de libertad y derechos.

Una bandera: La pirata, al menos es sincera.

Un proyecto: Volver a viajar en otoño. ¿Cuál será tu primer viaje posvacuna?

Una canción, que será a partir de ahora mi himno personal: “No dejes entrar al hombre viejo en tu vida” (traducción libre)

Feliz lo que venga. Y no olvidemos que somos unos malditos privilegiados.

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