Unión Europea

Borrell intenta convencer a la Eurocámara apostando por la “unidad” en política exterior y esquivando la crisis catalana

El candidato a Alto Representante para la Política Exterior, Josep Borrell.

El ministro en funciones y aspirante a convertirse en el nuevo jefe de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell, se enfrentó este lunes al examen de la Comisión de Exteriores de la Eurocámara. En una audiencia que se prolongó durante tres horas, y que constituye el segundo filtro que tiene que atravesar cualquier candidato a ocupar un puesto en la futura Comisión de la alemana Ursula von der Leyen, el titular de Exteriores español apostó por la unidad de acción a nivel exterior, situó entre sus prioridades la restauración de las relaciones con Estados Unidos y anunció su compromiso con las “reformas y procesos de integración de los Balcanes occidentales”. Además, durante la audiencia, anunció que su primer viaje oficial será a Kosovo, un Estado no reconocido por España, rechazó la imposición de sanciones “que puedan hacer sufrir al pueblo venezolano”, evitó pronunciarse sobre la crisis en Cataluña y trató de convencer a los eurodiputados de que no utilizó información privilegiada en su propio beneficio en la venta de acciones de Abengoa antes de su desplome en Bolsa, lo que le ha costado una sanción de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Tras el susto inicial de la Comisión de Asuntos Jurídicos, que solicitó a Borrell información adicional sobre su declaración de intereses económicos, el ministro en funciones llegó a Bruselas con la lección aprendida. Y no es para menos. Las audiencias siempre se han caracterizado por dejar alguna víctima en el camino. Por el momento, ya han sido tres los aspirantes que no han convencido a los eurodiputados para formar parte del futuro Ejecutivo comunitario. Así, la socialdemócrata sueca Ylva Johansson (Interior), el ultraconservador polaco Janusz Wojciechowski (Agricultura) y la liberal francesa Sylvie Goulard (Mercado Interior) tendrán que responder a una nueva batería de preguntas adicionales que les han hecho llegar los eurodiputados. A estos se suman los casos de la candidata socialdemócrata rumana Rovana Plumb (Transporte) y el del conservador húngaro László Trócsányi (Vecindad), que ni siquiera tuvieron la oportunidad de llegar a las audiencias. La Comisión de Asuntos Jurídicos tumbó sus candidaturas al concluir que no tenían la “capacidad necesaria”.

El examen de Borrell en la Comisión de Exteriores de la Eurocámara arrancó, pasadas las 14.30 horas, con una primera intervención del candidato en la que explicó las líneas maestras de la que sería su política en el cargo en caso de recibir la confianza del Parlamento. Durante su intervención, el ministro en funciones hizo bastante hincapié en la necesidad de que los Estados miembro se mantengan unidos a la hora de afrontar los retos a nivel exterior. En este sentido, recalcó que si no actúan de forma “conjunta” Europa se juega en el futuro convertirse en un actor “irrelevante” e insistió por activa y por pasiva de que es necesaria una “política exterior integrada” para afrontar los retos de un mundo que “ha cambiado de forma radical y para peor”. “El orden internacional se ha puesto en tela de juicio por una política que es mucho más sensible, más impredecible y propensa a los comicios”, apuntó el aspirante a jefe de la diplomacia europea, que insistió en la necesidad de que la Unión Europea aprenda “a utilizar el lenguaje del poder”.

La presidenta electa del Ejecutivo comunitario, la alemana Ursula von der Leyen, ya ha anunciado que la próxima Comisión será “geopolítica”. Y durante las tres horas de audiencia, Borrell intentó aclarar cuál será el papel que él quiere que juegue Bruselas en diferentes conflictos a lo largo y ancho del planeta. Uno de ellos es, por supuesto, la guerra comercial entre Estados Unidos y China. “Necesitamos socios, pero muchos de ellos se están alejando”, dijo Borrell, que apostó por que la Unión Europea no se quede “encajonada entre esas dos superpotencias” y se mostró partidario de apoyar “el multilateralismo basado en las reglas”. “Somos y seguimos siendo aliados de EEUU, pero tenemos preocupaciones legítimas en cuanto al unilateralismo que va en contra de décadas de cooperación”, insistió el aspirante a Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior, que insistió en intentar “restaurar” las relaciones transatlánticas, enormemente deterioradas desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

