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Escándalo de las tarjetas

Las cinco pruebas y testimonios que entierran el intento de Rato y Blesa de hacer pasar las 'black' como una retribución

¿Eran las tarjetas black de Caja Madrid y de Bankia una parte de las retribuciones de los directivos y consejeros como defienden los expresidentes Rodrigo Rato y Miguel Blesa? La primera jornada dedicada a los testigos ha aportado este martes dos nuevas evidencias a las tres ya conocidas hasta el momento, y apuntalan todavía más una respuesta negativa a la pregunta.

El ex consejero delegado de Bankia y número dos de Rato, Francisco Verdú, puso en evidencia en su declaración como testigo a su antiguo jefe al asegurar que al negarse a utilizar la tarjeta que le dio, este se enfadó con él. Pero incluso le hizo una advertencia personal para que no la utilizara porque podría traerle "consecuencias importantes". Un aviso que, según esta versión, fue premonitorio al acabar el propio Rato acusado de haber cometido los delitos continuados de apropiación indebida y administración desleal.

El segundo testimonio de esta martes que pone una nueva piedra en el camino de las defensas fue la intervención del director de auditoría de Bankia, Iñaki Azaola, quien fue el responsable de investigar los gastos irregulares realizados con las tarjetas que, según la investigación de la Fiscalía Anticorrupción, superaron los 12 millones de euros. Su testimonio, vital para los imputados, fue muy técnico. Pero la conclusión de su declaración de más de seis horas y media fue: los gastos reflejados en la hoja que Bankia y el Frob enviaron a la Fiscalía Anticorrupción no han sido manipulados, sino que reflejan de forma fiel la utilización de los plásticos de los consejeros y directivos procesados.

Estas son, al detalle, las cinco contradicciones de las versiones de Rato y Blesa, que sostienen en esencia que las black eran una parte de sus retribuciones, y por lo tanto no fueron creadas al margen de la legalidad. 

1. Una mala práctica bancaria

Las defensas y las acusaciones habían marcado en rojo la fecha de este martes 11 de octubre. El ex consejero delegado de Bankia, Francisco Verdú, considerado el número dos de Rato, era el primer testigo en sentarse ante el tribunal de la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. En su declaración en la fase de instrucción, Verdú había sido muy contundente al explicar los motivos por los que había dicho no a la black: eran "una mala praxis bancaria" porque ese gasto no se reflejaba en su sueldo.

Y por eso era tan importante su testimonio en el juicio oral. El fiscal Anticorrupción Alejandro Luzón abrió el turno, preguntando lo mínimo para que Verdú volviera a repetir los motivos de su negativa. En sintonía, las acusaciones hicieron un interrogatorio breve, cuyo única finalidad era que el testigo repitiera sus conclusiones.

Pero el turno para hacer preguntas pasó a las defensas, que tenían la oportunidad de lograr una contradicción en el relato del que fue número dos de Rato. Y para ello iniciaron interrogatorios que buscaban convencer al tribunal de que Verdú, como jefe directo del ex director general de Caja Madrid Ildefonso Sánchez Barcoj, podría haber acabado con las tarjetas, pero que sin embargo no lo hizo. Un exconsejero, en una conversación con infoLibre, llegó a calificar a Verdú como "un mentiroso".

Pero el ex consejero delegado de Bankia, lejos de amilanarse, utilizó los ataques de las defensas para dar más datos sobre sus advertencias a Rato sobre las tarjetas. "Se lo dije a Rato y después a Sánchez Barcoj", replicó Verdú, que ante la insistencia de los abogados anunció su intención: "Ahora me voy a extender más".

"No sólo les dije que era una mala praxis y que podía tener consecuencias, sino que le dije a Rato que no usara esa tarjeta, y así se lo repetí al señor Sánchez Barcoj. Yo entiendo que no es una práctica general sino que sólo afectaba a cuatro personas", completó Verdú, en un testimonio que perjudica de forma frontal los intentos de Rato de convencer al tribunal de que las black eran en realidad una parte de las retribuciones de los dirigentes.  

Esta reacción de Verdú alertó al resto de abogados de las acusaciones, que a partir de ese momento modularon las preguntas al número dos de Rato, para evitar que la declaración del testigo perjudicara a sus defendidos. La declaración se cerró poco después, con sin cierto alivio para los letrados de los procesados.

El letrado de Sánchez Barcoj pidió el turno para pedir al tribunal la autorización para querellarse contra Verdú, que minutos antes había asegurado que la firma que aparece en uno de los documentos había sido presuntamente falsificada por el propio Sánchez Barcoj.

