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Muy fan de... Pedro Gómez de la Serna, 'Lost in Segovia'

Todos lo sabemos, cuando un bebé se cuela en una reunión, toda la atención es acaparada por él. Los adultos, incluso los niños que han abandonado la teta para pasarse al Colacao, nos convertimos en invisibles si hay un retoño en la sala. Y no es justo, Pedro. En la sesión de apertura de la XI Legislatura, tú tendrías que haber sido el protagonista, aunque no llevaras rastas. Muy fan.

Tan solo un día antes de que se constituyeran las nuevas Cortes, el juez de la Audiencia Nacional, José de la Mata, había admitido a trámite la querella de la Fiscalía Anticorrupción contra ti y contra el exembajador, Gustavo de Arístegui. La investigación gira en torno a presuntos delitos de integración en organización criminal, corrupción en transacciones económicas internacionales, cohecho y blanqueo de capitales. Casi nada.

Yo, conociéndome como me conozco, en una situación similar a la tuya, habría excavado un túnel más largo que el del Chapo, con las pinzas de depilar, para desaparecer del mapa. Y ya te digo yo que no me encontraría ni Sean Penn.

Aunque yo suelo estresarme en el autobús si no me levanto del asiento dos paradas antes de la mía, me agobia que no me dé tiempo a bajarme. Pero tú eres de otra ganadería, Pedro, tú eres más zen. Y allá que te presentaste, más ancho que pancho, para ocupar el escaño –que representa a los ciudadanos– en una legislatura que lleva implícita la declaración de guerra contra la corrupción, emprendida por “los nuevos” y asumida, eso dicen, por los antiguos moradores del casoplón del pueblo. Ommmmm my God. Tú tan zen, yo tan fan.

Ese mismo día, pediste la baja como militante del PP para pasarte al grupo mixto. Y lo hiciste tú, con tu mismidad, en modo “me voy porque quiero yo”, ya sabemos que el expediente disciplinario que te abrieron desde Génova en su momento, te lo pasaste por el Acueducto de Segovia.

Sí, sí, mientras tu presunto compañero de fatigas, Gustavo de Arístegui, dimitió de su cargo “para no perjudicar a su partido ni a su presidente en plena campaña”, tú no te moviste de la lista electoral, como si te hubieran pegado con Loctite.

Se comentaba que, desde tu partido, hacían todo lo posible por inducirte a abandonar antes del “Cara a cara”. Mariano a punto del debate con Ruiz, perdón, con Sánchez, y tú sin dimitir.

Pero no había manera de encontrarte, “no coge el teléfono”, decían. De haber estado en activo el “Quién sabe dónde” de Lobatón, apuesto a que Mariano habría recurrido a Paco para que sus espectadores peinaran la city de Rómulo y Remo en tu búsqueda. Qué tremendo lo tuyo, Pedro, emulaste a Bill Murray en Tokio, te hiciste un “Lost in Segovia”.

Ahora te abrazas a tu escaño como un koala, ese marsupial tan mono, de orejas peludas, que se caracteriza por sus “hábitos de baja actividad”. Aunque, si se confirman las sospechas del entramado por el que se te investiga, en esto de los “hábitos de baja actividad” no te pareces, ni un poco, al peluche australiano. En lo de las orejas peludas presupongo que tampoco.

En fin, Pedro, hemos subestimado tu presencia en el hemiciclo en el día de apertura de esta legislatura tan especial que podríamos bautizar como “Cuatro solteros (Mariano, Pedro, Pablo y Albert) y un bebé”.

Pobrecito, sentado junto a los populares –porque en la primera sesión aún no estaban numerados los asientos– y ninguneado por tus ahora excompañeros de partido que apenas hablaron contigo. Sólo te vieron charlando con el diputado Francisco Molinero, miembro del Comité de Derechos y Garantías que se ocupa de instruir tu expediente disciplinario. No sabemos si comentabais algo de “lo tuyo”, o si os decidisteis por un tema menos comprometido y más trivial, como el estreno de Casados a primera vista.

Yo soy muy fan porque hay que tener un cuajo talla XXL para acudir a una fiesta en la que, se supone, nadie quiere que estés. Y cuando explicaban los cronistas parlamentarios que te hallabas medio escondido detrás de una columna, me recordaste a las míticas “canaperas” –tan conocidas en presentaciones varias– que acuden sin ser invitadas, sin que les interese lo más mínimo el motivo y el contenido del evento y se ponen ciegas de jamón. No hay camarero, bandeja en mano, que logre resistirse a hacer una parada frente a ellas, los pillan a lazo como avezadas gauchas.

Pues tú igual, cual canapera que no se sonroja ni con la calefacción a todo gas, en el estreno y tan fresco. No te impresionó, lo más mínimo, ser uno de los nominados a subir al escenario judicial en la categoría de “investigados por cobrar comisiones millonarias”.

Ya, es un género muy visto en este país, pero nunca hay que perder la esperanza, después de escuchar frases tuyas en las grabaciones que han emitido diversos medios: “Me han dado una pasta, me van a machacar”, igual el Oscar también te lo llevas... ¡Peeeeedroooo!

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