La sicav de los eurodiputados

Sólo cinco eurodiputados españoles se han dado de baja del fondo de pensiones gestionado por una sicav

Sede de la Eurocámara en Estrasburgo, el pasado 9 de mayo.

"Sigue habiendo más de 400 eurodiputados con fondos de pensiones en una sicav". Fue la denuncia que hizo hace unos días el coordinador general de IU, Cayo Lara, en referencia a la información que publicó a este respecto infoLibre en junio. Y es que, de los más de 100 parlamentarios y exparlamentarios españoles que en algún momento figuraron en la sociedad que gestionaba el fondo en Luxemburgo, sólo cinco se han dado de baja o han pedido hacerlo en los últimos meses.

Hace cinco meses, este diario publicó que cientos de eurodiputados y antiguos parlamentarios europeos –entre ellos más de 110 españoles– participaban o lo habían hecho en algún momento –varios se dieron de baja hace años– en un fondo de pensiones gestionado a través de una sicav luxemburguesa, una sociedad con una tributación de sólo el 0,01% de sus activos netos. Precisamente esos activos, al cierre del ejercicio 2012, ascendían a 164,7 millones de euros. Pero no todos habían salido de las aportaciones de los eurodiputados. Solo entre 2000 y 2009, el Parlamento Europeo puso casi 100 millones de euros públicos: dos por cada uno que ingresaban los parlamentarios.

La aparición de esta información provocó la dimisión como eurodiputado del recién reelegido Willy Meyer, cabeza de lista de IU. Pero otros nombres muy destacados también estaban incluidos en la relación. Del PP eran 43 los miembros, entre los que destacaban Ana Mato, Cristóbal Montoro y Miguel Arias Cañete, ministros todos ellos durante esta legislatura. Los dos primeros fueron eurodiputados entre 2004 y 2008, cuando abandonaron la asociación. Por contra Cañete, ahora comisario de Cambio Climático y Energía y eurodiputado también entre 1986 y 1999, ha continuado en el listado e incluso administró la sicav en 1996.

Eran los socialistas, no obstante, los que más representantes tenían en la lista de miembros o exmiembros del fondo: hasta 49. Y entre ellos también había nombres ilustres: la eurodiputada Elena Valenciano, que encabezó las listas del PSOE en los pasados comicios europeos, Soraya Rodríguez, exportavoz del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados y europarlamentaria entre 1999 y 2004, o Joan Calabuig, portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Valencia y que fue eurodiputado entre 2004 y 2008.

Los eurodiputados alegan desconocimiento

De todos los eurodiputados y exeurodiputados españoles que seguían inscritos en el fondo, sólo cinco de ellos han pedido abandonarlo tras las revelaciones de infoLibre. Además del propio Willy Meyer (IU), lo han hecho cuatro políticos socialistas: Elena Valenciano, Soraya Rodríguez, Joan Calabuig e Inés Ayala. Los tres primeros, de hecho, ya anunciaron en su día que iban a darse de baja, y en algunos de los casos alegaron desconocer que el fondo lo gestionaba una sicav.

Ese es precisamente el argumento que ofrecen Valenciano y Ayala en la carta que enviaron al Parlamento Europeo el 25 de junio para desligarse de esta sociedad. "Quiero solicitar mi baja en el Fondo de Pensión Complementaria en el Parlamento Europeo, al haber tenido constancia de que la fórmula escogida por la entidad gestora para este sistema es una sociedad de inversión de capital variable con sede en Luxemburgo", pide la misiva de Valenciano, una carta que también señala que, si la eurodiputada suscribió el fondo en 1999 fue, "como muchos otros colegas", por la ausencia de "un régimen de cotización común ni ningún régimen de pensiones común".

Este argumento también fue el que utilizó el Parlamento Europeo en un comunicado publicado tras destaparse el funcionamiento del fondo, del que dijeron que estuvo abierto hasta el año 2009, cuando entró en vigor el nuevo estatuto del eurodiputado que supuso que salarios y prestaciones sociales –y por tanto, también las pensiones– de los miembros de la cámara comunitaria pasaran a depender de las instituciones europeas. "Desde ese instante cesan las aportaciones al fondo, así como la incorporación de nuevos eurodiputados al mismo", señalaba la nota.

Rodríguez espera la liquidación y Calabuig no ha recibido respuesta

Soraya Rodríguez, por su parte, también motiva su carta –fechada el pasado 30 de junio– en el desconocimiento de que el fondo estaba gestionado por una sicav, si bien asegura que "desde hace diez años no tenía una vinculación consciente" con el mismo, por lo que durante ese tiempo no ha realizado "ninguna aportación". La exeurodiputada, en declaraciones a infoLibre, explica que en octubre el Parlamento le ingresó 46.500 euros en concepto de liquidación a su nombre pero en una cuenta errónea, por lo que ha tenido que enviar otra carta a la Eurocámara para corregir estos datos, recibir el dinero y desvincularse completamente.

Según explica una portavoz del PSOE en Bruselas, tanto Valenciano como Ayala pidieron presencialmente su baja del fondo con posterioridad a haber enviado la carta y ya no están vinculadas al mismo. Estas fuentes no han podido aportar documentación que acredite esta baja definitiva porque aseguran que las eurodiputadas no recibieron ningún escrito al desvincularse del fondo, si bien apostillan que Ayala sí ha solicitado y está a la espera de recibir un documento que sustente su renuncia. Calabuig, por su parte, señala que la carta que envió a finales de junio al Parlamento Europeo aún no ha recibido respuesta.

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