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Las asociaciones de memoria histórica piden que se retire el reconocimiento militar a Franco

“Ganada gloriosa y totalmente la guerra que la anti-España desencadenó en nuestra amada Patria…”. Así comienza la orden que cumplía uno de los objetivos militares de Francisco Franco: el 19 de mayo de 1939, el Gobierno que él mismo presidía le concedía la Gran Cruz Laureada de la Real y Militar Orden de San Fernando. El máximo reconocimiento militar de España, entonces y ahora, distingue a miembros de las Fuerzas Armadas o de la Guardia Civil para "honrar [su] reconocido valor heroico" en "acciones excepcionales o extraordinarias" que hayan sido realizadas "en servicio y beneficio de España". Según la orden citada, las acciones “en servicio y beneficio de España” realizadas por Franco fueron, básicamente, una: ganar la Guerra Civil.

Las asociaciones de memoria histórica consideran que este reconocimiento al dictador, aún vigente, que depende en última instancia del Ministerio de Defensa y que constituye la condecoración militar más valiosa, supone una vulneración de la Ley de Memoria Histórica. Vulneración que se ve redoblada cuando esta condecoración motiva que el Museo del Ejército de Toledo designe a Franco como "héroe de España". La ley de 2007 establecía: “Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura”.

"Exaltación" de la Guerra Civil

Habría que retirar cualquier tipo de reconocimiento a los responsables políticos de la dictadura”, dice tajantemente Arturo Peinado, presidente de la Federación de Foros por la Memoria. En su juicio, la condecoración a Franco por su papel en la Guerra Civil es un caso evidente de lo que la normativa define como “exaltación”. De la misma opinión es Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica: “No creo que cumpla ningún criterio democrático. Por desgracia, no me resulta nada sorprendente, y forma parte del maltrato continuo a las víctimas”.

La existencia de la condecoración sorprende a Eduardo Ranz, abogado impulsor de decenas de denuncias contra Ayuntamientos, Obispados y Arzobispados por mantener conmemoraciones a personalidades de la Guerra Civil y el Franquismo. “Parece un claro ejemplo de exaltación del máximo protagonista de la Guerra Civil y la dictadura. En la medida en que esto es así, se trata de una vulneración de la Ley de Memoria Histórica”, valora. Si se establece una analogía con las denuncias que él ha presentado contra distintos gobienos locales –como la que ha condenado recientemente al consistorio de Olmedo (Valladolid)—, la responsable de retirar los honores es la institución que los concedió, en este caso, el Ministerio de Defensa y el Consejo de Ministros.

Los tres señalan, sin embargo, que la Ley de Memoria Histórica es “bastante vaga en algunos aspectos” y que “carece de régimen sancionador” por lo que este tipo de decisiones han dependido hasta ahora de la voluntad política de los gobernantes o de decisiones judiciales promovidas por asociaciones o por letrados como Ranz.

El "gran Caudillo"

La orden del 39 que concede la Gran Cruz Laureada al dictador es inequívocamente laudatoria. “La Nación entera y a su cabeza los Caballeros de la Orden de San Fernando, reunidos en Capítulo, solicitan del Gobierno que se haga justicia al que nos condujo a la victoria, al gran Caudillo que, con su laconismo castrense, dio cuenta de ella al país en aquel histórico parte del primero de abril, que textualmente decía: 'La guerra ha terminado”. Entre este texto y aquel mensaje que rezaba “cautivo y desarmado el Ejército Rojo…” no mediaban ni dos meses.

El texto, firmado por el general Francisco Gómez-Jordana y Sousa, ministro y vicepresidente del primer Gobierno franquista, y por el también ministro de Defensa Fidel Dávila Arrondo, reconoce “el esfuerzo admirable del Ejército, integrado por la juventud española” que “ofreció al mundo inimitable ejemplo”. “Mas sobre todos”, continúa, “destaca el Generalísimo, iniciador y verdadero artífice de nuestro glorioso Movimiento”. Se habla en la orden de “reconquista” de Andalucía, de “etapas gloriosas” y “heroicas defensas”.

Pero los elogios no son solo a la “singular pericia y audacia” del dictador, sino también a su carácter de Caudillo “que al frente de la Nación en armas salva a su Patria, devolviéndola [sic] la independencia y el orden y que, además, rinde al Mundo entero el mayor servicio que podía prestar a la paz, al derrotar al bolcheviquismo en nuestro solar patrio, salvando con ello una civilización seriamente amenazada”. La condecoración fue otorgada en Madrid, “en el Día de la Victoria”, durante el llamado “Desfile de la Victoria”. El frente sublevado se declaraba victorioso, y Franco se confirmaba como “Caudillo de España por la Gracia de Dios”.

"Héroes de España"

La existencia de esta condecoración es la que ha motivado que el Museo del Ejército de Toledo considere al dictador “héroe de España”. En las cartelas referidas a Franco expuestas en este centro dependiente del Ministerio de Defensa se puede ver un adhesivo que reproduce la forma de la Gran Cruz y que lleva ese lema: “Héroes de España”. Además, se le llama "Generalísimo", categoría no oficial que el régimen confirió a su líder. 

La presencia de estas pegatinas en la exposición permanente llamó la atención de una visitante, que se quejó al Museo el pasado 2 de julio. “Me pareció vergonzoso”, contaba Mónica Martínez a este periódico. El director del mismo le contestó el 16 de este mismo mes, explicando que la "denominación de héroe al general Franco" está motivada por "pertenecer a la Real y Militar Orden de San Fernando". Según el centro, la pegatina con el lema “héroes de España” acompaña todas las cartelas referidas a los militares que ostentan este honor. A preguntas de este periódico, el Museo aclaró que no piensa reconsiderar su política.

El Museo no ha facilitado la lista de militares que figuran como “héroes” en la muestra, pero la misma medalla decoró la solapa de militares golpistas como el general José Enrique Varela, que tenía dos antes de comenzar la guerra, o el general Emilio Mola, a quien el propio Franco condecoró a su muerte en 1937. El Ministerio de Defensa ha publicado en su web una lista parcial de los condecorados, en la que figuran solo aquellos que aún vivían en 2001, cuando se renovó el reglamento de la Orden. En ella, la condecoración más reciente data de 1968, y la inmensa mayoría se concedieron en los primeros años del franquismo, sobre actos del bando rebelde en la Guerra Civil o de la División Azul. 

Huellas del franquismo

Los colectivos militares también pueden integran la Orden de San Fernando. La Guardia Civil, por ejemplo, ha sido laureada en tres ocasiones, en 1937 y 1940, por su labor en la "defensa del Alcázar de Toledo", la "defensa de Oviedo" y los "hechos de Cádiz y San Fernando el 18 de julio de 1936". Varios regimientos de Infantería fueron condecorados entre 1936 y 1939. Según el listado de Defensa, ningún colectivo ha sido reconocido con esta medalla después de 1943. 

“Recordemos que hay títulos nobiliarios otorgados por Franco y que han sido invariablemente renovados por el Ministerio de Justicia, con Gallardón y con el Gobierno socialista”, señala Peinado. Silva señala dos ejemplos que considera palmarios: “Esto sucede con la misma comodidad con la que existe una Fundación que se dedica a la loa del dictador, la Fundación Francisco Franco. O que hay un Arco de la Victoria [conocido como Puerta de Moncloa y construido en los cincuenta] cerca de la residencia de todos los presidentes de la democracia. A ninguno ha parecido molestarle lo suficiente”.

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