INVESTIGACIÓN FOOTBALL LEAKS

El Barcelona camufló 3,78 millones de euros del salario de Messi pagando a la sociedad argentina de su padre

El jugador del FC Barcelona Lionel Messi y su padre, Jorge Horacio, en la Audiencia de Barcelona.

El FC Barcelona camufló durante años parte del salario de su jugador estrella, Leo Messi, con los pagos que hacía a su padre, Jorge Horacio, por sus “servicios profesionales” como agente. Primero le facturaba Sidefloor, una sociedad británica, que fue sustituida por otra argentina, Limecu SAL, cuando la primera fue señalada por la Agencia Tributaria como una empresa pantalla para ocultar a su propietario real, el progenitor del futbolista. Limecu ingresó 3,78 millones de euros del Barça en 2015 y 2016, según los cálculos que los abogados de Cuatrecasas realizaron para el club.

En junio de 2016, poco antes de que la Audiencia de Barcelona condenara a padre e hijo por fraude fiscal y cuando el club llevaba cuatro meses bajo la inspección de Hacienda, el Barça recomendó a Messi que presentara una declaración complementaria, no sólo por los pagos a Limecu sino también por los ingresados en forma de donativos a la fundación que lleva su nombre. Lo hizo en una carta de acompañamiento de su certificado de retenciones, uno de los documentos de Football Leaks en poder de Der Spiegel que la revista alemana comparte con el resto de los miembros de la red European Investigative Collaborations (EIC) a la que también pertenece infoLibre.

Los inspectores de Hacienda sospechaban que tanto los pagos a las sociedades de los agentes como las donaciones a la Fundación Leo Messi formaban parte del salario del deportista y que, para reducir su cuantía –y por tanto para pagar menos IRPF– el club y el argentino firmaron unos contratos cuyo objeto no era real.

Ni el FC Barcelona ni Jorge Horacio Messi han contestado a las preguntas que infoLibre les ha remitido sobre los pagos a Limecu y las actuaciones de la Agencia Tributaria al respecto. En 2015 Hacienda empezó a examinar con lupa los contratos que los agentes de los futbolistas de élite firman con los clubes. Según el criterio de sus inspectores, las cantidades que los equipos abonan a estos intermediarios son pagos al deportista y deben ser considerados parte de su salario, puesto que los supuestos servicios que el agente presta al club los presta en realidad al jugador y es éste quien debe luego retribuir a su representante por ellos.

Es decir, la Agencia Tributaria sostiene que, con esta fórmula, los clubes y los futbolistas reducen –sólo en apariencia– el salario y, por tanto, también el IRPF que los deportistas deben pagar por sus abultadas nóminas.

En febrero de 2016 le tocó al FC Barcelona pasar bajo el escrutinio del fisco, una inspección de los ejercicios comprendidos entre 2011 y 2014 que en noviembre se amplió a 2015. En junio de 2017 los funcionarios de la Agencia Tributaria también comenzaron a investigar las facturas fiscales de la Fundación Leo Messi, a la que el FC Barcelona había pagado 12,7 millones de euros en donaciones entre 2010 y 2016. Los inspectores sospechaban que esos importes eran, al igual que los ingresos al agente, parte de los rendimientos del trabajo del deportista, por lo que también deberían tributar en el IRPF al tipo máximo, el 45%.

Primero Sidefloor, después Limecu

En el caso del astro argentino, el club no sólo pagó esas cantidades a la Fundación Leo Messi, sino que a lo largo de esos mismos años también satisfizo un total de 11,14 millones de euros a su representante, según los cálculos que los abogados de Cuatrecasas realizaron para el Barça –10,48 millones según la contabilidad del club–. Y lo hizo a través de dos sociedades: hasta 2014 facturaba a Sidefloor, con sede en Reino Unido, que en 2015 y 2016 fue sustituida en ese papel por Limecu SAL, domiciliada en Rosario (Argentina), la ciudad natal del jugador. Sólo en esos dos ejercicios, el Barça pagó a Limecu 3,78 millones de euros, de acuerdo con Cuatrecasas. Detrás de la primera sociedad, ubicada en un despacho de abogados de Londres, la Agencia Tributaria y después la Audiencia Provincial de Barcelona y el Tribunal Supremo situaron como propietario real al padre del futbolista, Jorge Horacio Messi. Limecu también le pertenece.