2. El auditor de Bankia respalda las hojas de gastos

Durante todas las jornadas en las que los procesados fueron interrogados por el fiscal de Anticorrupción, Alejandro Luzón, la hoja de gastos que Bankia aportó al Fondo de Reestructuración Ordenado Bancario (Frob) y que acabó finalmente en una querella en la Audiencia Nacional fue criticada por los acusados. Unos aseguraban que incluían gastos en países del extranjero en los que nunca habían estado, e incluso el ex secretario general de UGT en la Comunidad de Madrid José Ricardo Martínez llegó a explicar que le habían cargado gastos en El Corte Inglés en Nochebuena, "cuando yo estaba cenando en casa con mi familia".

Incluso los que como el exministro del PSOE Virgilio Zapatero aseguraron que las tarjetas eran para gastos de representación también pusieron impedimentos a la denominada de forma despectiva "hoja excel", al haber sido aportada por Bankia al procedimiento en un documento de este programa informático.

Y para tratar de desacretitar esta prueba, básica para la acusación, los abogados de Blesa, Rato y el resto de procesados trataron de buscar contradicciones en la intervención del director general de Auditoría de Bankia, Iñaki Azaola, que durante seis horas y medias respondió a las preguntas de los letrados.

El interrogatorio, muy repetitivo y técnico, exasperó a la presidenta del tribunal, la magistrada Ángela Murillo, que al cortar las preguntas repetidas de los abogados llegó a decir: "Ya le ha respondido, nos sabemos la respuesta de memoria".

Para defender la legalidad de los gastos incluidos en la hoja, Azaola explicó que una de las trabajadoras de Bankia había guardado en una caja de cartón numerosa documentación, que se refleja, según su versión, de forma fiel en la documentación del caso.

"El informe ha sido escrupuloso con las personas. No hay forma de conocer dato individual de uso de ningún consejero –ha explicado el testigo–. La única información es agregada por conceptos sin otro objetivo que demostrar que no eran gastos de representación y que había algún tipo de irregularidad en los mismos". De este modo rechazaba la postura de los acusados que impugnaron la prueba pericial al entender que se había vulnerado la Ley de Protección de Datos con su difusión.

3. Barcoj contradice la versión de Rato sobre las black de Bankia

El ex director general de Medios Ildefonso Sánchez Barcoj echó por tierra en su interrogatorio en el banquillo de los acusados la versión de Rato de que las tarjetas black durante su etapa como presidente en Bankia eran un mero modo de pago, como si de un cheque bancario se tratara. En su intervención, el exvicepresidente del Gobierno estableció una diferencia entre la etapa de Blesa, en la que aseguró que las tarjetas eran un complemento retributivo, y su etapa en Bankia, en la que los gastos de las black iban, según esta nueva versión de Rato, contra las cuentas corrientes de los directivos y consejeros.

Esta nueva estrategia sorprendió al propio fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón, que recordó a Rato que en la instrucción no había establecido esta diferencia.

Y pocos minutos después fue el propio Sánchez Barcoj el primero que contradijo esta estrategia de defensa de Rato, al negar esta diferencia con la que Rato trata de eludir cualquier responsabilidad en la creación de las tarjetas en Bankia para cuatro consejeros. 

4. De la Torre dice que eran gastos de representación

Un día antes, el pasado lunes, el ex secretario general de Caja Madrid, Enrique de la Torre, echó por tierra la estrategia de los exconsejeros de Caja Madrid que habían sido nombrados por los partidos políticos y sindicatos. Estos representantes del consejo de administración han argumentado de forma mayoritaría en sus testimonios ante el tribunal presidido por la magistrada Ángela Murillo, que el dinero que gastaban con las tarjetas era una retribución por sus trabajos en la entidad financiera.

Pero De la Torre, que como secretario del consejo era el que asesoraba jurídicamente a los directivos y consejeros, estableció en su declaración una diferencia que perjudica a los exconsejeros, y que también le libera de cualquier responsabilidad penal. Según De la Torre, los directivos como él utilizaban las tarjetas como una parte de su sueldo, mientras que los exconsejeros solo podían utilizar la tarjeta para gastos de representanción.

Pero esta versión no sólo perjudica a los esconsejeros, sino que también contradice los interese de Blesa y Rato, que como máximos responsables de las entidades financieras habrían permitida e incluso propiciado estos gastos presuntamente irregulares.

5. No declararon a Hacienda

Ninguno de los procesados que han explicado sus gastos con las tarjetas como una parte de sus ingresos legales han logrado demostrar al tribunal que han tributado por esas cantidades. En algunas ocasiones, los acusados, muchos de ellos personas expertas en el mundo de las finanzas, han mostrado su convencimiento de que Caja Madrid y Bankia lo hacían, pero en ninguno de los casos lo comprobaron.

En la mayoría de los casos, como por ejemplo el empresario Francisco Javier López Madrid, el yerno de Villar Mir (OHL), aseguró que los datos de Caja Madrid se los daba sin cotejar a su asesor fiscal.

La ausencia de estas cantidades en las declaraciones de la renta de los procesados en un problema en la versión de los expresidentes Blesa y Rato, que han asegurado en sus declaraciones que sus gastos con las black eran sueldo, aunque no tributaran por él. 

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