Cuba, Venezuela y Cataluña

Tras su primera intervención, que se prolongó durante más de diez minutos, el aspirante español se enfrentó a la fase más dura del examen: el interrogatorio de los parlamentarios. La primera cuestión se la formuló Antonio López-Istúriz, del Grupo del Partido Popular Europeo, que intentó que Borrell se posicionase públicamente sobre Venezuela, Cuba y Nicaragua y que hiciera una valoración sobre el papel de los nacionalismos y populismos en los Estados miembros, con la vista puesta en Cataluña. Sobre la primera cuestión, se pronunció en contra de que se apliquen en suelo venezolano “sanciones que golpeen más a un pueblo que se encuentra en la miseria”. Este tema sería rescatado más tarde por el eurodiputado de Vox Hermman Tertsch, que preguntó a Borrell por qué no creía en las sanciones. “He dicho que estoy en contra de las acciones colectivas. (…) Aprobaremos todas las sanciones individuales”, respondió el candidato, que en relación con Cuba recordó que las “medidas de aislamiento” que se aplicaron contra la isla no tuvieron ningún resultado.

En cuanto a la cuestión del “avance de los nacionalismos populistas”, Borrell prefirió morderse la lengua. “Como sabe, me he pronunciado con toda la firmeza que cabe. Pero como Alto Representante mi tarea no será pronunciarme sobre los problemas internos de cada uno de los países. No voy a decir nada sobre el problema interno de un país, aunque sea el mío”, apuntó el ministro de Exteriores en funciones. El candidato señaló a mediados de julio que el independentismo podría intentar boicotear su candidatura recurriendo al supuesto espionaje del Gobierno a las embajadas de la Generalitat en Berlín, Londres o Ginebra, hechos que se conocieron a raíz de la documentación que la Abogacía del Estado puso en manos del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en el marco de la demanda que interpuso Exteriores para intentar paralizar la actividad de las tres delegaciones catalanas en el extranjero. Sin embargo, ni una sola de las más de una veintena de preguntas que se han lanzado al aspirante hacían hincapié en esta cuestión.

Los dardos: declaración polémica, sanción de la CNMV y acciones

Sí que han lanzado desde los grupos algún que otro dardo al candidato. El Grupo de Los Verdes/EFA, por ejemplo, sacó a colación la declaración de Borrell sobre el exterminio de los indígenas en Estados Unidos –“Lo único que habían hecho era matar a cuatro indios”–. “Ya pedí disculpas, fue desafortunado”, respondió el candidato. Pero no han sido los únicos asuntos espinosos que se han puesto sobre la mesa. Al español también se le ha preguntado hasta en dos ocasiones por la sanción de 30.000 euros que le impuso la CNMV por uso de información privilegiada en la venta de un paquete de acciones de Abengoa –de la que entonces formaba parte– dos días antes de que la compañía se despeñase en Bolsa. “Siempre he rechazado haber usado información privilegiada. Era una operación por 9.000 euros que representaba el 7% de mi cartera de acciones. El 93% lo mantuve en mi poder hasta que perdió su valor, soportando pérdidas de 300.000 euros. ¿Alguien que tiene información privilegiada se limita a usarla para salvar sólo el 7% de su cartera?”, aseveró Borrell.