En  mayo de 2017, el Tribunal Supremo confirmó la sentencia de la Audiencia de Barcelona que condenaba al jugador argentino a 21 meses de prisión por tres delitos contra la Hacienda pública. A su progenitor le rebajó la pena de 21 a 15 meses como cooperador necesario. Aunque ambas sentencias se refieren específicamente a los derechos de imagen de Messi, por los que nunca tributó ni un euro –excepto los cedidos al FC Barcelona–, también mencionan los contratos por servicios profesionales y de representación que el club firmaba con Sidefloor y en los que Jorge Messi tenía una “intervención decisiva”. Cuando Sidefloor –que a su vez contrató la gestión de los derechos de imagen con otra empresa, Forsyl, radicada en Uruguay y propiedad de Jorge Messi– quedó expuesta a los ojos de Hacienda como una sociedad pantalla de la familia del futbolista, le sucedió Limecu SAL. Las inspecciones habían comenzado en 2011 y la Fiscalía presentó su querella por fraude tributario en junio de 2013. El contrato con Limecu es de mayo del año siguiente.

También controlada por Jorge Horacio Messi –la madre, Celia María, es su vicepresidenta y como directores suplentes figuran dos hermanos, Rodrigo y Matías–, Limecu fue creada en enero de 2007. Su nombre responde al acrónimo del jugador: Lionel Messi Cuccittini y, según consta en el Registro argentino, su objeto social son las actividades inmobiliarias.

Que haga una complementaria

En mayo de 2017, el Barça, entonces en plena inspección fiscal, envió a Lionel Messi una “carta de acompañamiento” a su certificado de retenciones del IRPF correspondiente a 2016: 40,08 millones de euros de salario, de los que pagó en impuestos 17,94 millones. En ella el club informa a Messi de que “la naturaleza tributaria de los importes abonados” a la fundación en virtud del convenio de colaboración firmado el 30 de abril de 2015 “está siendo cuestionada por la Administración tributaria, que considera que deben ser tratados como mayor retribución” satisfecha al argentino.

Esa presión forzó a ambas partes a modificar tanto el contrato de trabajo con el jugador como el propio convenio con la fundación, mediante una adenda con fecha del 14 de diciembre de 2016. El documento establecía que, a partir de ese momento y para “eliminar el riesgo de una recalificación de la naturaleza jurídica de esas aportaciones económicas”, el Barça les practicaría la retención a cuenta del IRPF “como si se tratara de pagos efectuados como rendimientos del trabajo”.

Pero además el club incluye en esos abonos cuestionados por la Agencia Tributaria los satisfechos a Limecu SAL, que también se mencionan en la citada adenda de 14 diciembre de 2016. Con dicha sociedad, indica la carta, el club mantiene un contrato de prestación de servicios profesionales cuyo objeto es el “seguimiento [por parte de Limecu] de la vinculación” entre el FC Barcelona y Messi. Los pagos por esos “servicios profesionales” serán igualmente tratados “como si” fueran rendimientos del trabajo. En 2016 la retribución a Limecu fue de 1,825 millones de euros. Y el Barça invita al futbolista a “valorar” con sus “asesores las implicaciones fiscales” de ese pago en sus declaraciones de 2016, “a la espera de la resolución definitiva” de la inspección. En otras palabras, el club sugiere a Messi que presente una declaración complementaria.

Fue la misma recomendación que le había hecho antes al Barcelona FC el despacho Gómez-Acebo & Pombo –fiscalistas del club junto con Cuatrecasas– en un Memorándum sobre las implicaciones jurídicas derivadas de los donativos efectuados a la Fundación Leo Messi. Con fecha de junio de 2016, los abogados reconocen que, tanto las cláusulas de los contratos con la fundación que vinculan las donaciones a los premios otorgados al jugador –si gana el FIFA Balón de Oro, el club paga a la institución 750.000 euros más– como el hecho de que en ellos figure como causa de resolución que el jugador abandone el club, convierten en “altamente previsible” la calificación de esos pagos como rendimientos del trabajo de Messi. Lo que se traduciría en un problema para el Barcelona, no sólo en sus pagos del IRPF sino también en los del Impuesto de Sociedades, subraya el memorándum, ya que el club se benefició de la exención por unos donativos que no eran tales.

Así que los asesores aconsejan que el futbolista regularice “íntegramente” su situación tributaria antes de ser notificado por Hacienda, lo que le permitiría librarse de cualquier sanción. Sin embargo, en ese momento el club no podía regularizar los ejercicios bajo sospecha puesto que ya había sido notificado por la Agencia Tributaria, le recuerdan. La inspección había comenzado cuatro meses antes.

