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El Ojo Público

Mónica va a por Ana Rosa y Susana

Jaime Olmo

"Alguien dijo que de la ilusión no se come, pero alimenta muchísimo. Ese es nuestro motor, la ilusión de acompañarles todas las mañanas. Aquí tendrán los análisis más rigurosos, estaremos pegados a la última hora, y también pondremos las luces largas para las reflexiones de fondo. No queremos hablar de oído, tendremos los expertos más prestigiosos del país. No queremos aumentar la bronca, verán debates de guante blanco. Siempre será información útil, de consumo, educación, ciencia, salud... y queremos escucharles a ustedes. Recogeremos sus denuncias, sus inquietudes. Esta es la televisión pública, la de todos. Y para este equipo es un enorme honor asumir este gran reto en un año tan difícil. Un año en el que tendremos que vivir con una incertidumbre que a veces angustia. Cada día, desde las ocho hasta la una de la tarde, nos tienen aquí para ver en directo todo lo que está ocurriendo y estaremos siempre a su lado. Tienen nuestro compromiso". Con esta declaración ha iniciado este lunes Mónica López La hora de La 1.

Lejos del saludo formal, Mónica ha realizado una declaración de principios, en su nombre y en el de la televisión pública. "Vamos a por todas", dijo en la presentación a los medios del programa y, por lo visto en su estreno, no se trataba de una baladronada, sino de una apuesta personal, realizada desde la fe en sí misma y en sus capacidades. Mónica López realizó en su momento en la información meteorológica un cambio basado en su formación científica. No se trataba de batir a ninguno de los excelentes comunicadores de otras televisiones, sino de dar más, explicar mejor, contar con lenguaje asequible lo que hay detrás de cada meteoro, de cada cambio de tendencia. Logró ser el espacio más visto, a pesar de la frialdad y lejanía que producen los espacios grabados, y la inevitable brevedad de las intervenciones en directo dentro del Telediario.

Lo de ahora es otra cosa: cinco horas en directo ante las cámaras; estar omnipresente, sin abrumar; servir de nexo entre contenidos diversos sin saltos ni pérdida de ritmo televisivo... Y, sobre todo, la constatación de un hecho inapelable: si fracasa el conductor, fracasa el programa.

No ha sido el caso. Mónica López ama la cámara y se trata de un sentimiento correspondido. Ya, ya sé que se trata de un intangible, un fenómeno que nadie ha sabido definir con justeza y sin reparos... Pero que cualquier espectador capta con claridad en los primeros segundos, y que en el caso de Mónica corrobora durante todo el programa. Seria, y nunca crispada, cuando procede; sonrisa abierta con frecuencia; aguanta sin problemas el plano corto; se mueve con soltura; no pretende dirigirse a los espectadores, sino al espectador único e individual que somos cada uno de nosotros. Busca, en definitiva, la complicidad.

Pero hay más, mucho más, en La Hora de La 1. En primer lugar, los copresentadores, que habrán de ir desarrollando su función, pero que por lo visto en el estreno pueden contribuir a "descargar" a la conductora del espacio; junto a ellos, invitados, tertulianos y especialistas que aporten rigor en las declaraciones, viveza al debate plural y sin estridencias, y tengan autoridad profesional en sus desempeños. Una mezcla, bien conseguida en el debut, pero difícil de mantener en el día a día.

En cuanto al marco, hay que decir que es una demostración palpable de que TVE sabe lo que se juega en la apuesta. Pocas veces hemos visto una inversión en medios técnicos tan importante como la instalada para este espacio en Prado del Rey: múltiples pantallas Led, realidad virtual, amplitud del escenario, grafismo muy cuidado, y un largo etcétera que culmina en una iluminación general que prima colores poco agresivos, y utiliza zonas en semi penumbra para focalizar luz e interés en los planos de relevancia, como ocurrió en la entrevista al presidente del Gobierno.

TVE ganó la batalla del prestigio

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Como es natural, escribo sobre el estreno; es tan solo un primer programa de una serie que puede extenderse durante años, y que solo de manera excepcional va a contar con invitados como el presidente Sánchez. Hay, desde mi punto de vista, múltiples aspectos que mejorar. Por ejemplo, me chirrió el adelanto sobre el reportaje sobre cómo elegir un buen aceite, que rompió el discurso que se ofrecía a esa hora sobre inicio del curso; creo que el espacio sobre el tiempo tiene que romper corsés y salir de mero pronóstico; el juego con la realidad virtual, tan eficaz cuando la presentadora inició la explicación sobre el mobiliario de un aula, dejó empequeñecida a Mónica al situar a su lado imágenes que poco aportaban y distraían de la descripción...

La Hora de La 1 se enfrenta a los espacios similares que emiten Telecinco y Antena 3. Ana Rosa Quintana y Susana Griso tienen, en ese orden, un público estable y fiel. No obstante, en su veteranía residen fortalezas y debilidades: son espacios de éxito que repiten la misma fórmula desde hace, quizás, demasiado tiempo; en muchos hogares se conecta con uno u otro casi por inercia, los espectadores saben lo que van a ver y que opiniones van a oir; muchos se quedarán con ellas; otros, buscarán la novedad que ofrece TVE. Se trata de una competición de amplio recorrido, cuyos resultados se dilatarán en el tiempo. "Queremos ser líderes", dijo Mónica en la presentación previa del programa. Ya veremos. Lo que es seguro es que la televisión pública se ha lanzado a competir y que Mónica López va a por Ana Rosa y Susana.

[La audiencia del estreno de 'La hora de La 1', según los datos hechos públicos este martes, fue del 13% entre las 8 y las 10 horas; y entre las 10 y las 13, del 8,2. Por su parte, El programa de Ana Rosa obtuvo un 17, y Espejo público un 13 entre las 9 y las 11 horas, y un 9,7 desde esa hora hasta las 13,30].

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