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La izquierda conserva en Galicia el grueso del poder en las grandes ciudades pese al empuje del PP

Abel Caballero, Inés Rey, Gonzalo Pérez Jácome, Goretti Sanmartín con Ana Pontón, Lara Méndez, Miguel Anxo Fernández Lores y José Manuel Rey.

David Lombao

Praza.gal —

Por encima de cualquier otra consideración, es habitual señalar que el éxito o el fracaso de las diferentes fuerzas políticas en cada elección municipal en Galicia tiene su primer termómetro en los 11 principales puestos del poder local, esto es, en las siete ciudades más pobladas y en las cuatro diputaciones. Tras el recuento provisional de este 28M es posible afirmar que, a pesar de la dinámica general en el Estado, la izquierda volverá a tener el grueso de ese poder a pesar del empuje del PP.

En la madrugada de este lunes, los principales responsables políticos de Galicia se fueron a dormir mientras los números apuntaban a que el PP solo tenía garantizado levantar el bastón de mando en dos de estas once instituciones aunque haya logrado la primera posición en varias de ellas. Se trata del Ayuntamiento de Ferrol, en el que vuelven a tener la mayoría absoluta que habían perdido hace ocho años con el mismo alcalde, José Manuel Rey, y la Diputación de Pontevedra, donde también logran la mayoría absoluta perdida hace dos mandatos. 

En siete de las nueve restantes todo apunta a gobiernos encabezados por el PSdeG o el BNG. En las dos ciudades más pobladas, Vigo y A Coruña, la alcaldía seguirá bajo las siglas socialistas con sus mismos titulares que en el último mandato. Abel Caballero volverá a contar con una mayoría absolutísima tras ceder un solo edil y lograr 19 de los 27 de la corporación. En A Coruña, Inés Rey sale reforzada del test del 28M tras sumar 2 ediles a los 9 que tenía, llegando a los 11, y podrá conformar con el BNG (4 ediles, +2) un gobierno apoyado en 15 concejales frente los 12 del PP (+3) en una corporación de la que desaparece Marea Atlántica. El buen desempeño de Rey ayudó, junto con otros resultados de la provincia, a que la Diputación coruñesa no fuera para la derecha.

También seguirá teniendo color del PSdeG la Alcaldía de Lugo, que Lara Méndez (8 ediles) puede revalidar en coalición con el BNG de Rubén Arroxo (5 ediles) tras no solo resistir, sino incluso avanzar en votos ante un PP de Elena Candia que absorbió todo el espacio municipal que había logrado Ciudadanos en los dos anteriores mandatos. Candia logra 12 representantes para el PP y es primera fuerza, pero sin margen ninguna de gobernar.

Por la mínima se mantuvo también en la banda izquierda, según el tensísimo recuento provisional, la Diputación de Lugo. El considerado como plan B o incluso plan A de Candia en el caso de no lograr la alcaldía de la capital lucense acabó cayendo de madrugada por apenas unos pocos votos del lado en el que está desde 2007 y, excepto sorpresa mayúscula en los recuentos definitivos, volverá a tener presidencia socialista en un gobierno coaligado con el BNG.

El BNG puede sumar la alcaldía de Santiago a la de Pontevedra

El alcalde del PSdeG que no repetirá es el compostelano Xosé Sánchez Bugallo, que ni siquiera recogerá su acta de concejal. El veterano dirigente, que retornó al puesto hace cuatro años, dimitió en la propia noche electoral tras perder 4 de los 10 ediles que había logrado en 2019, lo que lo dejó con 6. Son los mismos que logró un BNG que tenía solo dos y que lo superó en votos con Goretti Sanmartín, quien se encamina a una histórica consecución de la alcaldía. Para ser elegida precisará los seis votos del PSdeG y también de Compostela Aberta, que queda con dos. La mayoría de izquierda en Santiago es clara a pesar de a la subida del PP, que pasa de 8 a 11 ediles.

Sanmartín será, así, nueva alcaldesa de una gran ciudad con el BNG sumándose al pontevedrés Miguel Anxo Fernández Lores, que se encamina hacia el séptimo mandato, en las que logró 9 escaños (dos menos) mientras el PP aumentó dos y llegó a 11 cómo primera fuerza de la corporación. El PSdeG también se benefició del paso por las urnas y tendrá 5 (+1), lo que augura una mayor presencia en el gobierno local para la formación ahora encabezada por Iván Puentes.

Ourense, en el aire con un Jácome triunfante

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Cuestión diferente es la de Ourense. En la capital provincial el actual regidor, Gonzalo Pérez Jácome, hizo saltar por los aires todos las encuestas finalizando la noche electoral con Democracia Ourensana como fuerza más votada y con 10 ediles (+3), lo que le permitirá continuar en la alcaldía excepto en el caso de un inédito pacto entre el PP (que repite 7 ediles) con el PSdeG (6 ediles tras perder 3) y el BNG (4 ediles, el duplo de los que tenía).

En 2019 el destino final del gobierno local estuvo íntimamente ligado al de una Diputación en la que el PP de José Manuel Baltar no había logrado la mayoría absoluta, que tampoco consigue en esta ocasión. La diferencia fundamental es que ahora Jácome no precisa para ser alcalde los votos de los populares, que solo podrían evitar su elección con ese improbable pacto con socialistas y nacionalistas. Mientras, en la Diputación, en poder de Baltar (12 diputados para el PP), los conservadores precisarían de los tres diputados logrados por Jácome, que también sería imprescindible para una mayoría alternativa con PSdeG (7) y BNG (3).

De este modo, a pesar del indudable avance del PP con la consecución de la alcaldía de Ferrol y, sobre todo, con el gobierno de la Diputación de Pontevedra, el inicio del ciclo electoral se salda con una notable retención de poder en la banda izquierda. Y lo hace, además, dejando en la cuerda floja los dos principales gobiernos de uno de los grandes graneros de votos para los populares en otras convocatorias electorales, la provincia de Ourense.

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