Igual con Neymar

A diferencia de Sidefloor –un despacho de abogados londinense–, Limecu es transparente para la Hacienda española: su propietario es la familia Messi. Pero el contrato que la vincula al Barça es idéntico a los firmados durante años con Sidefloor. Y es el objeto de ese contrato lo que pone en cuestión ahora la Agencia Tributaria. No sólo en el caso de Messi. También con Neymar el club diseñó un esquema similar que fue desarbolado por Hacienda porque “fragmentaba y ocultaba” sus retribuciones en contratos cuyo objeto era simulado. En diciembre de 2016,  el Barça fue condenado a pagar una multa de 5,5 millones de euros en la Audiencia de Barcelona, tras llegar a un acuerdo con la Fiscalía y la Abogacía del Estado y reconocer que había cometido dos delitos contra la Hacienda pública en el fichaje del brasileño.

Cinco meses antes, el mismo tribunal ya había establecido la ilegalidad de ese mismo diseño fiscal en su sentencia a Messi: tanto el jugador como su padre ocultaron sus ingresos reales a la Hacienda española, “mediante la celebración de contratos cuya causa real divergía de la declarada”.

¿Por qué servicios profesionales, que la Agencia Tributaria considera ficticios, pagaba el Barça a los padres de Neymar y Messi? Según el borrador del contrato que firmó el club con Jorge Horacio Messi en representación de Limecu SAL y el propio Lionel en mayo de 2014, el padre del jugador debía llevar a cabo un “asesoramiento profesional continuado en el seguimiento y control de los compromisos alcanzados entre el FC Barcelona y el jugador hasta la finalización del contrato laboral que les vincula”. Ese trabajo consiste en no “inducir o animar al jugador a rescindir o finalizar su contrato”, en abstenerse de manifestar “pública o privadamente” que Messi “está o puede estar interesado en abandonar el club o ser traspasado a otro club” o de contactar con terceros o “iniciar conversaciones directa o indirectamente dirigidas a un potencial traspaso del jugador a otro club”.

Tampoco puede Limecu –ni sus representantes ni cualquier persona vinculada a la sociedad– “interferir en las relaciones entre Messi y el Barça” o entre el futbolista y otros jugadores o personal del club “de forma tal que se perturben tales relaciones, queden afectadas o disminuyan la estabilidad profesional del deportista o su disposición a cumplir sus obligaciones” con el equipo. Por lo mismo, a los miembros de Limecu se les prohíbe hacer declaraciones públicas contra el Barça y “comentarios, posts”, así como divulgar imágenes “a través de internet o telefonía, incluyendo Facebook, Twitter, blogs o webs personales”.

El precio de esos servicios que el contrato con Limecu define como “profesionales” asciende al 5% de todos los importes que cobren Messi y la sociedad titular de sus derechos de imagen. El mismo porcentaje que en el caso de Neymar. En 2015 los importes para el agente del argentino fueron de 1,96 millones de euros y en 2016, de 1,82 millones.

Otro contrato para descubrir talentos futbolísticos

Como hizo después con el jugador brasileño, el Barça había firmado ya en junio de 2011 con el agente del argentino, Sidefloor, un contrato para la “detección de talentos”scouting– en escuelas de fútbol en América, “y muy especialmente en Argentina”, a cambio de 80.000 euros anuales. El contrato fue ampliado y prorrogado en febrero de 2013 para que Sidefloor aumentara “el número de clubs, equipos y competiciones en observación”. El precio subía a 280.000 euros brutos anuales. Pero el señalamiento de la sociedad británica por los inspectores de Hacienda movió al Barça a rescindirlo el 19 de mayo de 2014, la misma fecha del nuevo contrato de agente con Limecu.

Lo que no significa que el club dejara de pagar por la búsqueda de talentos en Argentina. De hecho, es el concepto por el que había estado haciendo donaciones a la Fundación Privada Leo Messi –en 2017 se rebautizó como Fundación Leo Messi–, mediante una colaboración con el Club Sarmiento de Rosario, al que se comprometía a prestar “apoyo informativo y logístico”, así como institucional. A cambio, abonaba a la fundación 75.000 euros anuales, más 750.000 euros si Messi ganaba el Balón de Oro de la FIFA. Sin embargo, en mayo de 2014 –de nuevo otro cambio contractual en plena batalla judicial con Hacienda–, una adenda al último acuerdo de colaboración firmado con la fundación en febrero de 2013 suprimió el apartado que establecía esa “prima”. Que siempre pagó la Fundación del Barcelona, no el propio club.