Otro de los temas que se pusieron sobre la mesa fue el del paquete de acciones que el ministro en funciones tiene en Bayer, BBVA e Iberdrola, tres empresas que anualmente destinan en Bruselas a actividades de presión al menos 4,31 millones de euros en conjunto. Estas participaciones ya se situaron bajo la lupa de la Comisión de Asuntos Jurídicos, que pidió a Borrell información adicional sobre su declaración de intereses económicos y le preguntó si estaría dispuesto a deshacerse de esas acciones. Sin embargo, las explicaciones que entonces dio el candidato a Alto Representante, señalando que los sectores de actividad de esas firmas no estaban relacionados “con las responsabilidades” para las que había sido designado, bastaron al órgano parlamentario para dar luz verde a la declaración de Borrell con el voto a favor de socialdemócratas, liberales y populares. A pesar de ello, Los Verdes han vuelto a preguntar al ministro al respecto. “Si tanto les preocupan, créanme, mañana voy y doy la orden de que se vendan”, se limitó a decir Borrell.

De Kosovo a la exportación de armas en países en conflicto

Pero lejos de estas cuestiones delicadas que se sabía que le podían caer a Borrell, el grueso de su examen se centró en las competencias de su cartera, abordando temas que han ido desde el terrorismo hasta la inmigración, pasando por la amenaza rusa, la desinformación, el conflicto palestino-israelí, la venta de armas a países en conflicto o la situación de los Balcanes occidentales. En relación con este último aspecto, el titular de Exteriores en funciones fue preguntado por si jugará un papel clave a la hora de instar al Gobierno español a que reconozca a Kosovo. “El reconocimiento es una competencia de los Estados miembro”, afirmó Borrell, que recalcó que hará todo lo que esté en sus manos para que Serbia y Kosovo alcancen “un acuerdo”. Este tema lo incluyó dentro de su agenda de prioridades. Es más, el candidato a Alto Representante anunció que su primer viaje oficial será a Pristina. “Si como europeos no conseguimos resolver los problemas en nuestro vecindario es muy difícil que nos convirtamos en un poder geopolítico”, resaltó.

Sobre el terrorismo, el aspirante español recalcó que es una “amenaza tremenda” y aseguró que España repatriará a aquellos nacionales que marcharon en su día a Siria para integrarse en organizaciones terroristas. “Creemos que un ciudadano español es un ciudadano español y tiene derecho a ser protegido como tal, y si tiene cuentas con la justicia se las pediremos aquí”, afirmó, añadiendo a renglón seguido que si bien ha habido por parte de algunos países –Turquía, Qatar y Arabia Saudí– “procesos de financiación de actividades que amparan, protegen o impulsan el caldo de cultivo”, su compromiso es reforzar los lazos con esos Estados “en relación al enemigo común”. De hecho, Arabia Saudí también fue puesto sobre la mesa de la comisión cuando la eurodiputada de Podemos Idoia Villanueva le preguntó por la venta de armas a países en conflicto. En este aspecto, Borrell se mostró partidario de revisar y actualizar la Posición Común 2008/944/PESC, que establece los criterios que deben tener en cuenta los Estados miembro antes de autorizar una exportación de armamento.

Buena parte de la sesión se centró también en Rusia y la batalla de la desinformación. En este sentido, el aspirante se mostró partidario de mantener las sanciones a Moscú “mientras no se produzca un cambio de actitud”, algo que necesita “mucha unidad” porque el voto en contra de un solo país tiraría por tierra estas medidas. De hecho, en relación con esto último, el ministro de Exteriores en funciones deslizó su preferencia por las mayorías cualificadas. Para comenzar, apuntó, se podrían utilizar para agilizar la toma de decisiones en temas como sanciones, derechos humanos y misiones de paz. “El objetivo final sería que las decisiones pudieran tomarse por mayoría cualificada cuando llegue el momento”, señaló. Tras tres horas de examen, Borrell se despidió de la Eurocámara entre aplausos. Ahora, la Comisión de Exteriores tiene que decidir si le da el visto bueno, para el que es necesario el respaldo de al menos dos tercios. Desde los diferentes grupos se da por hecho que la candidatura de Borrell saldrá adelante sin muchos problemas. Eso siempre y cuando no se produzcan sorpresas de última hora.

Borrell pasa el examen en la Eurocámara para convertirse en el jefe de la diplomacia europea

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