El reto de los Presupuestos

Arrimadas rompe todos los tabúes de Cs para salvar su estrategia con el PSOE y visibilizar la utilidad de sus escaños

Inés Arrimadas y Albert Rivera en un acto electoral en 2019.

Fernando Varela

El giro de Ciudadanos lo resiste todo. Al menos de momento. Si hace poco más de un año la formación naranja rechazaba cualquier clase de acuerdo con el PSOE y los que Albert Rivera e Inés Arrimadas llamaban “Sánchez y su banda” —en referencia a Unidas Podemos y a los nacionalistas e independentistas–, ahora Cs se resiste a poner en peligro la negociación presupuestaria incluso aunque el Gobierno haya dejado clara su disposición a tomar medidas que, en la práctica, facilitarán que los dirigentes soberanistas encarcelados no tengan que cumplir la totalidad de las penas a las que fueron condenados.

Ese simple hecho hubiese sido utilizado el año pasado por Rivera —y también por Arrimadas, que en aquellas fechas daba soporte a la estrategia de cordón sanitario decretada por el hoy expresidente de Cs— como una demostración de lo acertado que era cerrar todas las puertas a Sánchez.

El año pasado Arrimadas, hoy presidenta de Ciudadanos, difundía con entusiasmo el ideario marcado por su jefe: desde que “la banda de populistas y nacionalistas quieren que siga Sánchez”; a que “se ha demostrado que con Sánchez no se puede ir a ningún lado porque él es parte del problema”.

Desde que la sucesora de Rivera decidió aprovechar la excepcionalidad de la pandemia para virar el rumbo de su partido distanciarse del PP y de Vox y abrirse a llegar a acuerdos con Sánchez, son ya muchas las líneas rojas que se han desdibujado. Asuntos que antes tenían suficiente entidad como para que los naranjas enterrasen cualquier acercamiento a los socialistas pero que ahora, necesitados como están de consolidar la estrategia de visibilizar la utilidad de sus diez diputados, pasan por alto.

Es el caso de la disposición del presidente a dar continuidad a la mesa de diálogo sobre Cataluña. O del Ministerio de Justicia a dar trámite a las solicitudes de indulto que ha recibido para los presos del procés. O de la decisión del PSOE y del Gobierno de sentarse a negociar los Presupuestos con EH Bildu, a quienes los naranjas —como PP y Vox— siguen considerando herederos de ETA. Por no hablar de los traslados de presos de la desaparecida banda terrorista a cárceles más cercanas al País Vasco o del proyecto de reforma del Código Penal que, si se lleva a cabo, reducirá notablemente las penas por las que fueron condenados los dirigentes del procés sentenciados por el Tribunal Supremo.

Arrimadas y sus portavoces, en particular Edmundo Bal, no han bajado el tono de su oposición a Sánchez en estos asuntos. Sus críticas a la política del Gobierno en relación con Cataluña, por ejemplo, son muy semejantes a las de PP y Vox. Pero en todas y cada una de sus intervenciones, al menos hasta ahora, han evitado cuidadosamente condicionar el diálogo sobre los Presupuestos —vital para Sánchez pero también para consolidar su relato de partido útil— a un cambio de rumbo del Ejecutivo en alguno de estos asuntos.

El equilibrio no resulta fácil. Desde que Arrimadas ordenó el cambio de rumbo han sido muchos y muy sonados los portazos de dirigentes clave de la anterior etapa, incluidos algunos de los fichajes estrella de Rivera.

El líder de Ciudadanos en el Parlament de Cataluña, Carlos Carrizosa, admitió este jueves la incomodidad de su partido con los planes del Gobierno para reformar el delito de sedición y la decisión de la tramitación de indultos para los presos del procés. Pero confirmó que seguirán apostando por negociar los Presupuestos.

“Es horrible”, declaró a la emisora conservadora EsRadio. “El Gobierno de Pedro Sánchez no nos gusta nada, no ayudamos a su formación, no estuvimos en su investidura. Y si ahora estamos en el apoyo a los Presupuestos es por el bien de los españoles”, se justificó. A Cs, añadió Carrizosa, le cuesta afrontar esta situación porque siempre se han opuesto con firmeza, dijo, a los “condicionamientos del totalitarismo independentista”.

Tarde para “romper la baraja”

El dirigente naranja trató de separar dar soporte a los Presupuestos, sin el cual el Ejecutivo de Pedro Sánchez corre el riesgo de caer, y el hecho de que el Gobierno y sus socios “quieren modificar el modelo de Estado”

“Creo que no podemos a estas alturas romper la baraja”, se resignó. “Están tensionando mucho el tránsito de esta negociación, pero para romper siempre estamos a tiempo”.

Buena prueba de las dificultades internas que está provocando la estrategia de Arrimadas son las declaraciones que este mismo jueves hizo el expresidente de Ciudadanos Albert Rivera, advirtiendo públicamente a su sucesora de que el presidente del Gobierno, según él, “no es de fiar” y que su plan a largo plazo es seguir pactando con Unidas Podemos y alcanzar acuerdos con los partidos nacionalistas.

“No voy a tutelar lo que tiene que hacer Ciudadanos”, declaró, para a renglón seguido proclamar que no va a permanecer callado. No “voy a dejar de decir lo que opino. Creo que Sánchez no es de fiar y que no es que esté obligado a pactar con los nacionalistas y Podemos, es que es su plan para mantenerse en el poder una década”.

Rivera no ahorró calificativos para describir la situación política en estos momentos. España está asistiendo a “un asalto al Estado de Derecho, que está en jaque” porque el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos está dispuesto a indultar a los presos del procés, cambiar el Código Penal “para beneficiarles” e impedir que el rey asista a la entrega de despachos a jueces en Barcelona.

El exlíder naranja, hoy destacado miembros del bufete de abogados madrileño Martínez-Echeverría-Rivera, evitó criticar directamente la estrategia de su sucesora pero evidenció su discrepancia a afirmar que lo que está pasando confirma su teoría de que Sánchez quería ejecutar un plan con los que él llamaba “banda”, en referencia a Unidas Podemos y a los partidos nacionalistas e independentistas. “No estábamos locos, estábamos viendo lo que iba a suceder y lo contamos antes que otros”. “Díganme si no son una banda Bildu, los golpistas sediciosos en Cataluña y los que quieren desmontar la monarquía parlamentaria y organizar una República sin contar con la mayoría de los españoles", enfatizó en una entrevista emitida por la cadena católica COPE, propiedad de la Conferencia Episcopal Española.

Rivera se confesó “alucinado”por “la paciencia, el conformismo y las tragaderas” que, a su juicio, tienen los españoles con el Gobierno de Sánchez, sin citar la disposición de su propio partido negociar los Presupuestos. La referencia crítica más directa que hizo a Arrimadas es que él no se metió en política “para despodemizar a Sánchez”, sino para “liderar un nuevo proyecto para este país”, una alusión directa a la voluntad de la nueva líder de Cs de pactar con el PSOE para reducir la influencia de Unidas Podemos.

"Yo prefiero estar en mi casa y dormir tranquilo, que no tener que legitimar indultos, el cambio del Código Penal, las negociaciones con [Quim] Torra o subidas de impuestos a las clases media”, criticó.

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