Además, se añadió un párrafo en las causas de resolución del acuerdo, por el que se obligaba a la Fundación Leo Messi a “restituir” al FC Barcelona las cantidades recibidas en caso de “incumplimiento sustancial” por parte de la primera; en particular, si el club detectaba que “dirigentes o responsables” de la ONG o personas vinculadas a ellos habían “destinado o utilizado con fines particulares o privativos los fondos recibidos”.

Hólding inmobiliario 

Limecu SAL también fue utilizada por los Messi para ingresar cantidades pagadas a la otra fundación de la familia, la Fundación Privada Leo Messi Argentina. Según publicó en su día el periódico Abc, esta institución firmó un contrato en noviembre de 2012 con una empresa uruguaya, Lamfur SA, para comercializar artículos promocionales con la imagen de Leo Messi. La tercera parte contratante era Limecu, que aparece como destinataria de los 300.000 dólares en que se tasa la cesión de la imagen del futbolista. A la fundación, Lamfur se compromete a abonar en concepto de regalías el 10% de lo que ingrese por la venta de sus productos. La fundación es una entidad sin ánimo de lucro, por lo que es Limecu la que cobra. Pero por ambas, fundación y sociedad, firma la misma persona: Jorge Horacio Messi.

En España los Messi crearon además una sociedad homónima, Limecu España 2010 SA, que no presenta cuentas desde 2014, cuando comunicó unas pérdidas de 2,09 millones de euros. Configurada como un hólding, su administrador único es Rodrigo Messi, hermano del futbolista. La familia la ha utilizado para sus inversiones inmobiliarias y hoteleras: compró los hoteles MiM Sitges y MiM Ibiza y el Hotel Sea Fun Fona de s’Illot (Mallorca), también es propietario de una edificio de oficinas, Rostower, en el Eixample barcelonés. Para estas operaciones, Limecu España 2010 hizo seis ampliaciones de capital en cinco años, por un importe total de casi 25 millones de euros. El hólding posee cuatro filiales: Edificio Rostower SL, Explotaciones Rosotel SL, Los Seis Rosarinos XXI SL y Leo Messi Management SL. Tuvo una quinta, Digital Messi, que liquidó en 2017.

Leo Messi Management SL, cuyo administrador único es el hólding Limecu 2010 España, posee los derechos de imagen del futbolista argentino. El Barcelona FC pagó a esta filial casi 6,7 millones de euros en 2016 y 2017, según consta en los extractos de Tesorería del propio club.

Causas abiertas en Argentina y, quizá, en España

Este verano la Justicia argentina dirimió qué juez continúa investigando las acusaciones de blanqueo de capitales contra la Fundación Privada Leo Messi Argentina, un caso que se disputaban el juez de lo Penal Gustavo Meirovich y el juez federal Ariel Lijo. La causa en el Juzgado de lo Penal Económico número 8 tiene su origen en una denuncia presentada el pasado mes de octubre por un exempleado de la fundación, Federico Rettori, mientras que la del juzgado federal se abrió a instancias del presidente de la Fundación por la Paz y el Cambio Climático de Argentina, Fernando Míguez, en junio de 2018. Según el diario digital argentino infobae, el juez Meirovich decretó el levantamiento del secreto fiscal y bancario de Lionel Messi, su padre y su hermano Rodrigo, tras ser imputados. Una medida que también fue reclamada por el juez Lijo. La investigación fiscal abarca no sólo a la fundación sino también a Limecu SAL. El juez de lo Penal, asegura infobae, también envió un exhorto a España para que se le remitiera la causa por la que Messi y su padre fueron condenados por fraude fiscal en 2017. 

Pero será finalmente el juez federal Ariel Lijo quien se haga cargo de la investigación sobre el supuesto blanqueo de dinero y falsificación de documentos públicos, dos delitos de competencia federal. Ésa era la opción que había solicitado la defensa del jugador.

El mismo exempleado presentó en mayo en la Audiencia Nacional una segunda demanda contra los Messi, que la titular del Juzgado Central de Instrucción número 3, María Tardón, aún debe decidir si admite a trámite. Rettori les acusa de delito fiscal, contable, estafa y blanqueo de capitales.

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