Ayuso, la Patria y el Orden

Reverso de un pisapapeles de la antigua Dirección General de Seguridad.

Willy Meyer

En el archivo histórico del profesor de la UNED Ramón Adell Argilés, archivo extraordinario que por su interés debería negociarse con la administración para su custodia, se puede observar un pisapapeles de la antigua Dirección General de Seguridad que, en su reverso, y debajo de la imagen del edificio, aparece el lema-síntesis franquista de aquel lugar sede del terror: Patria y Orden.

En aplicación de la Ley de Memoria Democrática, ese edificio que simboliza uno de los lugares más tenebrosos del terror ejercido por la dictadura franquista, será significado y recordado como lo que fue, un centro donde la Resistencia sufrió martirio en defensa de las libertades y la democracia. Esa aplicación de la ley ha sido rechazada por la presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso aduciendo que con ello se pretende «dinamitar la transición» y tendrán que ser los tribunales los que resuelvan ese contencioso.

Ayuso, representante de la derecha extrema, admiradora de Trump y Milei, con su negativa a convertir al edificio de la antigua DGS en un lugar de Memoria Democrática, se convierte en la excepción europea relativa a significar y recordar los edificios que fueron utilizados por el nazi-fascismo para perseguir, torturar o eliminar a la Resistencia.

En todas las capitales europeas de los países que sufrieron los regímenes criminales nazi-fascistas, en los edificios utilizados para la persecución, detención, tortura, asesinato o deportación de las personas miembros de la Resistencia, existen placas en recuerdo y homenaje a las víctimas o se convirtieron en lugares de la memoria antinazi o antifascista.

Una placa en el antiguo edificio de la Dirección General de Seguridad, hoy sede del gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid, es una asignatura pendiente de la democracia para con la memoria de todas las personas que fueron allí encerradas, torturadas o asesinadas

En Berlín, en los cimientos de la que fuera sede de la Policía Secreta del Estado nazi (Gestapo), en la calle Wilhemstrasse, se encuentra el Museo Topografía del Terror para conocimiento de lo que fue la maquinaria brutal represiva del nazismo y en homenaje a todos los alemanes y alemanas que opusieron resistencia, muchas de las personas dando su vida en el mismo edificio o en campos de exterminio.

En París, en la rue Lauriston 93, en el edificio que fue el centro auxiliar de la Gestapo francesa durante la ocupación alemana, se colocó una placa “en homenaje a la resistencia torturada en este edificio durante la ocupación 1940-1944 por los franceses, agentes auxiliares de la Gestapo del grupo “BONNY-LAFONT”. Además, en el este de París, en Champigny-sur-Marne, existe el Museo Nacional de la Resistencia con todos los archivos documentales del periodo de la resistencia al régimen colaboracionista de Vichy y a la ocupación nazi, y es habitual ver en todas las calles de París placas recordando episodios de la resistencia.

En Roma, en la vía Tasso 145, en el edificio que fue sede del comando de seguridad de las SS, se organizó el Museo Histórico de la Liberación, y en Milán se encuentra el Museo Nacional de la Resistencia que, para justificar su existencia, el ministro italiano de entonces de cultura afirmó: “Es importante que haya un lugar nacional para recordar a las futuras generaciones lo que han hecho nuestras madres y nuestros padres para darnos la libertad que hoy damos por descontada. Y que no es, en absoluto, obvia.”

En Oslo, en la fortaleza de Akershus, existe el Museo del Frente Interno (Museo de la Resistencia a la ocupación alemana de 1940 a 1945).

En Amsterdamm, en Plantage Kerklaan 61, se puede visitar el Museo de la Resistencia (Verzetsmuseum).

En Atenas, fuera del edificio que fue sede de la Gestapo durante la ocupación alemana, en el número 6 de la calle Merlin, se levantó un monumento con diferentes placas en recuerdo de todas las personas de la resistencia torturadas, asesinadas o deportadas al campo de concentración de Chaidari.

Podríamos continuar con todas y cada una de las capitales europeas que sufrieron el horror del nazi-fascismo y en todas ellas se acordó rotular, en los edificios utilizados para perseguir a la Resistencia, placas en su recuerdo, en homenaje a su lucha por la libertad y la liberación.

Y en todas esas capitales, los lugares de memoria, los museos o las rotulaciones en aquellos edificios siniestros de la represión, se decidieron por acuerdo de todos los partidos, de la derecha y de la izquierda.

La excepción europea es Madrid y la antigua Dirección General de Seguridad, centro de detención, tortura y en muchos casos, asesinatos de la Brigada Político Social, policía franquista creada en 1941 a imagen y semejanza de la Gestapo, con el asesoramiento del nazi Paul Winzer, ayudante de Heinrich Himmler.

Por las celdas de aquel edificio siniestro pasaron miles y miles de hombres y mujeres de la Resistencia antifranquista que no se rindieron desde el mismo momento del golpe de Estado al gobierno legítimo de la República. Personas republicanas, socialistas, anarquistas, comunistas, sindicalistas o simplemente demócratas, todas ellas unidas en el objetivo de acabar con la dictadura y recobrar las libertades, fueron detenidas, torturadas y, en muchos casos, asesinadas a manos de la Brigada Político Social.

Las paredes interiores de ese edificio, sus sótanos y despachos conocieron el terror, la impunidad de la dictadura y la resistencia heroica de la oposición plural a la dictadura franquista.

¿Cómo es posible que este edificio sea la única excepción europea en recordar a las víctimas que sufrieron la persecución del fascismo?

La respuesta es sencilla, porque la derecha española, me refiero al Partido Popular, a diferencia de sus socios europeos, no es antifascista. Por eso gobierna con la ultraderecha, coalición gubernamental irrealizable de los Pirineos hacia arriba.

La colocación de una placa en el antiguo edificio de la Dirección General de Seguridad, hoy sede del gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid, que recuerde el papel de la resistencia antifranquista en la lucha por las libertades, es una asignatura pendiente de la democracia para con la memoria de todas las personas que fueron allí encerradas, torturadas o asesinadas por defender la libertad, esa palabra bella, tan manoseada y manchada por la derecha y ultraderecha española.

Tal vez la negativa de la presidenta Ayuso a significar al edificio de la antigua DGS como lugar de recuerdo y homenaje a los hombres y mujeres de la Resistencia que padecieron el martirio a manos de la Brigada Político Social, tendrá que ver con que, en el fondo, estará de acuerdo con el lema del reverso del pisapapeles aludido: Patria y Orden.

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Willy Meyer es ex eurodiputado de Izquierda Unida.

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